VALÈNCIA. El próximo mes de julio, del jueves 2 al domingo 19, Les Arts se toma unas vacaciones y se va de viaje. Cierra sus maletas y se transforma, por completo, en Berlín. Sus escenarios, sus butacas y sus actores viajan a la capital de Alemania sin desplazarse físicamente de València. ¿El motivo? Acoger la representación de Cabaret, un musical inmersivo de la compañía Letsgo que logra transformar el emblemático edificio de Calatrava en el local de Kit Kat Klub. Apostando por un espectáculo completamente inmersivo, Les Arts da rienda suelta a su imaginación para rendir homenaje a esta película musical que marcó un antes y un después en la historia del cine.
Tras arrasar en Madrid, este musical llega a València con un espectáculo que se vive como una experiencia “360º” y que, bajo la dirección de Federico Bellone, muestra una nueva versión en la que los espectadores forman parte del espectáculo y les llama a viajar al Berlín de los años 20 con “una propuesta escenográfica totalmente rompedora” y que rompe la cuarta pared. Lo hacen con un enorme equipo que cuenta con Víctor Palmero como sello valenciano. El actor da vida al maestro de ceremonias del cabaret e invita al público a formar parte de un gran baile.
Lo hace tras encarnar a uno de los curas de la producción valenciana Cel meu, infern teu, y en el que asegura que ha sido uno de los papeles más complicados de su carrera por su “enorme exigencia”, aunque también uno de los que más alegrías le está dando. “Todo el mundo nos está diciendo cosas preciosas sobre la película y estamos muy contentos con el resultado”, destaca el actor. Ahora se deja de sotanas para adentrarse en los bajos fondos y bailar y cantar sobre el escenario de Les Arts. Se introduce de lleno en el mundo de Cabaret, que se muestra en su formato más inmersivo, jugando con el público como elemento distintivo del espectáculo.
“Es una gozada poder jugar con el público en vivo y es muy chulo poder interactuar con quienes vienen a vernos . A nivel actoral es complejo tener que bailar y actuar dándolo todo y esquivando a los espectadores, pero también es divertido jugar con ellos”, destaca Palmero, que señala también que para él “Cabaret es el Disneyland de los musicales”. Comprendiendo esta función como una en la que el espectador no puede, ni aunque quiera, pasar de largo, comprende el teatro musical como un género híbrido en el que el público viene a “pasárselo bien y reconectar”.

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- Foto: JULIA MARANGONI
El espectáculo llega precisamente en un momento en el que existe una interminable batalla por la atención del espectador. “Hay algo en el teatro musical que funciona como el algoritmo perfecto, la gente no quiere dejar de mirar cómo bailamos y cantamos, y tiene puntos picantes como para en TikTok, hay mucha diversión. Creo que la clave de la obra es no dejar de mantener al espectador entretenido para que no quiera ver lo que está pasando más allá. En este sentido, el teatro se está convirtiendo en una especie de scape room emocional en el que es posible volver a conectar entre nosotros”, señala el actor.
Eso sí, participar o no en el espectáculo depende del público. Al ir a comprar las entradas del espectáculo, el espectador puede elegir si escoger la zona experience, con mesas montadas dentro del escenario, o las entradas de platea a las que no llegan los actores. Este juego, el de incluir al espectador en el show, forma parte de una de las actualizaciones que se hace de Cabaret de la mano de Bellone. “Bellone consigue traer la película al presente actualizándola mientras mantiene la historia original. Quien venga se encontrará con el clásico y con muchas novedades, creo que es interesante que el teatro se acerque al público para contar de otra manera una historia tan emocionante y divertida. Lo que hace Bellone es generar una pieza en la que nunca dejan de suceder cosas”.
Como actor Palmero destaca que convertirse en maestro de ceremonias le sirve para introducirse en un público abierto y comprensivo que comprende la efervescencia del baile, mientras aboga por la libertad. “Este musical habla sobre cómo tenemos que abogar por la libertad, y le canta a la manera de conectar entre nosotros”, destaca saltando entre las mesas de un Cabaret que encuentra su sitio en València, la ciudad en la que celebrar el arte del baile y el poder de la noche junto al público que viaja a la Alemania de los años 20 nada más se abre el telón.

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- Foto: MIKEL PONCE