Con apenas unos meses fuera de la Academia de Operación Triunfo, Claudia Arenas continúa asimilando todo lo que ha supuesto su paso por el programa. La concursante, una de las voces más queridas de la última edición y protagonista inesperada del fenómeno viral de 'Latin Girl', se encuentra inmersa en la gira de OT 2025, que llegará a Murcia el próximo 27 de junio y hará parada en Valencia y Alicante los días 17 y 18 de julio. Mientras prepara su primer álbum tras publicar el sencillo 'Gran error', la artista reflexiona sobre la fama, los nervios, la presión de la Academia y el proceso de descubrir qué tipo de música quiere hacer.
Pregunta. Lo primero que tengo que confesarte es que llevo un par de meses intentando hablar contigo.
Respuesta. ¿En serio?
P. Te lo juro. Muy feliz de hablar contigo. Empiezo por algo que me llama mucho la atención. No sé si eres consciente del fenómeno que se ha generado alrededor de 'Latin Girl'. Me he puesto a mirar cifras y la canción ronda ya los ocho millones y medio de reproducciones en Spotify. ¿Has asimilado ya ese éxito?
R. No, para nada. Imagínate cómo me entero yo de algo así. Salimos de la Academia y, durante la fiesta que hacemos después de la gala final, la gente empezó a comentarme cosas sobre canciones y reproducciones. Todo el mundo me hablaba de 'Latin Girl', de 'Latin Girl', de 'Latin Girl'. Y yo pensaba: "Pero si para mí fue una de las actuaciones más flojas de toda la edición, ¿qué me está diciendo esta gente?".
Yo el primer día ni siquiera quería tener el móvil, pero recuerdo que pusieron la canción en aquella fiesta y todo el mundo se la sabía. Yo estaba completamente alucinada. Pensaba: "¿Qué está pasando aquí?". Fue muy fuerte. Todavía hoy me parece surrealista. Luego la hemos cantado en la gira y se nota muchísimo. La gente se la sabe entera. Es una sensación increíble.

- -
- Foto: Jose Irún
P. En cuanto suenan los primeros acordes ya se viene arriba todo el público.
R. Totalmente. La gente se vuelve loca. Es un momento de fiesta absoluta.
P. Han pasado ya unos meses desde que saliste de la Academia. Entre la final y el comienzo de la gira hubo un tiempo de transición. ¿Qué has estado haciendo durante estos meses?
R. La verdad es que todo fue bastante intenso. Salimos de la Academia, llegaron las Navidades y, de repente, ya estábamos pensando en sacar un single. Fue un cambio muy rápido. Pasas de estar rodeada de muchísima gente y vivir todo aquello a encontrarte fuera, intentando entender qué está pasando.
Después llegaron los ensayos de la gira y también empecé a hacer música, a escribir y a trabajar en nuevas canciones. No sé si debería decirlo, pero creo que ya se sabe: estoy preparando un álbum.
P. Precisamente quería preguntarte por eso. Recuerdo que Aitana contaba cuando salió de OT que algunos compañeros tenían muy claro qué tipo de artista querían ser, mientras que ella necesitaba tiempo para descubrirlo. ¿Tú tienes claro hacia dónde quieres llevar tu música?
R. No, para nada. Y tampoco me preocupa demasiado reconocerlo. Todo esto es completamente nuevo para mí. Nunca me imaginé que tendría la posibilidad de hacer un álbum y, cuando te enfrentas a un proyecto así, te das cuenta de que son muchas canciones y de que quieres que todo tenga sentido, que exista un universo propio detrás.
Me parece muy complicado sentarme ahora y decir: "Este va a ser mi sonido para siempre". Creo que estoy en un momento de descubrimiento. Estoy viendo qué me sale de manera natural y en qué me siento cómoda.
Ahora mismo me gusta mucho el pop, porque siempre he sido muy fan de ese género, pero también me atrae la idea de mezclarlo con otras cosas. Me gustan los sonidos que se salen un poco de lo habitual, que tienen algo diferente. Me interesa incorporar elementos de soul, de jazz o de otros estilos sin perder esa esencia pop que me encanta.

- -
- Foto: David Recio
P. ¿Tu paso por la Academia ha cambiado la idea que tenías sobre la música que querías hacer?
R. Sí, en parte sí. Antes me veía mucho más haciendo canciones lentas, más sentimentales. Ese era mi terreno natural. Pero dentro de la Academia aprendí cosas que no esperaba aprender.
Por ejemplo, antes de entrar no sabía bailar prácticamente nada. Me sentía muy incómoda cuando tenía que moverme en un escenario. Con las clases, con Vicky y con toda la presión de tener que enfrentarte a actuaciones cada semana, fui ganando confianza.
Ahora me siento mucho más cómoda interpretando canciones más animadas o divertidas. Es algo que antes no contemplaba tanto y que ahora sí me apetece explorar. Ya no siento que estoy haciendo algo artificial o que soy un robot intentando bailar. Me siento mucho más libre.
P. Tú llegaste a OT siendo muy joven y estabas estudiando una carrera universitaria. ¿Cómo ha cambiado tu vida desde entonces?
R. Yo estaba estudiando un doble grado, que eran cinco años de carrera. Antes de entrar le dije a mi madre que, si pasaba el casting final, me desapuntara porque no iba a poder compaginarlo. Luego llegó la primera nominación y pensé: "A ver si voy a tener que volver". Ahí me entró el miedo.
Pero la carrera sigue estando en mis planes. Tengo claro que quiero retomarla cuando todo esto esté un poco más tranquilo. Para mí es importante tener una formación y una cierta seguridad. La música es maravillosa, pero también es un mundo muy inestable. Dependiendo del momento en el que estés, las cosas pueden ir muy bien o muy mal. Estoy empezando ahora y quiero ir poco a poco. Me daría miedo pensar que ya tengo la vida resuelta solo porque he salido de OT.

