El Museu de la Mar abre sus puertas entre ecos de Sorolla y Blasco Ibáñez

Más cultura

Suscríbe al canal de whatsapp

Suscríbete al canal de Whatsapp

Siempre al día de las últimas noticias

Suscríbe nuestro newsletter

Suscríbete nuestro newsletter

Siempre al día de las últimas noticias

VALÈNCIA. “La playa estaba en reposo. La Casa dels bous, donde rumiaban en sus establos los enormes bueyes para el arrastre de las barcas, alzaba su cuadrada mole, con tejado rojizo y azules cuadrantes en sus paredes, sobre las filas de barcas puestas en seco”. Estas palabras forman parte de Flor de mayo, segunda novela de Vicente Blasco Ibáñez, en la que realiza un bello y duro retrato de las comunidades pesqueras valencianas. A pocos metros de estas palabras, sobreimpresas en un muro, se encuentran las reproducciones de varias obras de Joaquín Sorolla, también retratos de una vida que perdura en la memoria, en parte, gracias a sus pinceladas. 

Ambos artistas son los encargados de dar la bienvenida a los visitantes al nuevo Museu de la Mar de València que, tras años de espera, ha abierto sus puertas en La Casa del bous, ubicada en el barrio del Cabanyal-Canyamelar. Como no podía ser de otra manera, pues el inmueble -construido entre 1877 y 1895 por la sociedad Marina Auxiliante- se utilizaba para guardar los bueyes con los que botar y varar las embarcaciones y las redes empleadas en la pesca de arrastre.

Hoy ese espacio sirve de marco para recuperar y reivindicar buena parte de esa memoria, un relato que viene acompañado por las palabras de Blasco Ibáñez y las imágenes de las pinturas de Sorolla, que salpican todo recorrido del museo, así como por dos esculturas que los recuerdan. A partir de ellos se construye un nuevo espacio que suma una historia colectiva e íntima, una sede que vuelve a ser habitada tras años de trabajos de rehabilitación y con la que se amplía la red de museos de la ciudad. 

  • -

“Hoy recuperamos una parte fundamental de la historia de la ciudad que durante demasiado tiempo estuvo esperando un lugar permanente desde el que poder contarse, reconocerse y transmitirse a las siguientes generaciones: la relación de València con el mar y con la cultura marinera”, declaró la alcaldesa, María José Catalá, durante la presentación a medios, en la que estuvo acompañada por el concejal de Acción Cultural, Patrimonio y Recursos Culturales, José Luis Moreno; el diputado de Cultura en la Diputació de València, Francisco Teruel; así como de numerosos representantes del sector de la cultura y del tejido social y asociativo de Poblats Marítims. 

El Museu de la Mar nace para preservar y difundir la memoria marinera de València desde uno de sus edificios más singulares, recuperando los escenarios, los oficios y las tradiciones que configuraron la identidad de este barrio. Así, el recorrido recupera el trabajo de los hiladores o cordeleros, cuya función era imprescindible para la construcción y mantenimiento de las embarcaciones, o de los veleros, quienes confeccionaban y reparaban las velas de lona, tratadas con aceite y brea para resistir la humedad y el viento, pero también abre la mirada a la importancia de la devoción popular en la zona como prueba de esa visión amplia que quiere abarcar el centro. 

En este sentido, y como parte de una programación especial que acompañará la apertura del centro cultural, se ha programado una batería de actividades que incluyen distintas charlas y conferencias, oferta musical a cargo de bandas como Badlands o la Sociedad Musical Unión de Pescadores o, este sábado, una degustación de paella.  

  • -

“Para el desarrollo de esta empresa, ha sido crucial, además de una intensa investigación histórica y documental, el contacto con la gente de Poblats Marítims, para, con ellas y ellos, poder reconstruir la memoria marinera gracias a sus testimonios, a sus documentos y a sus historias personales y familiares”, explicó Rubén Pacheco, autor del plan museológico del Museu de la Mar, quien recordó los primeros intentos de construcción de un centro de estas características, el primero allá por la década de los sesenta.

Este es, en todo caso, el “museo de la pesca”, especificó, pues cabe recordar que cuando se comenzó a diseñar el proyecto que ha derivado en el actual centro, en la anterior legislatura, se marcó un plan de tres sedes que comprendía la Casa del Bous, las Atarazanas y el antiguo Varadero, algo que ahora parece descartado o, si bien, a largo plazo. Quizá por ello Pacheco habló de la actual como una "primera" sede de un proyecto mayor.

Son muchos los hilos de los que tirar en un recorrido que se construye con la alianza del Ayuntamiento de València, la Diputació de València, l’ETNO o el Museo de Santa Pola, un inmueble que también reserva un espacio -la planta superior- para exposiciones temporales. La planta baja, zona principal del museo, está presidida una gran plataforma donde se expone un llaüt, embarcación tradicional con vela latina, de eslora variable y poco tonelaje, que se empleaba fundamentalmente en la pesca de arrastre, a la que acompañan los aparejos de pesca y los objetos relacionados con la misma. A ellos se suman las reproducciones de dos bueyes así como las esculturas de Sorolla y Blasco Ibáñez, realizadas por José Luis Ceballos y Paco Sanabria

La reproducción de un plano antiguo del puerto, una representación histórica de la Marina Auxiliante o una instalación audiovisual con una maqueta del litoral marítimo, donde se proyecta la evolución de la franja litoral y de los fondos marinos, terminan de dar forma a un nuevo centro cultural que nace para poner en valor la memoria marítima de València.

  • -
Recibe toda la actualidad
Valencia Plaza

Recibe toda la actualidad de Valencia Plaza en tu correo