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Pepe Latorre y Miguel H: 22 años de diferencia y una petición desesperada

15/03/2019 - 

VALÈNCIA. El léxico del economicismo diría que estamos en el clúster fallero. La realidad describe un tejido de naves que denota concentración gremial. El taller de Pepe Latorre —en su binomio con Gabriel Sanz— está justo aquí, en la Ciudad Fallera. Ya ha llegado Miguel H, que hoy juega de visitante. Se ha trasladado desde su taller en el Carmen. De fondo, cuerpos centrales a apenas unas semanas de trasladarse a la plaza del Ayuntamiento. Se maceran, es la recta final de sus vidas. «¡Cuidado! Esa cabeza no la saques en la foto».

Miguel H es artista fallero pero también es ilustrador. Se especializó en fallas infantiles y en 2019 es el titular de Falla Mossén Sorell-Corona con una reinterpretación del mito de Prometeo. Latorre, junto a Sanz y PichiAvo (esto va de duplas), conquistarán el kilómetro cero de la representatividad municipal a través de un crossover entre el clasicismo y el street.

Latorre y Miguel H, definitivamente nuestra dupla. Se llevan dos décadas de distancia profesional. Uno, es un joven artista, el otro un veterano (ups). No es necesario darles cuerda para que la lengua dé vueltas a los corsés. Sobre todo, una reivindicación de lo que supone ser artista fallero. Sus veintitantos de diferencia se desvanecen es una reivindicación sonora: volver a mirar al norte de todo esto, la falla.

Ahora que nos estamos conociendo, ¿cuándo nacisteis?

—Pepe Latorre: En 1962.

—Miguel H: En 1984.

Veintidós años de diferencia...

—Miguel H: …Los años que me lleva de profesión.

* Este artículo ha sido publicado originalmente en el especial de Fallas de la revista Plaza.


Vayamos de vuestra primera falla hasta la última.

—Pepe Latorre: En el colegio ya intentaba hacer fallitas pues desde pequeño solo me han interesado las fallas como tal, no los falleros, la fiesta…  Realmente iba a hacer publicidad, quería hacer algo artístico. Estando en Publicidad un caricaturista me dijo: «a ti que te gustan tanto las fallas, por qué no vas a la Ciudad Fallera» y el último trabajo que encontré fue con los Hermanos Sánchez, en 1977, que hacían carrozas y fallas. La primera falla fue en 1981, la falla infantil de Sevilla-Dénia. Como estaba de moda el Un, dos, tres era una Ruperta, con gusanos que se comían la fruta. Muy clásica, muy de la época. La fallita lo era todo, le dedicabas todo el tiempo que hacía falta y con cuidado de que nadie la tocara. No he tenido hijos pero imagino que es casi como tener un hijo, con mucho miedo de que no se rompa nada.

—Miguel H: El otro día justo me acordaba de la primera o primeras fallas que haces. En mi caso en mi comisión, donde me apuntaron después de que un día al bajar a la calle viera por primera una falla. ¿Qué es eso? Nadie me había contado nada sobre esto. ¡Un juguete gigante! Y ya me hice fallero… Hasta que empecé a hacer fallas en mi comisión. En esas primeras creaciones acabas hasta las tantas junto a los falleros, pasando frío. Era muy guay… ahora... es tu trabajo.


—Pepe Latorre: Ahora lo que tienes ganas es de acabarlo bien y cuanto antes.


—Miguel H: Es que ha cambiado mucho. Hay mucha oferta y si no les caes bien o si hay algo que no les encaja rápidamente cambian de artista.

—Pepe Latorre: Estás con una comisión, jiji jaja y todo va fenomenal pero resulta que acaban Fallas y esos mismos te dicen que, al cambiar la directiva, han buscado a otro artista.

Foto: KIKE TABERNER

—Miguel H: O el padre de la fallera mayor infantil quiere pagar la falla y quiere que se la haga no sé quién.

—Pepe Latorre: Por eso, esos jiji jaja ya no te hacen nada. Somos unos profesionales, hacemos nuestro trabajo y ya está.

—Miguel H: Soy un artista que ha durado bastante con las comisiones, si una falla te ve trabajar durante bastante tiempo sabe valorar y ve todo lo que hay detrás. Si hay más continuidad puedes arriesgar más porque te validan, te acreditan. Aunque también es cierto que es habitual que en las fallas haya dos bandos y lo acabamos pagando los artistas.

—Pepe Latorre: Que no nos metan en sus líos. Contratan a unos señores profesionales, tienen que respetar nuestro trabajo. He visto humillar a artistas falleros en un casal e incluso he vivido cómo me humillaban a mí…

—Miguel H: Saben que hay tanta oferta que hay muchos artistas haciendo cola.

—Pepe Latorre: La relación entre artistas y comisiones es complicada por la propia idiosincrasia de la misma. Para ellos es una fiesta pero para nosotros no; trabajamos profesionalmente, vivimos de esto y ellos no. Hay una inmensa mayoría que desconoce las fallas, vienen a visitar el taller y ni tan siquiera han visto su boceto. Hay falleros que no ven ni la falla de su calle, se meten en la carpa y ni le dan la vuelta a la falla. Verdaderas barbaridades. Mucho falleros se han acabado convirtiendo en festeros.

