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tendencias escénicas

'Parla Cony Parla!' rompe tabúes sobre el placer femenino y la desigualdad de género

11/03/2020 - 

VALÈNCIA. A la extendida expresión sexista “calla, coño”, un grupo de cuatro creadoras escénicas valencianas ha opuesto una obra que anima a la mujer a que, precisamente, se exprese. La compañía Unaovarias sube del 13 al 15 de marzo en el Teatre Micalet, su espectáculo Parla Cony Parla!, donde desde el humor, parte de la biología femenina para terminar dinamitando convenciones sociales establecidas, como los tabúes ligados a la menstruación, la posición de la mujer en la pornografía dominante o la conciliación familiar.

“El fin último de este montaje es empoderar a la mujer para que hable de lo que le molesta. La palabra coño se ha utilizado siempre como algo despectivo, pero aquí, la vagina y el placer están muy presentes. Nuestro sexo ha sido siempre un órgano repudiado, aislado, al que no se le daba importancia, como tampoco a nuestros deseos. Nuestra propuesta anima a empoderarnos y a hablar alto y claro”, explica la autora del montaje, María Sorribes, que junto a María Martí, Arantxa Lecumberri y Laura Bellés conforma Unaovarias.

El verbo se hizo carne

Les acompaña sobre el escenario, creando la música en directo, Samuel Vilu, cuyo sonido experimental bebe de la cumbia y de la electrónica. Sus melodías son un hilo que envuelve una obra donde se combina el verbo y el movimiento. El enfoque multidisciplinar es algo intrínseco en la compañía, porque sus integrantes se han formado en danza y teatro.

“El baile es una manera de conectar con lo que no se puede expresar cuando hablas: lo ancestral, lo divino o el dolor cuando te sientes humillada. La comunicación verbal a veces engaña, pero el cuerpo, nunca, lo que es de agradecer en una sociedad que no nos ayuda a expresarnos con palabras”, asegura Sorribes, que añade sentirse cómoda y segura en el uso de los lenguajes del movimiento por su simbolismo y su verdad.

El punto de partida de la propuesta fue la menstruación. Pero durante el proceso de creación, las cuatro intérpretes se enfrentaron a la sorpresa de no saber cómo funcionaban sus cuerpos. Para ponerlo de manifiesto, Parla Cony Parla! arranca con un concurso en el que se pregunta qué expulsamos cuando nos baja la regla.

La educación sexual es un must 

“La educación que hemos recibido no nos ha dado herramientas. No nos han explicado nada ni sobre la fisiología, saber que el endometrio se desprende, ni sobre la psicología, esto es, los cambios hormonales, biológicos y cómo estos afectan a tu psique, a tus emociones y a tu manera de crear. Así que es hora de descubrir nuestro maravilloso cuerpo y la sensibilidad y el poder que emanan de él”, expone la dramaturga, quien, sin embargo, advierte que el cuarteto no pretende erigirse en una alternativa extraescolar a las clases de educación sexual en los centros escolares.

La obra está recomendada para mayores de 16 años, y de hecho, cuando se programó en el Teatro Círculo, se llevó a cabo un debate con los alumnos de instituto, pero las creadoras no se arrogan una responsabilidad que compete a profesionales de la sexología y de la psicología.

“En las aulas hace falta gente formada en la materia, porque no sólo deben enseñar a cómo se pone un preservativo, sino el respeto y la empatía con la que se ha de tratar a tus parejas, para que una violación sea impensable. A ese respecto, si bien nuestra obra es pedagógica, somos artistas, no educadoras sexuales”, advierte Sorribes, que lamenta que los niños puedan recurrir a canales online que les lleven a adquirir sus conocimientos a través de la pornografía.

La sangre con humor entra

En su proceso de documentación sobre la pornografía, la compañía se dio de bruces con una oferta que expulsa a la mujer de la demanda. “No estamos en contra del porno, sino del catálogo mainstream, donde los reclamos son tan desagradables como “violaciones”, “tetudas”, “rubias”, “sin arcada no hay mamada”… Abogamos por una diversidad de visiones y enfoque, tanto para ellos como para ellas. Hay directoras, como Erika Lust, que representan la diversidad del placer, donde la cámara no enfoca a la mujer en un primer plano subjetivo de la mirada del hombre, lo que sucede es que es son películas minoritarias, caras de hacer y, por tanto, de pago”, lamenta la dramaturga.

Parla Cony Parla! expone asuntos de debate y calado, como los diferentes tipos de orgasmo, la sumisión impuesta a la mujer por el heteropatriarcado, la vergüenza asociada a la menstruación y la opresión de la religión, pero lo hace desde la comedia: “Nuestro código como compañía y de forma individual es el humor. Es la manera de aligerar la pesadez en esta sociedad, y con esa levedad hablar de temas muy serios. Usamos la risa, pero no como una herramienta para banalizar el tema, sino para hacerlo más digerible, porque lo que vivimos es muy fuerte. Para sobrevivir, vas mal si no te ríes de ti misma”.

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