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AL OTRO LADO DE LA COLINA / OPINIÓN

Mercenarios de las palabras

A pesar de que estamos inmersos en una gran crisis, y la economía es fundamental, nuestra forma de vivir viene determinada y determina nuestra forma de pensar

12/09/2020 - 

Cualquier de ustedes que siga las noticias internacionales en los últimos tiempos, debe de estar compungido, yo muchas veces lo estoy, he de reconocer. Los continuos desastres naturales, o los provocados por los humanos, ocupan las cabeceras de los noticiarios escritos, radiofónicos y televisivos, presentando una realidad apocalíptica (propio de las épocas en crisis). Además, por supuesto, de las informaciones por redes, que muchas veces proceden de Fakenews, o hackeos, como ese que Microsoft acaba de advertir a Joe Biden, que se ha intentado realizar sobre su campaña, y claro está, proveniente de Rusia. 

Y no es para menos, pues estos días/semanas vienen cargados de noticias no muy buenas, dentro de ese entorno de fin de mundo en el que vivimos, que seguro fin de una época (sobre todo económica) gracias al remate que ha supuesto el coronavirus. Digo remate pues durante todo el año pasado 2019, se habló del posible advenimiento de un posible Black Swan event (un evento de cisne negro), pues existía una sensación de fin de ciclo. Esos eventos son aquellos hechos, según el creador del término el profesor Nicholas Taleb antiguo operador de Wall Street, imposibles de vaticinar pero con unas consecuencias de máximo alcance. 

Todas esas noticias que nos preocupan, pero que sólo nos deberían ocupar en trabajar buscando soluciones, nos han presentado, esta semana pasada, a una EU (Unión Europea) rodeada por los problemas. Por una parte, en la fachada Atlántica, está la fase final del acuerdo de separación con Reino Unido, donde un Boris Johnson, sigue intentando jugar con las comunidades europeas al póker, a base de continuos faroles, y así conseguir ventajas políticas de cara a su electorado. Tanto está estirando de la cuerda, que está generando tensiones con el derecho internacional, y Bruselas (muy poco dada a dar ultimátums) le ha advertido con denunciarlo, si incumple con las obligaciones ya firmadas, a consecuencia del proyecto de ley de aduanas presentado, principalmente en lo que respecto a la isla de Irlanda, dando de plazo hasta final de mes para que rectifique.

Por la otra parte, en el Este, nuestro gran vecino Eurasiático, sigue en su particular partida de ajedrez, comiéndose peones, uno tras otro, Abjasia, Ossetia del Sur, Donetsk, Luhansk, Crimea, y parece que ahora, es un momento propicio para ir preparando la jugada gambito contra Bielorrusia, en la que el Nord Stream 2, pudiera ser la pieza a sacrificar, cosa que me parece no ocurrirá. Eso sí, si no es que antes, el caso Alexey Navalni (un opositor político de Vladimir Putin) y su envenenamiento por Novichok, no malogra el proyecto ruso-alemán, pues existe un amplio movimiento político en Alemania que pide su conclusión.

Algunos de ustedes se estarán preguntando, y eso del Nord Stream 2 ¿qué es?. Pues desde una perspectiva técnica es un nuevo tendido, pues existe una primera fase, de unos 1.200 km de tuberías, de un gasoducto entre Rusia y Alemania, por el cual el pais germano recibe hidrocarburos rusos, y así permite, junto con otras medidas, su desnuclearización. Por cierto, esta iniciativa se llevó acabo, sin que la Cancillería alemana avisara a sus socios europeos, y sin que tuviera en cuenta la política energética europea, pues esta estrategia está constituida “por una serie de medidas destinadas a lograr un mercado de la energía integrado, la seguridad del suministro energético y la sostenibilidad del sector energético”, como recoge la propia web de la EU, y esto, como pueden ustedes comprender, provocó el enfado del resto de miembros de la unión.

Desde el punto de vista geopolítico, este proyecto apoyado en sus inicios por el antiguo Canciller alemán Gerhard Schröder, está siendo un autentico caballo de Troya ruso, montado por ese experto jinete llamado Vladimir Putin, en el corazón de Europa, y una herencia de la vieja Ostpolitik (política del Este) alemana del presidente del SPD (al igual que Schröder), partido socialdemócrata alemán, Willy Brandt que quiso acercarse hacia los países comunistas del Este de Europa, y terminó dimitiendo en mayo de 1974, al descubrirse que uno de sus principales asesores era un espía soviético. Como curiosidad, y eso de las puertas giratorias, comentarles que Schröder es hoy en dia uno de los principales directivos de la empresa Nord Stream.

Ya ven como están las cosas en el ámbito internacional, están que arden tambien en el plano del pensamiento y de la ideología, porque en todo cambio de época, se produce la llamada “Batalla de las ideas”, termino que gustaba de usar a Margaret Thatcher “la Dama de Hierro”. Y este mes, a lo largo de la Historía, ha sido propicio a la hora de acontecimientos que han propiciado esas batallas, como aquella que ocurrió en septiembre del año 31 a.C. en Actium, donde el todavía César Octavio (aún no era Augusto) se imponía sobre Marco Antonio y Cleopatra, para imponer finalmente así el Imperio sobre la República ; o en septiembre de 1939 donde comenzaba la gran conflagración mundial contra el totalitarismo nazi, o en septiembre de 2001 donde comenzaba la guerra contra el Terrorismo Islámico, etcétera.

En nuestros días, dada la sociedad de la Comunicación e Información en que vivimos (o desinformación y fakenews según se vea), la batalla de las ideas se centra en las palabras y como se utilizan, ya sea en los Mass Media, o en las redes sociales, porque siguen siendo muy importantes a pesar de las tecnologías. Fíjense si lo son, que el evangelio del apóstol preferido, San Juan, empieza diciendo “Al principio existía la Palabra...”, e incluso para algunos las palabras son tan mortíferas como las balas, según las usen los medios, como ejemplo el independentista Simón Bolívar, afirmaba que “La prensa es la artillería del pensamiento”, presentando claramente ese concepto de que la batalla de las ideas tiene lugar en los medios de comunicación, y hoy en día añadiríamos en la trincheras de Internet.

Por eso es responsabilidad de todo el mundo, no sólo de los periodistas y comunicadores, el cómo se utiliza el lenguaje, y no usarlo como arma arrojadiza, dado que desde que existen las redes sociales en Internet, todos somos soldados en esa batalla de las ideas, y depende de nosotros el actuar con dignidad y benevolencia, o volvernos simples mercenarios, sedientos de sangre y espectáculo, que tanto abunda en el escenario internacional y nacional.

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