VALÈNCIA. La sala Alta del MuVIM acoge la exposición ¿Qué tengo en la cabeza?, del artista multidisciplinar y diseñador de moda Manuel Fernández; una propuesta visual que invita a explorar el paisaje emocional de nuestro tiempo a través de 25 retratos oníricos donde convergen arte, moda y fotografía. La muestra, comisariada por Josep Lozano, fue inaugurada este jueves por el diputado de Cultura de la Diputació de València, Paco Teruel, junto al propio artista, y permanecerá en el Museu d’Art la Diputación hasta el próximo 4 de octubre. “Desde el área de Cultura trabajamos por una acción cultural pública abierta, exigente y conectada con la ciudadanía. Por eso, es especialmente relevante acoger una muestra como esta, que une arte, moda y fotografía con una mirada contemporánea y profundamente evocadora", señaló el diputado Paco Teruel, quien destacó también la propuesta de Manuel Fernández: “nos presenta aquí una obra madura y personal que transforma el retrato en un espacio de reflexión sobre las emociones, la identidad y las inquietudes del presente, y representa también la voluntad de continuar haciendo del MuVIM un espacio para el pensamiento, la creatividad y el diálogo entre instituciones, creadores y público".
A través de una serie de imágenes de gran fuerza simbólica, Fernández convierte el rostro y el cuerpo en territorios donde lo íntimo y lo colectivo se entrelazan. Los retratos funcionan como ventanas al subconsciente donde formas, gestos, telas y colores generan atmósferas superpuestas que hacen visibles pensamientos no dichos, emociones sostenidas en silencio y estados mentales marcados por la aceleración del presente. Las prendas dejan de ser mero vestuario para convertirse en arquitectura emocional. Volúmenes, caídas y gamas cromáticas funcionan como códigos afectivos. Con una trayectoria estrechamente vinculada a la intersección entre arte y moda, como 'Fashion Art', donde destacados artistas intervinieron vestidos concebidos como lienzos en blanco que se expusieron en el MuViM, Manuel Fernández traslada ahora esa experiencia a un universo creativo propio en el que la moda y el color pasan a ser el eje vertebrador del relato visual, disolviendo las fronteras entre fotografía, arte y diseño.

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La experiencia del artista como diseñador se revela en la precisión con la que la moda organiza la imagen: cada prenda es un dispositivo narrativo, cada color un estado de ánimo, cada textura una nueva capa de lectura. De esta manera, Fernández convierte la escena en un espacio híbrido donde lo visual, lo conceptual y lo sensorial se entrelazan. ¿Qué tengo en la cabeza? reúne una cuidada selección de distintas series fotográficas que, juntas, dibujan el mapa visual y emocional del artista. La primera, 'En peligro de extinción', contiene una secuencia de falsas portadas de revistas de moda que sitúa a animales en riesgo de desaparición en el lugar de las celebridades habituales. Por otro lado, la serie llamada 'Naranja' realiza un personal homenaje a Valencia, donde el color naranja se despliega como metonimia de identidad, emoción y territorio. En la siguiente, 'Místicos', aparecen figuras suspendidas entre la paz y el dolor en un espacio desnudo, en blanco y negro.
La ausencia de color potencia gestos, texturas y miradas que actúan como espejos emocionales. En el apartado 'Vírgenes', el artista muestra singulares hierofanías femeninas basadas en la cotidianidad. Un monocromo absoluto donde el color lo envuelve todo y se vuelve atmósfera más que pigmento. Eso es lo que se experimenta en la serie 'Amarillo', donde los retratos habitan una calma luminosa, una paz vibrante que invita a la ensoñación y a la contemplación sostenida. Por otro lado, en 'Negro' se plasma la tensión entre contención y libertad, que se convierte en experiencia hipnótica, donde el límite se lee como marco poético y la belleza se impone a la idea de encierro. Por último, en el apartado titulado 'Rojo', el color domina la narrativa, amplifica gestos y silencios y construye un territorio donde lo simbólico se vuelve físico.

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