VALÈNCIA (EFE). La Biblioteca Municipal María Moliner, ubicada junto a la plaza Xúquer de València, ha convertido la literatura y la costura en herramientas creativas para socializar y desarrolla un taller que combina estas dos actividades creativas para que personas de diferente generaciones establezcan lazos de unión "con hilos y con palabras".
La iniciativa “Filant paraules” para público adulto nació tras la pandemia para recuperar espacios de encuentro y ha dado paso a un programa intergeneracional, “Costura y literatura en familia”, que, a veces, reúne a abuelas, con sus hijas y nietas.
Según el concejal de Acción Cultural y responsable de las bibliotecas del Ayuntamiento, José Luis Moreno, con esta iniciativa “construyen historias y ensamblan piezas para plasmar recuerdos y expresar emociones mientras crean y fortalecen vínculos”.
“La primera actividad que se puso en marcha con este objetivo, “Filant paraules”, permitió entretener y fortalecer vínculos entre las personas del barrio, que al mismo tiempo que aprendían y estimulaban habilidades cognitivas y manuales, compartían conocimientos y experiencias, en un espacio público”, ha recordado.
Ha indicado que, actualmente, parte de estas 15 mujeres continúan con una actividad de ganchillo en el local de personas jubiladas próximo a la citada biblioteca municipal.
Madres, hijas y nietas trabajan juntas
La segunda propuesta impulsada por la Biblioteca María Moliner, “Costura y literatura en familia”, responde a un perfil diferente, en parte por el horario vespertino en el que se realiza, dos o tres tardes al mes.
En este momento participan en esta iniciativa familias con niños y niñas a partir de 7 años y también personas adultas que acuden solas, según un comunicado del Ayuntamiento de València.
El grupo cuenta con 85 personas a nivel virtual, mientras que a nivel presencial asisten entre 5 y 6 familias por sesión, con el fin de garantizar el control, el espacio y una adecuada atención.
“Se trata de una actividad intergeneracional que reúne, a veces, abuelas, con sus hijas y nietas (ocasionalmente algún chico) para trabajar juntas en proyectos concretos de costura que se completan con lecturas compartidas”, ha explicado el edil.
La biblioteca dispone de un calendario colaborativo en el que se publican las sesiones y cada persona se apunta según su disponibilidad. Cuando los grupos se completan y hay lista de espera, se busca hueco para organizar nuevos talleres.
De este modo, las sesiones se adaptan a la demanda, ya que no es la misma durante el curso habitual que en periodos como Fallas o vacaciones.
Moreno ha subrayado el “valor social y emocional” de estas actividades y ha destacado que “mejoran la atención y la concentración en un contexto de inmediatez y ayudan a desarrollar la motricidad fina, lo que repercute positivamente en la escritura”.
“La costura impulsa habilidades como la lógica, las matemáticas y la orientación espacial, al tiempo que fomenta la paciencia, la toma de decisiones y la resolución de problemas, y el componente creativo del proceso refuerza la confianza y la autoestima al completar proyectos propios”, ha dicho.
Por último, ha asegurado que estas dos actividades impulsadas por la Biblioteca María Moliner, que también se desarrollan en numerosas bibliotecas de otras comunidades y países, “demuestran el potencial de los espacios culturales como lugares de encuentro, aprendizaje y creación compartida”.