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LA SEÑORA SIEMPRE TIENE RAZÓN

Para encantar el desencanto

8/04/2017 - 

VALÈNCIA. 

El márquetin de la confusión

Como un sifón agitado que dispara un chorro de Universo, vuelvo a entrometerme en la circunstancia humana a partir de las simples historias que siguen a continuación.

La última moda de ventas que está haciendo furor en las marcas comerciales todo el mundo, y especialmente en España, es la confusión causas-consecuencias. Da igual que sea una relación sentimental, de la relación entre la ingesta, lo “natural” y lo saludable o de algo imperceptible que existe entre la ropa y el buen gusto. 

Esto ocurre porque se quiere buscar inmediatamente un culpable, ya sea para desviar el odio como un rayo de energía Kame-Hame o, peor aún, para encontrar una razón justa, ignorando que el pensamiento solo progresa cuando camina entre injusticias simétricas, como si lo hiciera entre dos filas de ahorcados.

Pues ya que estamos en Semana Santa debemos recordar las enseñanzas de Jesús: si de tu hermano no te gusta su vestimenta, debes respetarlo y no debes odiarlo. Porque Él no tolera a los que odian ni a los que usan bermudas beige y mocasines sin calcetines, o pantalones rotos en las rodillas y el dobladillo por encima del malleolus.

En la vida todos necesitamos disfrazarnos de algo. En eso concuerdo con Althusser en el proceso de agrupamiento de personas en castas y grupos sociales que no se juntan por lo que aman, sino por lo que odian. Esto ocurre por nuestro cinismo materialista con el que predicamos una doctrina egoísta de negación filosófica. Esperen que ahora me explico.

El amor no existe

Para ilustrar esta tesis: la separación de Bustamante y Echevarría, absolutamente anecdótica por previsible, pero que no ha pasado desapercibida a los ojos de los intelectuales del País Valenciano, antes Caudillo. David y Paula son el binomio del matrimonio que vende marca en las redes y que ilustra que, si compensa económicamente, en nuestra sociedad se miente hasta en las cosas más triviales. Especialmente en la aparentemente valorada institución de la pareja. 

Pero, ¿hay algo más horrible que amarse por costumbre? ¿porque sí? ¿porque todo el mundo lo hace? Sí: amarse porque te lo dicen los anuncios de los grandes almacenes que todo el mundo conoce sin nombrarlos o porque te venden amor con el perfume “Sensuelle”, un producto "muy bien enfocado" según explica Santiago González, director de la consultoría de Marketing Uzink, que contrata becarios en las universidades en función de los diferentes proyectos de venta que tenga que llevar a cabo. 

La separación ha suscitado mucha desconfianza y cinismo: “¡El mundo se va a la mierda!”; “¿Qué pasará con los viajes de parejitas con Poty y señora?” (Poty Castillo es uno de los mejores amigos de David Bustamante, compañero incansable, el coreógrafo está inmerso en la preparación del reencuentro de los concursantes de Operación Triunfo 1) ; “Ya no nos quedan referentes. Yo me tiro al monte” ; ”El amor no existe” ; “A las 20 horas, todos a apagar las luces por el amor perdido” ; “CACEROLADA” ; “Princesa mía, me dejaste el alma vacía”; “Nuevo reencuentro OT y que Bustamante nos cuente cómo lo está viviendo al ritmo de la bachata de Mireia”. 