En vuestra opinión, ¿por qué hemos llegado hasta aquí?

—Pepe Latorre: Han dejado los propios dirigentes que la fiesta evolucione hasta aquí. Han utilizado las fallas para tener a los falleros contentos, transformándolas en una fiesta donde las fallas son hasta el 16 de marzo. Del 16 de marzo al 19 de marzo no existen las fallas, son las verbenas, lucir el traje en la Ofrenda. Y luego está eso de que no dejan salirte de los cánones preestablecidos...

—Miguel H: Es un concepto absurdo porque si ves la evolución de la falla en sí, es natural. No puede ser que se diga que las fallas son lo que se ha hecho de 1995 a 2005. Porque son muy distintas, cabe de todo, desde lo que se hacía en los cuarenta, en los ochenta...


—Pepe Latorre: Si el fallero no sale de la carpa en todos los días de Fallas, acaban por no ver más allá.

—Miguel H: Si nos ponemos tan tradicionales, que sean todo palos. ¡No lo entiendo! ¿Por qué los cánones tienen que ser los de los últimos quince años?

—Pepe Latorre: El momento clave de las Fallas es cuando se pasó de la tela y la cera al cartón, y cuando los pintores, tallistas y decoradores que venían de restaurar iglesias y conventos tras la Guerra Civil, acaban metiéndose en las fallas. La introducción del cartón fue a través de las técnicas de la imaginería; marcó la estética de cómo tenían que ser las fallas. Eso fue decayendo, se transforma en la caricatura grotesca y acaba viniendo el corcho, que nos hace polvo. Porque, en lugar de usar la digitalización para hacer el trabajo más rentable, decidimos hacer mucho más, triplicar los tamaños, quitar las bases de las fallas y hacer figuras más grandes.

—Miguel H: Precisamente, tuve una crisis por hacer siempre el mismo tipo de fallas. Me parecía aburrido y no me sentía identificado. Decidí hacer lo que me interesaba y comenzó a irme mejor. Por ejemplo, en las infantiles se ha abierto otra vía… pero estamos casi en 2020 y todavía se habla de la falla del Pinocho de Na Jordana, y eso que han pasado veinte años. Parecía que veíamos la luz al final del túnel…

—Pepe Latorre: …y la luz se quedó allí. Llegué a creer que las fallas debían ser solo de una manera pero me quité la venda, sobre todo viendo lo que se hace fuera de aquí. Con procesos muy distintos, más simples, no las barbaridades que estamos haciendo. ¿Para qué tener todas las piezas lijadas?

—Miguel H: No va a ser mejor porque esté lijada.

—Pepe Latorre: Me hago cruces con los jurados de fallas. No sé si van a juzgar los defectos de la gente: «allí arriba se ve una grietecita…». ¿Tú crees que el jurado va a ver si hay una grieta? Porque si es así vamos mal.

—Miguel H: Hay que hacerse la idea de que este material está hecho para quemar. En los jurados debería haber guionistas, pintores, ilustradores. Si queremos que sea una fiesta seria, tiene que ser así, sino no va a ser seria nunca.

Foto: KIKE TABERNER.

Con intervenciones recientes como las de la Plaza del Ayuntamiento, ¿hay un rejuvenecimiento? 

—Pepe Latorre: He buscado precisamente retomar el testigo del Pinocho de Na Jordana. Hay que aprovecharlo porque si ves las corrientes artísticas que hay allí afuera, compruebas que aquí estamos en mantillas. Artistas como Okuda, el año pasado, se vuelven locos por participar con una fiesta como esta.

—Miguel H: ¡Hay unas posibilidades enormes! Con toda la diversidad para coexistir. Esa falla del año pasado abrió nuevos públicos, pero debería prolongarse para que la gente se acostumbre a ello.

—Pepe Latorre: PichiAvo precisamente hace street art pero a partir del arte clásico. Esa mezcla es un buen símbolo.

Miguel H, ¿qué contará tu falla? 

—Miguel H: Desde hace tiempo el presidente de Corona me hablaba y le decía que no me sentía preparado. He pensado mucho este proyecto con Manolo Martín porque me interesaba hacer un proyecto participativo junto a la comisión. Vamos a hacer un cuerpo en el que cada día iremos incorporando un órgano para ver crecer al ninot. El último día le pondremos el corazón y le prenderemos fuego. La reflexión sobre el mito del fuego, cómo Prometeo robaba el fuego a los dioses, el mito creador. El fuego para iluminar el camino de la ciencia. Ese concepto ritualístico de la fiesta. Cuando se queme conservaremos sus cenizas como una reliquia.

Entonces, ¿cómo os gustaría que fueran las Fallas?

—Pepe Latorre: ¡Libres!

—Miguel H: Que recordemos que son aquello que se crea para ser quemado. Sea como sea.

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