VALÈNCIA. Desde 2024, todos los 29 de octubre estarán marcados por la memoria de la tragedia de la Dana que asoló los pueblos de Valencia y se llevó la vida de 233 personas, además de cientos de heridos y pérdidas materiales incalculables. Inmediatamente, la solidaridad tomó todas las formas posibles, y entre ellas, la del mundo de la cultura, que actuó en lo urgente y en lo simbólico. Dos años después, las artes siguen acompañando y denunciando. Y a las puertas de otro 29 de octubre, la agenda cultural se pliega a ello.
Ya en septiembre, el proyecto Estructures d’afectes concluyó meses de escucha por parte de la cooperativa Massa Salvatge a la Koordinadora de Kolectivos del Parke para conocer sus deseos, necesidades y relatos compartidos en un momento en el que, tras la Dana, el tejido asociativo estaba volviendo a necesitar el espacio público. El resultado de este proceso fue el encargo, a la artista Reyes Pe, de una obra de arte que jugara con la idea de parque infantil.
Un parc per a Parke “es una estructura hinchable que propone recuperar el juego como una herramienta de encuentro, celebración y construcción comunitaria. Lejos de entender el espacio público únicamente como un lugar de paso, la instalación invita a habitarlo desde la imaginación, el cuerpo y la convivencia”, según explica en una nota remitida Concomitentes. Y claro, la presentación de la pieza —el pasado 19 de septiembre— se convirtió en una jornada de juego y camaradería para celebrar la resiliencia de los movimientos vecinales en esta zona castigada tanto por el clima como por la conflictividad militante que mantienen con las administraciones.
El próximo 5 de noviembre, Alejandro y María Laura también recuerdan la Dana a través de Recuerdo sonoro, un concierto en el que serán protagonistas las canciones surgidas por la experiencia, en primera persona desde Paiporta, de la tragedia. Una de ellas, El río no tiene culpa, fue uno de los himnos que condensaron la complejidad del estado de ánimo de un pueblo.
El cancionero que presentarán en la Sala Russafa respira “agradecimiento por la vida y los vínculos que nacieron durante los días posteriores a la Dana y “canciones que sueñan con un futuro esperanzador”. Para este concierto especial, el dúo estará acompañado por tres músicos, en una propuesta escénica que combina instrumentos acústicos y eléctricos con proyecciones y voces que forman parte de la memoria reciente.
Patrimonio cultural, artístico y cotidiano

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- Foto: UPV
“No las tiren. Esas fotos dañadas aún pueden tener esperanza de recuperarse”. Apenas pasaban unos días de la Dana cuando la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) lazaba un llamamiento a través de sus redes sociales para recuperar aquellas fotografías familiares que habían quedado sepultadas bajo el barro. Las imágenes domésticas, recuerdos de toda una vida, fueron llegando a sus despachos hasta tener que mudarse de espacio, decenas de miles de fotografías que son la razón de ser del proyecto ‘Salvem les fotos’.
La historia del proyecto ha quedado registrada en 340.000, un cortometraje documental que a través de las voces de Esther Nebot, Pilar Soriano y Pedro Vicente -codirectores de ‘Salvem les fotos’- recorre la historia del proyecto desde sus inicios pasando por las soluciones técnicas ideadas ad hoc para la recuperación del material, para lo que también ha sido clave el uso de la inteligencia artificial.
En estos casi dos años, el proyecto ha movilizado a más de 200 personas que han trabajado en la recuperación de cerca de 3.000 álbumes pertenecientes a unas 400 familias, una iniciativa que sigue inspirando incluso más allá de València. Así, actualmente el Claustro del Colegio de Málaga de la Universidad de Alcalá acoge una muestra que, en el marco de la programación OFF del VII Quijote Photofest, recorre el proceso de recuperación y conservación de este material, una muestra que se suma a los diferentes proyectos expositivos que en este tiempo han divulgado la labor de la UPV.