El amor existe, lo que no existe es la inmunidad sentimental. A todos nos hiere una flecha, un dardo o una pedrada del amor, pero en nuestro país el amor sigue siendo El Tabú con mayúsculas, mucho más arcano que el sexo. Esto ocurre porque sobre el sexo se realizan tantos estudios que se han revelado todas las fórmulas del placer y la relación, desde la intersexualidad a los tonos de gris de las sombras de grey. Pero a ojo de buen cubero puedo revelar sin mucho esfuerzo cinco grandes verdades sobre el amor en España:

Uno: en veinte años ha aumentado, como menos el doble, el número de matrimonios internacionales. Dos: el componente que tiene mejor diplomatura gana menos que su pareja y suele ser, por lo general, mujer. Además, la diferencia de sueldos es mayor cuando hay niños. Tres: cada vez se da más el caso de que, en una pareja, el hombre es más joven que la mujer. Cuatro: cada vez hay más nacimientos fuera del matrimonio. Y por último, los matrimonios son cada vez más tardíos y los divorcios se hacen más pronto. El amor prometedor, romántico o místico-religioso ha dejado paso a un cierto y realista desencanto de tonalidades jipis, pero la Iglesia rules über alles in der Welt

El encanto de El desencanto

Antes de regresar de Madrid tuve el placer de compartir una tarde con Javier Mendoza hijo, más que hijastro, que es una palabra de cuento, del especialísimo artista sin obra Michi Panero. Javier posee una mirada azul barbitúrica que coloca estratégicamente sobre la tuya para que se mantenga la atención únicamente en la conversación. Me mostró su libro de doble portada: por un lado “Los Funerales vikingos”, nueve cuentos inéditos de Michi, y por el otro “El desconcierto. Memorias trucadas”, una narración de Javier sobre su curiosa vida con él, dedicatorias, regalos, conversaciones, tientos, duelos y quebrantos. 

“Se fue a Astorga a morir, en aquella casa maravillosa” - cuenta entre muchísimas cosas y luego deduce: “Eso significa que todos podemos regresar y ser perdonados.” En su conversación, siempre reflexiva, dibuja a un padrastro que completa con realidad la imagen repetida una y otra vez por los amantes de los beautifull loosers. “La señal de que te quieren es que te ponen verde”, añade no sin razón. Aunque depende de quién y cómo te quieran, claro. Javier Mendoza posee la educación y el encanto de algunos personajes de Victor Hugo cuyo magnetismo y vértice están en su salvaje bondad, alguien en eterno agradecimiento, que te deja en suspenso con la Reina del Náutico; con el chico del labio partido; con los restos del naufragio. El libro hasta tiene fotos familiares en su interior. Un encanto. 

Hostias en Valencia

La letra de la canción de Nacho Vegas El hombre que casi conoció a Michi Panero dice:

Es hora de recapitular las hostias que me ha dado 

el mundo. Hoy vendrán a oír mi último adiós. Bien. 

Uno a uno van llegando y yo los recibo en batín

Me llamó la atención, la semana pasada, la noticia de un hombre que fue salvajemente agredido en Valencia por un menor al que había recriminado que no tirara petardos hacia una zona de niños y el joven de diecisiete años, con antecedentes, le atacó por la espalda para propinarle un puñetazo en el ojo derecho que le envió al hospital. Curiosamente, un caso similar me ocurrió hace un año, de noche,  pero en la céntrica calle de Hernán Cortés, cuando Alberto D. C. C. y Alejandro C. R., acompañados de varios amigos, decidieron golpearme por haberles pedido que bajaran la voz, porque había una persona enferma en el vecindario. “Esa señora estará enferma, pero nosotros tenemos derecho a divertirnos” gritaron como explicación a su inusual comportamiento. Ante estos casos, más de un padre se pregunta, ¿qué está ocurriendo con nuestros jóvenes? ¿Acaso no les dimos una buena educación en un colegio privado, equipamiento deportivo, la moto, el coche, vacaciones con los amigos, instrumentos de percusión? 

