VALÈNCIA. Lejos quedan aquellos días de actuar en pequeñas salas y discotecas de extrarradio. Y lo sabe. Hace diez años que Bad Gyal llamaba a la puerta de propios y extraños con Pai, una versión descarada y de bajo presupuesto del Work de Rihanna que era una de las cartas de presentación de la que, desde Internet, se ha convertido en una de las grandes estrellas pop del país. Pop de popular, claro está.
Con Fiebre llegó el gran hit y una carrera construida canción a canción que culmina con algo que parecía ya cosa del pasado, la publicación de un nuevo álbum -¡en pleno 2026!- que la ha traído este viernes al Roig Arena de València. La gran gira de presentación de ‘Más cara’ es la meta de un año que la confirma como estrella sin peros, un año en el que acumula los ‘sold out’ y que la llevó a actuar recientemente en la gala de entrega de los Premios Goya, toda una conquista simbólica para la catalana.
Puede que no sea para todos los gustos pero que gusta es una realidad, no hay duda. Prueba de ello es que, diez años después de ese Pai y de esos primeros bolos agendados a golpe de hacer ruido lejos de los canales convencionales -actuaciones que en el caso de València la trajeron a escenarios como el de Las Naves- ha llenado hasta los topes un Roig Arena que supone el mayor recinto en el que ha actuado en solitario en la ciudad.

El público tenía ganas y eso se notó desde el inicio de show, que abrió con la sensual Un coro y ya, un espectáculo en el que de principio a fin hubo mucho baile -cómo no- y todos los elementos que se esperan de la catalana pero también una puesta en escena con algo de teatral que elevó y ofreció un nuevo marco a su catálogo. Que es su gira más cara se nota, perdonen el juego de palabras.
El escenario se convirtió en una suerte de mansión de lujo, una mezcla de casoplón de Miami en color gris milenial -ese que tanto critica la Generación Z en Tik Tok-, en la que apareció ataviada de amarillo, desafiando supersticiones. El minimalismo no es una opción es un escenario en el que se bailó sobre una mesa que en lugar de patas contaba con la escultura de mujer o en un sofá con capacidad para muchos amigos. Ah, y también tiene chimenea. Desconocemos cuál es el valor de mercado de tremenda vivienda.

Las en torno a dos horas de duración del concierto dieron para dar un buen repaso a su nuevo material, con cortes como Choque, Gatitas o Da Me, entre los más coreados por sus fans, muchos de ellos vestidos para la ocasión: bien de brillo, complementos de pelo sintético y transparencias. Por cierto, algunos con muchas horas de espera en la calle a sus espaldas para pillar el mejor sitio del concierto. La competencia no era poca, en torno a 15.000 personitas llenaban este viernes el Roig Arena.
Los decibelios subieron con sin duda con canciones como Zorra, Flow 2000 o Perdió este culo, que, entre otras, protagonizaron algunos de los puntos calientes del concierto, un repertorio que dejó para el final, casi a modo de cierre de ciclo, un Fiebre que es ya un tema indispensable para hablar de la música popular de los últimos años.