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Países peninsulares: brusquedad, vehemencia, regionalismo y corrupción

28/11/2019 - 

Hace unos días, un coreano me explicaba la diferencia entre Corea, Japón y China basándose en su geografía. Si tres culturas tan cercanas son tan distintas, me explicó, se debe a que son respectivamente una península, una isla y tierra continental. Me encanta estas asociaciones un tanto locas, así que le pedí que siguiera contándome pero yo pensé, dentro de mí, que su explicación debía entonces explicar las diferencias entre España, Inglaterra y Francia. 

Y las explicaba tanto que me sorprendió.

Japón es una isla y como tal siempre ha estado más aislado, me dijo. Apenas ha tenido invasiones por lo que el enemigo, más que de fuera, siempre venía de dentro. La forma de evitar los conflictos internos fue crear una sociedad alrededor de la ARMONÍA: una cultura huraña, cordial, educada y un tanto hipócrita donde guardan mucha distancia corporal (apenas se tocan) y cualquier contacto humano está protocolizado: desde tomar un té a la forma de enseñarte el producto en una tienda. Su idioma mismo es un ejemplo claro: no hay apenas palabras malsonantes y las fórmulas de respeto y jerarquía forman parte intrínseca de la gramática. 

Sin embargo, toda esta energía reprimida en evitar conflictos sale de vez en cuando: crímenes, suicidios, parafilias sexuales…

¿No les suena todo esto a Inglaterra: distancia corporal, hipocresía, polite, hooliganismo?

China, siguió diciéndome, tuvo que crear una cultura alrededor de la UNIDAD. Para ello utilizó el orgullo patrio y el centralismo. Intentó que todos los territorios asumieran el mismo idioma y las mismas ideas.

¿Centralismo, chauvinismo: Francia? 

Corea, al ser una península, fue siempre un lugar estratégico y de paso que todos querían conquistar. Los coreanos siempre han estado defendiéndose por eso no son excesivamente diplomáticos y a los extranjeros les parecen bruscos y demasiado vehementes al defender sus ideas. Pero esto se explica porque los pueblos a la defensiva no tienen tiempo para diplomacias y protocolos. Su centro es la LEALTAD. Son leales al grupo, un tanto radicales y bastante nacionalistas, pues han visto peligrar su cultura. Pero que sean nacionalistas no significa que, como los chinos, se dobleguen al centro. De hecho su sentimiento nacionalista suele ser hacia su región, pues desconfían de los vecinos. También son leales el clan y la familia, lo que explica el amiguismo, el enchufe y la corrupción. Tras siglos de invasiones están acostumbrados a cuidar de sí mismos y de los suyos, por eso son de carácter fuerte y utilizan la picaresca…

¿En serio me estaba hablando de Corea? ¿No había hecho una descripción exacta de España? Poco diplomáticos, bruscos, vehementes, regionalistas, leales al grupo y a la familia, corruptos, pícaros… 

Juzguen ustedes mismos. Está claro que todo este discurso de mi amigo coreano es una simplificación, pero me sorprendió que partiendo de algo tan general como la geografía hubiese dado tanto en el clavo. Supongo que si nos ponemos a buscar ejemplos, muchos no encajarán. Pero aún así da que pensar, ¿no creen? 

Entre otras muchas cosas somos un producto de la geografía, del clima (miren las diferencias obvias entre el norte y el sur de Europa) y de la historia. Pequeñas marionetas y aún así ¡miren qué egos tan grandes tenemos!

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