En realidad, los jóvenes de hoy no sólo son más listos y poderosos que las generaciones anteriores, sino que además quieren ser más auténticos, creativos, persuasivos, más amantes de la naturaleza y tolerantes de las diferencias. Aunque también son más irreverentes, poderosos y beligerantes, y se sienten más solos y perdidos que nunca. Con sus comportamientos, a menudo insólitos, estos adolescentes nos están diciendo todo lo que necesitamos saber sobre ellos y también sobre sus padres.  Ellos no quieren ser nuestros enemigos y nos necesitan más que nunca. Es necesario que que los padres sean figuras dignas de emular y hablarles con credibilidad sobre los asuntos que los agobian (efectos de las drogas, complejidades de la sexualidad, sentido que tiene su vida, relación de violencia con problemas sexuales) y porque son una autoridad, no que los domina, sino que los guía porque tienen la madurez, la sabiduría y la supremacía moral.

Operación Cotorra

Mientras algunos amigos que huyeron ya hace tiempo de la falla de la Plaça del Mercat me invitan a ver los espectáculos del Ballet de la Generalitat en la Plaça del Patriarca que son gratuitos aún hoy y mañana domingo, la turbulenta vida cultural de la ciudad no se detiene: el miércoles se estrenó El retorn de la Cotorra del Mercat en el Teatre Talía, versión de la obra original de de Leopoldo Magenti i Paco Barchino retomada por Kike Llorca y Manel Olmos

Un viaje por el amor, la cultura y la historia de València interpretado por una voluptuosa y acertadísima Carme Juan, con Carlos Cabrelles, Kike Llorca, Jordi Ballester, Iris Lezcano, Joanvi Cubedo, Enric Puig, Thaïs Marín y los solistas de la Simfònica Belles Arts. Carme Juan tuvo que hacer un severo régimen (en vez de “operación bikini” fue la “operación cotorra”) para lucir la figura de vedette que ostenta como protagonista. 

En el estreno estuvieron, además de María Teresa Martínez y Francisco Dasí, que invitaron a los amables clientes a la representación con casi todos los comerciantes del Mercado, Carlos Galiana, actor y Regidor de Comerç; el Regidor de Movilitat, Giuseppe Grezzi, muy aficionado a la opereta como indica su nombre así como Narciso Estellés, concejal de C´s ; Luis Ángel Santos, Carla Ferrer Renart, Rafa Ridaura, Carles Castillo, Ana Alegría, el crítico teatral de la cartepera Noël Dragó, y el mítico ciclista de Albalat dels Taronchers, Ángel Casero. Son cinco días de representación por voluntad y cariño de la asociación de vendedores del Mercado Central, con casi todas las entradas vendidas, aunque quién sabe si aún puede quedar algún hueco en las funciones.

Platillos volantes mexicanos

Oscar Asiain y Ana Cecilia Guitierrez Ferrete organizaron en su restaurante Ameyal una velada finger-food muy agradable y familiar para celebrar con todos sus clientes y amigos su primer año en Valencia ofreciendo gastronomía mexicana de categoría, como decimos en València. El imprescindible Pau Castillo sirvió unos deliciosos cócteles de mezcal, ese destilado de la piña cocida del maguey. Los canapés contaron con ingredientes como el huitlacoche o gambas con salsa de chipotle.