- -
- Foto: Jose Irún
P. Ahora que estás fuera, imagino que te habrás dado cuenta de la enorme cantidad de música que sale cada semana.
R. Totalmente. El otro día me puse a mirar las novedades de un viernes y no terminaban nunca. Seguía bajando y aparecían más canciones, y más canciones, y más canciones. Pensé: "Qué locura es esta". Es increíble la cantidad de música que se publica constantemente.
P. Siempre he pensado que una de las cosas más difíciles de OT es enfrentarse a un escenario tan exigente. Muchos artistas profesionales han pasado por ahí como invitados y tampoco les ha resultado fácil. ¿Cómo lo vivíais vosotros?
R. Creo que hemos sido más conscientes de eso ahora, durante la gira. Allí estamos mucho más tranquilos porque no existe la presión de las nominaciones ni de las valoraciones.
En la Academia era distinto. Antes de actuar te ponían un vídeo, escuchabas al público gritar y de repente estabas en medio de un escenario enorme. La mayoría nunca habíamos vivido algo así. Era impresionante y también daba bastante miedo.
Ahora en la gira estamos disfrutando muchísimo más. Seguimos concentrados porque queremos hacerlo lo mejor posible, pero el ambiente es diferente. Hay más tranquilidad y más ganas de disfrutar.

- -
- Foto: David Recio
P. ¿Qué estás aprendiendo en esta gira que crees que te servirá para el futuro?
R. Todavía estamos aprendiendo. Solo llevamos unas pocas fechas y siento que estamos encontrando nuestro ritmo. Quizá estoy aprendiendo a vivir más el presente. En la Academia no teníamos móvil y no existía la tentación de estar pendiente de lo que se decía. En los primeros conciertos sí tenía esa necesidad de mirar vídeos o comentarios nada más bajar del escenario.
Ahora intento olvidarme de eso, disfrutar del momento, ver actuar a mis compañeros y compartir la experiencia con ellos. Al final esto es algo muy especial para todos nosotros.
También estamos aprendiendo a gestionar los conciertos grandes, a cantar delante de miles de personas y a vivir todo esto con nuestras familias cerca. Es un proceso. Cuando termine la gira seguramente podré decir mejor todo lo que he aprendido.
P. ¿Cómo está siendo la relación con los fans?
R. Es verdad que los fans de OT son muy intensos, pero creo que todos lo sabíamos antes de entrar. Y además yo también he sido fan y lo seguiré siendo.
No lo veo como algo negativo. Al contrario. Me parece muy bonito el cariño que nos tienen. Se esfuerzan muchísimo, nos hacen regalos, esperan horas para vernos unos minutos o para grabar un vídeo con nosotros. Me parece algo increíble. A veces me da pena cuando, por motivos ajenos a nosotros, no podemos dedicarles más tiempo. Hay gente que espera durante horas y horas para saludarnos.

- -
- Foto: David Recio
P. Si dependiera de ti, estarías abrazando a todo el mundo.
R. Totalmente. En las firmas de OT me echaban la bronca porque me paraba con todo el mundo. Saludaba, abrazaba, saludaba, abrazaba... y siempre venía alguien a decirme que tenía que avanzar.
P. También os habéis enfrentado a algo nuevo: las entrevistas, las ruedas de prensa, los programas de televisión o los pódcast. ¿Te han servido aquellas clases de protocolo de la Academia?
R. Muchísimo. Con Andrea aprendimos mucho más de lo que pensábamos. Cuando nos dijeron que íbamos a tener esas clases no entendíamos del todo para qué servían, pero luego te das cuenta. Antes de OT a mí me daba muchísima vergüenza incluso hablar por teléfono. Si me hubieras llamado entonces para una entrevista, habría estado muchísimo más nerviosa.
La Academia me ayudó a expresarme mejor y a sentirme cómoda hablando con gente que no conozco. Recuerdo la rueda de prensa de la final. Estaba con Guille y los dos estábamos súper tranquilos hablando con periodistas. Eso antes me habría parecido imposible. Sigo poniéndome nerviosa, claro, pero siento que ahora puedo expresarme con naturalidad y tranquilidad.

- -
- Foto: David Recio
P. Durante la Academia hablaste alguna vez de la dificultad que tenías para verte en pantalla. ¿Ha cambiado esa relación contigo misma?
R. Sí. Dentro de la Academia era complicado. Yo estaba acostumbrada a actuar, pero no a verme constantemente en vídeo. De pequeña tampoco me gustaba verme en grabaciones porque siempre me encontraba rara.
Allí actuabas un día y al siguiente tenías que analizar la actuación sabiendo que ya la había visto toda España. Eso me generaba mucha ansiedad. Pensaba que no me veía bien y que todo el mundo ya me había visto así. Era una sensación difícil de gestionar. Pero cuando sales fuera empiezas a relativizarlo. Te das cuenta de que no pasa nada.
Además, muchas veces tú no eliges las canciones, la estética o el vestuario. Hay actuaciones en las que quizá no te sientes del todo cómoda, pero precisamente estás allí para aprender. Para descubrir qué cosas te funcionan y cuáles no.
Dentro de la Academia sentía que tenía que ser perfecta todo el tiempo. Y llega un momento en el que piensas: "¿Cómo se supone que vamos a alcanzar ese nivel de perfección?". Ahora me lo tomo de otra manera. Entiendo que equivocarse también forma parte del aprendizaje.