VALÈNCIA. Ayer se abrieron las puertas del Medusa Festival, y más de 35.000 personas empezaron a bailar frente al escenario principal de la cita de música electrónica más popular de la Comunitat Valenciana. El público ya se ha ido acostumbrado a la gigantesca escenografía levantada para cuatro días de música, pero, en realidad, se trata del resultado de un proceso creativo que comenzó hace un año.
El mainstage de esta edición, bautizado como Apsaras, evoca la arquitectura religiosa del Sureste asiático y, en particular, el templo de Angkor Vat. Tiene 105 metros de ancho, 27 de alto y pesa 120 toneladas. Le toma el relevo a otros igualmente espectaculares, como el dedicado, el año pasado, al mundo de los videojuegos; o en 2023, otro temático sobre mitología egipcia.
Pero antes de que una sola pieza llegue a Cullera, hay meses de diseño, planificación, presupuestos y reuniones. Apenas ha empezado la edición de 2026 y Ado García, director creativo de los escenarios del festival, ya está pensando en el de 2027. Oficialmente, empezará a hacerlo un par de semanas después de que termine esta edición, pero los responsables del festival ya han planteado una temática y García empieza a macerarla en su cabeza para convertirla en una forma que pueda ocupar el escenario.
“Cuando recibo la idea está prácticamente en blanco", cuenta sobre el punto de partida. A partir de ahí comienza una búsqueda que, en el caso de Apsaras, llevó al equipo incluso a viajar al Sureste asiático. En septiembre de 2025, integrantes del equipo creativo viajaron a Tailandia y recorrieron templos budistas del norte del país, en Chiang Mai y Chiang Rai. El Templo Blanco y el Templo Azul sirvieron como referencias para empezar a dibujar los primeros bocetos.
“Uno de los responsable del festival estuvo viendo algunos templos y me iba pasando información y demás. A partir de ahí, fuimos intentando que cuadrara en las proporciones que nosotros tenemos aquí del espacio y todo eso para que nos encajara aquí en el festival”, relata.

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- Foto: MEDUSA
El objetivo, en todo caso, pretende construir una fantasía propia y no tanto reproducir un templo ni a sus divinidades. El equipo evitó deliberadamente cualquier alusión a figuras sagradas hindúes o budistas, tanto en la escenografía como en la ceremonia audiovisual de drones, luces y fuegos artificiales para “no ofender a nadie”. “Más allá de buscar inspiración en el templo de Angkor que vimos, hemos intentado que no podamos meternos en algún lío con cuestiones religiosas”, añade.
El resultado toma así elementos de la arquitectura de Angkor Vat sin convertirse en una reproducción literal. El mainstage evoca visualmente el templo camboyano, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1992, pero convertido en una escenografía de 105 metros de anchura y 27 de altura.
Semanas de montaje
Una vez definida la forma, llega la otra parte difícil: hacer que lo pensado pueda construirse. “En un primer momento, simplemente le voy dando como forma. Voy mirando las proporciones para que encaje con lo que queremos representar”, explica. Al recibir el visto bueno de los responsables del festival, comienza el diseño estructural, el armazón del escenario. Más tarde llegará el recuento de materiales, los presupuestos y la integración de las pantallas y la iluminación. Aunque el festival ha trabajado a lo largo de los años con artistas falleros, buena parte del decorado actual del mainstage se encarga a la empresa holandesa Brock Decor.
Con las piezas aquí, la promotora, que también organiza el festival Zevra en julio, diseña todo para que ambas citas compartan la misma estructura, aunque con elementos totalmente diferentes. Es la única manera de que de tiempo: "Son tres semanas muy intensas. Hay que quitar rápido un decorado, desmontar las partes que no necesitas y volver a montar las que te faltaban para hacer el cambio ese para Medusa”, resume García. Para Medusa, el escenario se hace "un poquito más grande y más espectacular", pero se intenta modificar la estructura lo mínimo posible para que los plazos sean viables.

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- Foto: MEDUSA
Efecto wow
¿Por qué el Medusa necesita un escenario tan espectacular y forma parte de uno de los elementos diferenciadores del festival? “Cada vez el escenario es más importante, porque ahora mismo hay muchos festivales. Contar con una propuesta tan temática como la que tenemos nosotros hace que el público, además de por los artistas, venga por más motivas. Montamos casi un parque de atracciones para gente mayor”, resume.
La evolución en las 12 ediciones del festival ha sido progresiva, no solo el escenario ha ido creciendo (teóricamente, a lo ancho ya no podría hacerlo más); en 2026 "ha sido el primer año que ya se han tematizado todos los escenarios del festival.
¿Qué pasará el año que viene entonces? “Cada año seguiremos creciendo de alguna manera un poquito más. Por ejemplo, tenemos algunas ideas para hacerlo más inmersivo. Quedan sorpresas por llevar a cabo”.