VALÈNCIA. La gestión de la música en València nunca había tenido tantos ojos puestos encima. La reciente sentencia por ruido a los festivales celebrados en la Ciutat de les Arts i les Ciències ha sacudido el escenario de la ciudad, aunque todavía está pendiente definir el futuro de las grandes citas que allí se celebran. Si bien FAR València ya ha movido ficha este miércoles anunció la reubicación del concierto de Jean Michel-Jarre a Marina Norte, citas como el festival de Les Arts o BigSound siguen despachando entradas sin anunciar cambios.
A este respecto, la alcaldesa de València, María José Catalá, ha valorado como "interesante" este primer movimiento de localización y ya califica como "difícil" que estos grandes eventos musicales se terminen celebrando en el centro de la ciudad. "Es muy difícil. Hay alternativas que entiendo que están valorando. Sé que hay promotores que han tomado decisiones bastante interesantes sobre desplazar algunos eventos musicales que ahí se producían. Me consta que se están valorando opciones".
"Evidentemente los festivales musicales que terminan a determinadas horas y que tienen unos decibelios en momentos de descanso ya es difícil que se produzcan en el centro de las ciudades. Cualquiera que acuda a distintos festivales sabe dónde se suelen realizar y es difícil que este tipo de festivales se celebre en el centro de una ciudad como València que tiene un porcentaje poblacional bastante alto y sin unas instalaciones que estén acondicionadas oportunamente para impedir molestias a los vecinos"
Preguntada por las novedades sobre la celebración de los festivales en Cacsa -que en apenas unas semanas debería acoger Big Sound, Les Arts y Love the 90's-, la alcaldesa ha declarado que hay un "pequeño avance" que tiene que ver, en realidad, con una cuestión de competencias. "En el marco de Cacsa será la policía autonómica quien va a tener que controlar el tema de la contaminación acústica", ha señalado Catalá, quien ha aseverado que es la policía autonómica la "competente" para llevar a cabo la medición, una cuestión que ha reflejado en una nueva respuesta remitida a Cacsa y promotores. De igual forma, ha reiterado: "la sentencia debe cumplirse y, además, es ejecutiva desde ya, no podemos esperar a ejecutarla; segundo: en Cacsa no puede producirse ningún evento musical que supere la ordenanza de contaminación acústica".
¿Una nueva ordenanza para la música al aire libre?
Que la sentencia ha removido el escenario local es un hecho, un nerviosismo que se ha trasladado más allá de las grandes citas. Hace apenas unos días el Ayuntamiento de València denegaba la autorización de ocupación del parque de Malilla el 25 de abril de 2026 para la celebración de una nueva edición de Jardí Electrònic -que finalmente tendrá lugar en mayo en otra ubicación- alegando "quejas" de los vecinos y, especialmente, "vista la reiteración" de peticiones, un argumento no poco relevante, pues podría extenderse a otras citas celebradas en el ámbito urbano que se dan de manera habitual en la ciudad.
Estos ejemplos, muy especialmente la sentencia relativa a Cacsa, empuja a una revisión mayor de la relación de la ciudad con la música, un debate que se elevará a la próxima comisión de Cultura. En este sentido, la concejala socialista Maite Ibáñez ha denunciado lo que califica de “maltrato” del gobierno de Catalá al sector musical de la ciudad y ha anunciado una moción a la próxima comisión de Cultura en la que exige la redacción de una ordenanza específica que regule los conciertos al aire libre y garantice tanto el derecho a la cultura como el derecho al descanso de los vecinos y vecinas.
La iniciativa socialista pone de manifiesto que, pese a la puesta en marcha del proyecto València Music City, “la realidad es que la música en directo continúa enfrentándose a múltiples obstáculos que evidencian la falta de planificación y de interlocución por parte del gobierno municipal”. En este sentido, Ibáñez ha subrayado que la reciente sentencia que afecta a los conciertos en la Ciudad de las Artes y las Ciencias “pone en evidencia la incapacidad del Ayuntamiento para gestionar de manera equilibrada los eventos musicales y la convivencia en los barrios”, una situación que, a su juicio, exige una respuesta normativa clara y consensuada.
Ante esta situación, desde el Grupo Municipal Socialista se propone la creación de una mesa de diálogo permanente que integre al Ayuntamiento, la Federación de Asociaciones Vecinales y al conjunto del sector musical para abordar de manera conjunta los problemas derivados de los conciertos en espacios abiertos. “Desde el Partido Socialista pedimos que se cree una mesa de diálogo con la Federación de Asociaciones Vecinales y el sector musical para garantizar el derecho a la cultura y el derecho al descanso”, ha señalado Ibáñez.
A este respecto, Catalá ha valorado que la ordenanza actual es "oportuna". "Tenemos que avanzar, y en eso esta legislatura hemos avanzando mucho, es en el tema de los horarios. De hecho nosotros avanzamos, y salvo en circunstancias excepcionales, los eventos musicales tienen que terminar a las ocho salvo momentos puntuales como Fallas o Feria de Julio".