Como el nombre del restaurante significa “manantial”, no hubo nadie que dijera que no a la invitación de la organizadora de eventos Esther Cerveró: brotaron de las profundidades y asistieron a la fiesta la siempre encantadora Sofía Carpi -madrina de Pequeño Deseo- y Joaquín Maldonado, del Banco Mediolanum quien charlaba animadamente con Héctor Dominguis, del grupo de su mismo nombre; Rosa Lladró, que no sale casi nunca, la también empresaria Amparo García; Pilar Moncho, diputada de turismo, a quien le di la lata con no sé qué tema, ¡Dios me perdone! Antonio Puebla, el sastre del poder y de las cosas del querer; Muchos invitados de la hostelería: Catalina Hale, de Mahou, Carito Lourenço de Fierro y Doña Petrona; el arquitecto Sergio Adelantado, presidente de la Academia Valenciana de Gastronomía y Sara López; la crítica de arte Marisol Salanova y el arquitecto Carlos Salazar, el joyero Argimiro Aguilar, Andrés Soler, Víctor Rodrigo de Samsha, Chabe Soler, Pablo Ministro, Sergi Peris, Javier Serrano, Francisco Almarza, Pablo Lozano de Valencia Club de Cocina, el enjuto politólogo Joseca Arnau, Vicente Gil Espert, Luis Currás, Marta Garrido Galán, Dolores Cortés, Inma Martí Bernabeu, Sergi Peris Navarro, Juan Exojo, Cristina Ibáñez, Corina Preciado, Menchu López, Ángela Valero de Palma, Dulce Iborra, Miguel Ángel Pastor, Sébastien Gros, Anabel Navas, Pablo Roma Bohorques, consul honorario de México, la presidenta de la Asociación Cuahutemoc en Valencia, Rocío Ruiz de Rousseau, Teresa Domenech Cabello, Máximo Buch, académico y ex-conseller; Anabel Navas; Antonio Puesán; Felipe Párraga; Joan Peiró; Peter Schreibvolgel, Ricardo Gómez Lechón y Vicente Sorribes; el Dr. Mira y esposa; Isabel Soler Collado, el médico Don Iñaki García, el diseñador Valentín con un corte de pelo salvaje, Carlos Lleó Aguilar, Tomás Mayordomo Feliu, Toni Carceller, Diego Laso, los compañeros de Valencia Plaza Eva Máñez, acompañada por el Dr. Raúl Abeledo, Vicent Molins y por parte de La Rambleta, Enrique Medina, felicísimo con su esposa y su bebé.

Las cazadoras

Agradable estupor dadá producen siempre las iniciativas del grupo artístico Cazadoras Asociados, cuyos amigos nunca dejan de invitarme a sus eventos por todos los medios posibles. La exposición de Las Cazadoras en el Peset fue el miércoles y no el jueves, como pensaba. Aún así, SETZE&GABAN es el título -con reminiscencias de animal fantástico vasco- de la exposición colectiva con el equipo de primera división regional-universal formado por Joan Verdú, Lukas Ulmi, Rubén Tortosa, Sebastián Nicolau, Bia Santos, Pepe Romero, Manuel Rey Fueyo, Guillermo Peyró Roggen, José Morea, Antonio Girbés, JARR, Antoni Domènech, Enrique Carrazoni, Calo Carratalá, Véronique Bouissière, Julio Bosque y Ximo Amigó. Para sus actividades cinegético-artísticas ha elegido el gabán para exhibir sus trofeos de caza de arte mayor, evocando lo furtivo y lo clandestino así como las pajas mentales que se puede hacer uno al amparo de su vuelo.

Cumpleaños Echanove

Cuchita Lluch preparó el quincuagésimo sexto cumpleaños de Juan Echanove, casi ya Quevedo, en total secreto y reunió a los mejores artistas y amigos de la pareja en el restaurante Sacha de Madrid: Pedro Marí Sánchez, Ana Belén, Víctor Manuel, Pastora Vega, Marcos Marín, Alejandra Ansón, el hermano de Juan Chema Echanove, Teresa Mateos Cabrera, Ana Martín, Sara López Blanco, Sergio Adelantado, Óscar Aibar, Ana Garay, Olga Adelantado, Ulysse Cugat, Amparo López Verdeguer, el cámara Tote Trenas, Teresa Mateos, Lucía Quintana, Óscar de la Fuente o Marta Poveda. 

Y hasta ahí puedo leer, porque no pude acudir a la comida-celebración pues estaba muy ocupado enseñando la ciudad a unos amigos y mi capacidad de ubicuidad está severamente mermada. La semana que viene les hablo del vino paleo. Hoy no, que algunos de mis más fervientes admiradores se queja de que dedico mucho tiempo a las chacinerías, comidas gastronómicas y viandas que a otras necesidades vitales y a veces hay que contentar a las cargas guerreras, aunque no reconozcan estirpe. 

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