Aunque no forma parte de la agenda, el Ministerio de Cultura también ha recordado estos días el trabajo incansable por recuperar también los bienes culturales de la zona devastada. El proyecto Memorias y Patrimonios Personales ha sido galardonado con el Premio Nacional de Restauración y Conservación de Bienes Culturales. Impulsado por la Asociación de Conservadores Restauradores de España (ACRE), el proyecto ha intervenido en 235 bienes culturales personales afectados por la Dana procedentes de 17 municipios.
La iniciativa nació para contribuir a la recuperación de objetos y documentos con valor histórico, artístico, documental o social a través del asesoramiento y la intervención de profesionales de la conservación y restauración, así como el voluntariado especializado. Entre los bienes recuperados hay documentos gráficos, cerámica, escultura, patrimonio etnográfico, instrumentos musicales, pinturas y textiles. Pero también un patrimonio que suele quedar relegado en los grandes planes amparados por las instituciones, como las fotografías familiares, recuerdos y objetos vinculados a la historia personal y colectiva. Una manera de preservar la memoria y la identidad de las personas y comunidades afectadas por las inundaciones que, tal y como explicaron sus impulsores en este diario, puede cambiar el paradigma de lo que se entiende como objeto cultural con valor a preservar.
El teatro que imagina un juicio a Mazón

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- Foto: SALA L'HORTA
La Sala l’Horta fue uno de los teatros afectados por la riada de 2024, cuyas instalaciones quedaron cubiertas por el barro. El teatro, con todo, se sobrepuso y volvió a subir el telón meses después. Ahora, dos años después, vuelven a mirar a la tragedia pero desde la creación artística, con una obra que mezcla ficción, teatro documental y sátira política y que da forma a un juicio hipotético al expresidente de la Generalitat Valenciana, Carlos Mazón.
Con el montaje El judici a Carlos Mazón que mai voràs, que se podrá ver este 23 y 24 de octubre, la compañía Atirohecho convierte el imaginado juicio en un “dispositivo teatral” desde el que examinan las consecuencias de la riada y responsabilidades políticas. "Nuestra tarea no es juzgar lo que pasó durante la dana, sino imaginar qué pasaría si se juzgara a Mazón, ya que su condición de aforado no ha permitido hasta el momento que esto ocurra", explican desde la compañía valenciana.
No es la única propuesta escénica en torno a la Dana. La Sala Matilde Salvador de La Nau acogerá el próximo 28 y 29 de octubre la pieza El corral, de Patri Garrigues, una propuesta de La Ponentà que aborda la memoria de una casa familiar marcada por los distintos usos que ha tenido a lo largo del tiempo, de sala de juegos a consulta médica, y por la huella que dejó la inundación.
Postales para conectar las comarcas afectadas
Un mensaje de WhatsApp es más veloz, sí, pero difícilmente provoca la misma reacción que recibir una postal. A esa suerte de magia apela ahora la Associació de Professionals de la Il·lustració Valenciana - APIV, que pone en marcha el ‘Club de correspondència gràfica’, un proyecto que busca fortalecer los vínculos comunitarios y generar espacios de expresión y encuentro en ocho comarcas afectadas por la dana.
El proyecto, que se llevará a cabo desde este mismo mes de octubre hasta marzo del año que viene, generará una serie de talleres mensuales con el arte postal o mail art como eje, estando cada club comarcal emparejado con otro club con el que mantendrá el intercambio de creaciones postales durante toda la duración del proyecto. Los talleres estarán acompañados por los creadores Pinya Silvestre, Enric Redón, Irenene Dibuixa, Eixa es Isa, Carmen García, Vane Julián, Marta Torres y Fran Parrenyo.
Las artes plásticas también serán uno de los ejes de la programación de La Nau en estos días, con proyectos como ‘Dibujar la DANA’, que reunirá el 27 de octubre a los dibujantes Cristina Durán y Miguel Ángel Giner, que vivieron la dana en primera persona y cuya casa en Benetússer quedó afectada por el barro. Ya en diciembre, el centro cultural acogerá una jornada dedicada a las actuaciones desarrolladas para proteger y recuperar la Col·lecció Martínez Guerricabeitia tras la inundación.