Entrevista

CULTURA

Isaac Cordal: “Mi trabajo es un intento de ver la ciudad de otra forma y prestar atención a los detalles”

Vila-real es el nuevo escenario de las pequeñas figuras de este artista urbano pontevedrés

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VILA-REAL. Si pasea uno por las calles de Vila-real, quizá se encuentre con la sorpresa de toparse con una de las 19 figuras que desde hace unas semanas se integran discretamente en el paisaje de esta ciudad. El responsable de estas esculturas que no superan los 20 centímetros es Isaac Cordal (Pontevedra, 1974), un artista urbano que convierte el espacio público en el escenario donde sus hombrecillos anónimos transitan y habitan entre tejados, cajas de luz y otros rincones olvidados.

El trabajo de Cordal ha aterrizado en Vila-real de la mano de Pascual Arnal, director del Test. Esta muestra de arte que se organiza desde hace 13 años es uno de los raros momentos en los que la ciudad recibe un fogonazo de creación artística contemporánea y de mirada a la cultura. Comentaba Arnal hace un tiempo que su espectador ideal es el que se deja llevar por la curiosidad, pero para que esas palabras del programador cobren sentido, primero hay que poner frente a las personas una propuesta artística. Por eso hay que seguir apostando por iniciativas como el Test, que impulsa nuevas miradas y busca el diálogo de estas con las de los espectadores.

Las piezas de Cordal, que van a permanecer en Vila-real (no se han retirado tras el Test 2026), forman parte de Cement Eclipses, una serie iniciada en 2006 que ha viajado ya por ciudades como Berlín, Londres, Viena, Montreal, Nueva York o París. A través de ellas, vila-realenses y visitantes se convierten, casi sin advertirlo, en espectadores. De ello charlamos en este encuentro que mantiene el artista con Castellón Plaza, porque no se trata solo de estética visual, sino que sus miniaturas tienen la huella de la crítica social y obligan a mirar de cerca y redescubrir la ciudad.

-Tus piezas aparecen de forma casi accidental” para el espectador. ¿Qué valor tiene para ti ese encuentro inesperado con la obra? 

-Creo que su valor reside en su condición de estar fuera de contexto, abandonado a su suerte en el espacio público, sin el cobijo del entramado artístico; y en cómo, en su aparente insignificancia, parece convertirse en un reflejo de nosotros mismos. 

-Estas esculturas se integran en elementos cotidianos como cables o cornisas. ¿Cómo eliges los emplazamientos y qué papel juega la arquitectura en tu obra? 

-Tiene un componente aleatorio y está profundamente ligado al hecho de transitar la ciudad. En el caso de Vila-real y los trabajos que hemos realizado en la muestra Test, las instalaciones permanentes resultan más complejas, ya que requieren una búsqueda previa y la correspondiente solicitud de permisos. En cambio, en las fotografías de instalaciones efímeras, el proceso es más directo, puesto que es la localización la que suele otorgar a la composición gran parte de su sentido. Me interesa intervenir en espacios que, de por sí, carecen de un interés particular y, a través de la escultura, conferirles un nuevo significado. Por lo general, se trata de lugares en los que el paso del tiempo se hace evidente. 

-Tus personajes no son mero adorno, puesto que ponen su foco en los problemas que tenemos. ¿Crees que el arte urbano es una herramienta eficaz de crítica social? 

-Puede ser una herramienta interesante por su visibilidad inmediata, pero considero que la evolución del arte urbano está hoy más orientada hacia lo decorativo que hacia lo combativo. 

-¿Crees que este tipo de propuestas pueden cambiar la manera en que los ciudadanos se relacionan con su entorno urbano?  

-Es un intento de ver la ciudad de otra manera, de prestar atención a los pequeños detalles. Me interesan estas intervenciones sutiles que apenas modifican el espacio, que no son invasivas, pero que, una vez descubiertas, parecen encajar con naturalidad, como si siempre hubieran estado ahí, como un vecino más. 

-Tu serie Cement Eclipses lleva casi dos décadas desarrollándose. ¿Cómo ha evolucionado tu mirada desde 2006 hasta hoy? 

-Es un proyecto nómada al que le tengo mucho cariño porque me ha dado la oportunidad de viajar y conocer muchos lugares y mucha gente. Comenzó casi por casualidad, fotografiando las esculturas desde mi estudio, que estaba a la altura de la calle, y a medida que iba necesitando nuevos escenarios, me fui adentrando más en la ciudad. En aquel momento desconocía por completo el contexto del arte urbano. Siempre pensé que el proyecto evolucionaría hacia esculturas cada vez más pequeñas, hasta incluso desaparecer, pero creo que ha llegado el momento de cambiar de escala y darle un nuevo recorrido.

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