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Nuestros peores miedos tecnológicos se viven en persona en 'The Black Mirror Experience'

La experiencia inmersiva recala en Madrid después de ser reconocida en el Festival de Cannes con una mención especial del Jurado

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VALÈNCIA. Faetón es un personaje de la mitología griega, hijo del dios Helio y de la ninfa Clímene, que en su trágico intento de conducir el carro del sol desató un cataclismo cósmico que convirtió en desierto la mayor parte de África y por poco destruye la Tierra. Mal presagio por tanto escuchar su nombre asociado a la corporación tecnológica ficticia que te da la bienvenida en una experiencia inmersiva del universo Black Mirror. Pocas entregas de las siete temporadas de la serie distópica creada por Charlie Brooker han tenido un final feliz. 

Así lo admite Frederic Sanz cofundador junto a David Barcos del estudio español que está tras la propuesta de entretenimiento, Univrse: "Nos pareció que este rollo del mito de la antigüedad era inspirador. Tiene que ver con el exceso de ambición, con el hecho de que los humanos traten de controlar fuerzas que van más allá de su dominio y del peligro que puede tener un poder sin control".

En la experiencia inmersiva, ese poder se llama LifeAgent y es un robot diseñado para simplificar tu vida, entender tus deseos y ayudarte a ser tu mejor versión. En la teoría todo parece ideal, pero es difícil que el público se pueda relajar sabiendo que las tramas de la antología de ciencia ficción suelen estar tejidas con los materiales de nuestras peores pesadillas sobre el futuro inmediato. "Supongo que pasa lo mismo cuando vas a ver la cuarta película de Alien. Eso forma parte del encanto y de por qué nos atrae Black Mirror", apuntala Sanz.

THE BLACK MIRROR EXPERIENCE™ ha sido fruto de una colaboración entre la compañía barcelonesa especialista en realidad virtual multiusuario y de la parisina Banijay Live Studio, una entidad creada en París para transformar en experiencias inmersivas las propiedades intelectuales de Banijay Entertainment, productora que se encuentra detrás de series como Peaky Blinders y de formatos televisivos como MasterChef.

Su criatura participaba a concurso en la Competición Inmersiva de esta última edición del Festival de Cannes, que pone el foco en una nueva generación de creadores que están redefiniendo la narrativa mediante tecnologías como la realidad virtual y la realidad mixta.

Palabra de Blanca Li

El jurado internacional de la sección le concedió una Mención Especial para “recompensar una obra admirable que trasciende las fronteras de la Realidad Virtual al reunir un conjunto de tecnologías innovadoras de una manera inédita”. Palabras que cobran mayor paso cuando proceden de un jurado presidido por la coreógrafa española Blanca Li, conocida por su experimentación con las artes del movimiento, que la ha llevado a subir a un robot al escenario y a proponer una experiencia de danza virtual, 

Sus palabras de halago hacen referencia a que la vivencia no se limita a un visionado en 360 grados, sino que se adscribe a lo que se han denominados experiencias generativas, “por las que varias personas que están compartiendo una misma aventura pueden vivir una experiencia diferente al otro participante en función de sus decisiones e interacciones”, aclara Sanz.

De hecho, dentro de la experiencia colectiva, sus artífices han buscado provocar momentos más personales, incluso un tanto claustrofóbicos, “transmitiendo la sensación de sentirte un poco aislado a pesar de saber que te rodean tus compañeros", expone Sanz.

Cuando arranca la propuesta, el público no se pone las gafas de Realidad Virtual de inmediato. Ahí es donde la frontera entre lo físico y lo virtual se difumina. En primer lugar entra físicamente en la tienda de Phaeton, adoptando el rol de un consumidor que acude a comprar y personalizar su robot, en una cotidianeidad que enlaza, según su responsable, "con la de quien acude a una Apple Store para comprar su Face ID".

Una vez indicadas tus preferencias, el viaje se vuelve impredecible. "Son las primeras experiencias de usuario en las que puedes interactuar con la voz y también dialogar con los personajes –concede Frederic Sanz-. Queríamos despistar un poco y por esto también hay saltos temporales donde te encuentras participando en un juego televisivo de los años setenta o dialogando con Sigmund Freud para que analice tus sueños a fin de que tu Life Agent te conozca mejor".

Es ahí donde el proyecto se distancia de hitos previos como el episodio interactivo Bandersnatch, emitido en 2018. En lugar de un menú de opciones en la línea del manido Elige tu propia ventura, hay algoritmos que reaccionan a tus palabras. El resultado es una estimulante paradoja, ya que se sirve de las nuevas tecnologías para denunciar los peligros de la propia IA, lo que logra que la audiencia pase “del storytelling al storyliving”, en los propios términos de Sanz.

A diferencia de la crudeza de la serie de televisión, la experiencia de Univrse y Banijay ha abierto los brazos a un público más amplio, a partir de los 12 años. La inmersión ha limado los elementos más extremos pero mantiene intacto el colmillo satírico de Charlie Brooker, que estuvo involucrado en el guion de base durante un proceso creativo que ha durado año y medio.

Los hermanos Lumière de la Realidad Virtual

La vívida prueba en Cannes tiene una contrapartida técnica: el 3D en tiempo real todavía muestra costuras, una limitación de su hardware que recuerda a otras propuestas recientes como la recreación de la discoteca Barraca en la exposición sobre La Ruta en Bombas Gens, donde el baile esquemático de los personajes rompía un tanto el encanto. 

Al mentar esta imperfección, Frederic Sanz contextualiza el momento histórico que vive el medio: "A mí me gusta insistir en el hecho de que aunque parece muy tecnológico estamos en el mismo punto que los hermanos Lumière cuando estaban haciendo sus primeras películas o apenas entrando en la parte de Méliès, inventando los primeros efectos especiales. Todo es todavía muy primitivo".

El cuello de botella actual no es, por tanto, el software, sino la potencia de los dispositivos autónomos. Las gafas disponibles, explica el cofundador de Univrse, operan con procesadores similares a los de un teléfono móvil de gama media-alta, donde prima garantizar la ligereza y una autonomía de hora y media sin cables. 

"Hemos contraído el compromiso de sacarle todo el partido que se pueda con los recursos que tenemos. La diferencia es la que hay entre la primera peli de los Lumière, La llegada del tren a la estación de La Ciotat (1895) e Interstellar (2014) de Christopher Nolan -compara Sanz-. Sin embargo, el margen de evolución actual es infinitamente más rápido que el del cine del siglo XX”.

Tras su paso por Cannes, la experiencia se ha estrenado internacionalmente en Montreal y recala este próximo 4 de junio en el Espacio Delicias de Madrid. 

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