VALÈNCIA. Mozart y Da Ponte estrenaron Don Giovanni en Praga en 1787, dando forma a una de las cumbres del teatro musical europeo. Más de dos siglos después, es imposible que nada escape de que el contexto le envejezca, pero la ópera también puede seguir interrogando al espectador sobre cuestiones que permanecen abiertas, como el abuso de poder, la impunidad, el deseo o los límites de la moral.
El Palau de la Música recupera este fin de semana el clásico mozartiano en una versión semiescenificada que quiere sonar desapolillada y apuesta por una lectura capaz de conectar el mito de Don Juan con debates plenamente contemporáneos.
La Sala Iturbi acogerá dos funciones dirigidas por el italiano Francesco Corti al frente de la Orquesta de València y el Coro de la Comunidad de Madrid, con un reparto internacional encabezado por Thomas Chenhall, Marco Saccardin, Francesca Pia Vitale, Marco Ciaponi, Arianna Vendittelli, Juliette Mey y Louis Morvan.
“Hemos decidido presentar Don Giovanni entre el concierto y la escena completa”, ha señalado Corti director, que considera que los personajes admiten interpretaciones muy diversas y que el formato permite que la historia se siga con claridad sin perder la riqueza del libreto de Da Ponte.
Al prescindir de una gran maquinaria escénica, el equipo ha optado por interpretar la totalidad del material compuesto por Mozart, incluyendo los números escritos para las distintas versiones de Praga y Viena. Corti ha definido esta opción como una versión “de extra lujo” que permitirá escuchar toda la música concertante concebida para la obra.
Uno de los aspectos que se subrayó durante la presentación de ayer fue el vínculo de Don Giovanni con València. La subdirectora de Música del Palau, Nieves Pascual, llegó a definirla como “la ópera más española de Mozart, o la más valenciana incluso”, en referencia a la célebre cita que el compositor introdujo en el segundo acto de Una cosa rara, del valenciano Vicente Martín i Soler, entonces una de las grandes estrellas musicales de la Viena imperial.
La relación histórica de la ciudad con la obra no acaba ahí. Don Giovanni fue precisamente la primera ópera de Mozart representada en València, en el Teatro Principal, en noviembre de 1872.
Un mito leído desde el siglo XXI
El equipo artístico reivindica la vigencia de una obra maestra que lo es porque mantiene la capacidad de generar preguntas incómodas. Pascual defendió que una lectura contemporánea del mito permite reflexionar sobre las relaciones de poder, la construcción de determinadas masculinidades o la cultura de la impunidad. El personaje de Don Giovanni, descrito en las notas al programa como una figura cuya conducta “desborda cualquier categoría moral”, continúa funcionando como espejo de conflictos presentes.
Arianna Vendittelli, encargada de dar vida a Donna Elvira, considera que el personaje permite “explorar muchos recovecos del alma humana”. La cantante destacó la complejidad psicológica de una mujer atrapada en una relación marcada por la obsesión y el sufrimiento, y defendió la necesidad de seguir representando historias que muestran dinámicas de violencia y dependencia emocional todavía reconocibles en la actualidad.
Francesca Pia Vitale debutará en València como Donna Anna, uno de los papeles más exigentes del repertorio mozartiano, mientras que Thomas Chenhall afronta por primera vez el personaje protagonista. El bajo barítono describió a Don Giovanni como un hombre de psicología cambiante y alejado de cualquier referencia moral estable, una característica que, en una producción con escasos elementos escénicos, obliga a construir el personaje casi exclusivamente desde la interpretación.
Concebida como un dramma giocoso, Don Giovanni ocupa un lugar singular dentro de la producción de Mozart por la forma en que funde comedia y tragedia. Sus grandes conjuntos vocales, la continuidad dramática de la escritura y el papel protagonista de la orquesta han convertido la obra en una referencia ineludible de la historia de la ópera. Casi el broche de oro a la temporada de abono del Palau de la Música, que encara sus últimos días.