Música y ópera

Les Arts eleva ‘Eugenio Oneguin’ a un mundo onírico

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VALÈNCIA. Eugenio Oneguin es, en palabras de Laurent Pelly, “una ópera perfecta, sin tiempos muertos, con mucha tensión dramática”, pero también una puerta de entrada al género para quienes no lo frecuentan. El director francés alaba el próximo título del ciclo de ópera del Palau de les Arts en una propuesta que huye deliberadamente del folclore ruso para instalarse en un terreno más abstracto, poético y universal.

Basada en la novela de Alexánder Pushkin, la ópera de Piotr Ilich Chaikovski retrata una Rusia decimonónica marcada por el tedio aristocrático, las convenciones sociales y las oportunidades sentimentales perdidas. Pelly subraya precisamente ese “hablar de todo y de nada” que atraviesa el texto original, una ligereza en el tono —con humor incluido— que, a su juicio, explica la vigencia de la obra y su capacidad para trascender épocas y contextos.

La colaboración con el escenógrafo Massimo Troncanetti ha buscado evitar cualquier decorado representativo o limitante. El resultado es un espacio abstracto articulado en torno a una plataforma flotante de madera, de unos diez metros, móvil y transformable, que permite crear distancias, acercamientos y pliegues entre los personajes. “No quería un decorado folclórico ni una Rusia de postal”, insiste Pelly, que renuncia a la nieve, las pieles y los clichés visuales habituales para situar la acción en un tiempo reconocible, pero no literal.

En su propuesta, el vestuario sí remite al final del siglo XIX, pero la época se percibe, sobre todo, en las relaciones entre los personajes y en las normas que las gobiernan. Para el director, la historia es lo suficientemente sólida como para “sacarla de contexto” y concentrarse en lo esencial: los vínculos, los silencios y las tensiones que se establecen entre Oneguin, Tatiana y su entorno.

En esta obra tan universal y basta, la construcción de los personajes tiene un margen de lectura y matices posibles en cada nueva producción. Por ejemplo, Pelly define a Oneguin como “la expresión del deseo de Tatiana”, una proyección ideal que ella construye desde su inmersión en la literatura. El enamoramiento, casi instantáneo, respondería, desde su mirada, más a una pulsión imaginaria que a una experiencia real. De ahí que la puesta en escena adopte, en determinados momentos, una mirada onírica que, más que reproducir la realidad, quiere materializar el deseo.

La decepción amorosa —y la pregunta de si acaso el amor nace de la frustración— vuelve años después, cuando Oneguin se enamora de Tatiana al verlo imposible.

La música en el cuerpo

Ante un texto que se permite ser poético (la novela original está escrita íntegramente en verso) y una escena onírica, falta la pieza de la dirección actoral, que Pelly dice aborda desde una relación muy estrecha con la música. “Hago ópera por la música”, afirma. La música (más en esta ópera) siempre va más allá de ser “un acompañamiento”, “siempre está contando algo” y marca el movimiento, la gestualidad y la estructura de cada escena.

Ese enfoque convierte el trabajo con los cantantes en un proceso similar al del teatro de texto: conversaciones con el elenco a lo largo de todo el proceso, un ajuste fino de la escena y una coreografía que debe rehacerse si cambia el intérprete. Los cantantes, recuerda, son “seres vivos”, con personalidades propias que obligan a adaptar la puesta en escena para que la música termine encarnándose en sus cuerpos.

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Mattia Olivieri vuelve a casa

Más allá de la escena, Timur Zangiev dirige por primera vez a la Orquestra de la Comunitat Valenciana, un joven director que, sin embargo, ya es un nombre constante en diferentes producciones del repertorio ruso. De hecho, Zangiev debutará con este mismo título en el Metropolitan de Nueva York en el próximo mes de abril.

Encabeza el reparto Mattia Olivieri, “el barítono con más éxito que se ha formado en el Centre de Perfeccionament de Les Arts”. El cantante italiano, que desde su promoción ha ido volviendo de manera continua a València, canta por primera vez el papel protagonista.

Le acompaña en el rol de Tatiana la soprano estadounidense Corinne Winters, excepcional Jenůfa en la brillante producción de Katie Mitchell de 2023. Dmitry Korchak, que ya cantó este título en València en 2011, repite como Lenski. Ksenia Dudnikova (Olga), Giorgi Manoshvili (Príncipe Gremin), Alison Kettlewell (Lárina) y Margarita Nekrasova (Filippievna) completan el reparto. 

Eugenio Oneguin se podrá ver en la Sala Principal de Les Arts los días 20, 23, 25 y 29 de enero, además del 1 de febrero.

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