Música y ópera

Sacará disco tras el verano  

McKea: gloria y orgullo para el rap de barrio

  • Foto: ESTRELLA JOVER.
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VALÈNCIA. Delia tiene dos trabajos y una misión: dejarlos. De momento despacha en una herboristería y da masajes, pero, de forma simultánea, maneja un plan de vida alternativo basado en la construcción de una carrera musical. Fuera de los remedios naturales y los aceites balsámicos, cuando encuentra un rato para sí, Delia Segura se transforma en McKea y pugna por asaltar los cielos del hip hop nacional.

“Me lo dice todo el mundo: solo falta un peldaño”. En el último año, esta valenciana de 27 años ha facturado varios temas que –éxito en Youtube mediante– la colocan a las puertas de conquistar una escena mayoritariamente masculina. Quiere colarse por la brecha que en su día abrieron Ariana Puello y La Mala Rodríguez y, más difícil aún, devolverle al rap un poco de su esencia boombap.

“A mí me gusta el rap underground porque descubrí el estilo con SFDK, cuando Zatu era el Ingeniero y no el Niño Guey. Tenía unos 12 años, venía de escuchar mucho reggae, pero entonces me enganché a grupos como CPV, Triple XXX o Hablando en Plata. Escucharles me animó a pensar que podía iniciarme en el género y darle salida a toda la poesía que ya estaba escribiendo pero que mantenía guardada en un cajón”, rememora McKea.

Foto: ESTRELLA JOVER.

Escribía para desahogarse de una adolescencia complicada y al musicalizarlo alumbró un estilo de ganchos perfectos. “Mi situación familiar hizo que me criara en la calle, que tuviera que cuidar de mis hermanos como si fuera su madre. Mi vida no era como la de otros nanos, pero, por suerte, el rap hizo de psicólogo”, resume la artista valenciana, que todavía hoy sigue partiendo las instrumentales: “Rapeo duro porque es la manera más auténtica de contar las cosas que me hacen daño”. 

Hace unos meses, Delia, despojada de su alter ego, también contó esa experiencia en un aula. Se enfrentó a su propia rabia adolescente en el instituto que la vio crecer. “Me llevaron a una clase de chavales con problemas y me vi a mi misma ahí sentada. Sé que con 15 años es difícil entenderlo, pero les dije que saldrían adelante si le ponían ganas y empeño a aquello que les gustaba. Bailar, pintar, correr; lo que fuera. Que no se quedaran en el parque estancados”. 

El parque tienta cuando las oportunidades escasean y en los barrios periféricos las oportunidades tienden a cero. McKea les homenajea en ‘Gente de Barrio’: “Esa letra va dedicada a la gente que cobra una miseria y cuida de sus hijos teniendo absolutamente nada. Los barrios de clase obrera se van a pique”, enuncia.

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