'Rescat': el juego nacido en Castellón que acerca las historias de la migración a través del diseño

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CULTURA Y DERECHOS HUMANOS

Vane Julián y Carmela Forés trasladan al lenguaje del juego y la ilustración las historias reales de personas que atraviesan distintas rutas migratorias hacia Europa

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CASTELLÓ. Hay días en los que los rostros de la migración copan todos los titulares. Las travesías por el mar Mediterráneo centran el debate político, llegan hasta los directos de algunos de los principales streamers del país y se convierten en tema de conversación entre personas que, en muchos casos, apenas conocen la realidad que hay detrás: quiénes emprenden estos viajes, qué les lleva a abandonar sus hogares y por qué deciden subirse a una patera en la que pueden perder la vida. Con el paso de las semanas, el foco mediático se desplaza, las conversaciones desaparecen y sus historias vuelven a quedar en un segundo plano. Pero la migración no desaparece cuando deja de ocupar titulares. Tampoco la necesidad de comprenderla.

De esa voluntad de acercar una realidad tan compleja nace ‘Rescat’, un juego de equilibrio cooperativo creado en Castellón que utiliza el diseño y la ilustración como herramientas de sensibilización sobre la migración y los derechos humanos. Su mecánica es sencilla: colocar una serie de figuras de madera sobre una pequeña embarcación sin que ninguna caiga al agua. Sin embargo, detrás de cada una de las 12 piezas hay un testimonio real que permite visibilizar las condiciones que afrontan estas personas en sus travesías hacia Europa. 

La ilustradora Vane Julián ha sido la responsable de la gráfica, las ilustraciones y la dirección de arte de 'Rescat', junto a Carmela Forés, encargada del diseño de producto y también de la dirección artística. Ambas han trabajado durante años en la documentación de un proyecto que surge de su experiencia con L'Aurora Grup de Suport, una asociación de Borriana que presta apoyo a las organizaciones de rescate humanitario que operan en el Mediterráneo. Durante su colaboración con la entidad, las creadoras pudieron conocer de cerca el trabajo de organizaciones como Open Arms, que durante años utilizaron el puerto de Borriana como base para sus operaciones.

De aquella experiencia nació la idea de trasladar al lenguaje del juego una realidad que, aunque muchas veces parece lejana, nos toca de cerca. “Creemos que sensibilizar sobre la migración es esencial porque es una realidad social que a menudo está rodeada de prejuicios, desinformación y discursos simplificados. Sensibilizar sobre ello no significa ignorar los retos que puede plantear, sino abordarlos con información, empatía y una mirada crítica, evitando que el miedo o los estereotipos sustituyan el conocimiento”, explica Julián. La ilustradora recuerda que la ruta mediterránea es, además, “una de las más letales que existen”, por eso, “quienes suben a una patera no saben si van a morir o vivir tras ello”. 

El resultado es un juego construido a partir de elementos aparentemente sencillos, pero en el que cada detalle tiene un significado. La patera está representada por un semicírculo de madera sobre el que los participantes deben colocar las doce piezas ilustradas, cada una de ellas asociadas a una persona. Sus nombres son ficticios para preservar el anonimato, pero los testimonios recogen experiencias que van desde las difíciles travesías por el desierto del Sáhara hasta situaciones de violencia sexual, explotación y tráfico de personas. Entre sus protagonistas hay también adolescentes que emprendieron el viaje con 13 y 15 años. 

El juego incorpora, además, pequeñas piezas circulares que representan chalecos salvavidas y un mapa ilustrado de África, impreso sobre tela, que permite localizar los países de origen de sus protagonistas. Incluso los saquitos en los que se guardan los elementos de juego están confeccionados a partir de chalecos salvavidas reales recuperados del puerto de Borriana. Estos han sido realizados por el proyecto local Lliure Costura, mientras que las piezas de madera son del taller artesanal Manetes Juguetes de Madera. Una producción que termina siendo completamente local.

Más allá de sus materiales, la propia dinámica del juego busca transmitir parte de esa realidad. “Intentando poner todas las piezas sobre el semicírculo se invita a la gente a acercarse de una manera muy simbólica a las experiencias y dificultades ligadas a los procesos de migración”, apunta Julián.

Pero convertir unas experiencias tan duras en un juego accesible para diferentes edades no es para nada sencillo. De ahí la importancia que cobra la parte visual. “Hemos decidido simplificar el diseño porque nos ayuda a transmitir mensajes tan complejos de una manera más cercana. Las historias de las que se habla son brutales, pero a través de la ilustración y el diseño logramos transmitirlas de manera más clara”, afirma la creativa. 

Un mismo juego, distintas formas de jugar

No es lo mismo acercarse a ‘Rescat’ con nueve años que con treinta. Y precisamente ahí está una de las posibilidades más interesantes del proyecto, que cada persona puede llegar con el juego hasta donde quiera. La dinámica principal es conseguir que las figuras permanezcan sobre la embarcación sin perder el equilibrio. Si alguna cae al agua, hay que volver a empezar. Pero, más allá de este reto compartido, el juego permite diferentes niveles de profundidad. 

En el caso de los adultos y adolescentes, al mismo tiempo que juegan pueden enterarse de las historias de cada persona y ubicar de qué parte de África proceden. “Es también importante ser conscientes de que África es un continente rico en recursos que está siendo explotado por Europa. Además, es un continente enorme, no podemos reducirlo a unos pocos países”, señala Julián. Con los más pequeños, la experiencia puede centrarse, de hecho, en el equilibrio cooperativo y en el descubrimiento del continente africano. 

Cuenta la ilustradora que hace un par de años pudieron probar el prototipo del juego en el Rototom Sunsplash, donde L'Aurora contó con un espacio propio. Allí observaron cómo algunos niños, mientras colocaban las piezas sobre la embarcación, empezaban a interesarse por los países de procedencia de sus protagonistas. “Este viene de Angola”, recuerda Julián como ejemplo de las conversaciones que surgían durante las partidas. A partir de esa curiosidad, los participantes buscaban el país en el mapa y descubrían una geografía que, en muchos casos, apenas conocían.

Después de aquella experiencia y de años de trabajo, ‘Rescat’ ha conseguido finalmente materializarse. Por ahora, en una tirada de 50 unidades. Una cantidad todavía pequeña, condicionada por los costes de una producción local y autofinanciada, que a sus creadoras les gustaría ampliar en un futuro. Sin embargo, para ello necesitarían contar con una subvención o poner en marcha una campaña de micromecenazgo que les permita asumir los costes. 

Mientras tanto, el objetivo de sus creadoras es que el proyecto pueda llegar especialmente a centros educativos y espacios de sensibilización social. “Es importante que los adolescentes conozcan de dónde viene la problemática y puedan abordarla con empatía y pensamiento crítico. Hablamos de personas que están muy conectadas a las redes sociales y que, en muchas ocasiones, se dejan guiar por estereotipos e información confusa que les lleva a sacar conclusiones equivocadas o a reproducir discursos alejados de la realidad”, concluye Vane Julián.

 

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