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EN LA FRONTERA / OPINIÓN

Podemos: la empanadilla de Móstoles

12/09/2021 - 

Está en el centro de todos los análisis políticos: Podemos está entrando en barrena por sus disputas internas como se ha podido comprobar tras la sonora dimisión de Rubén Martínez Dalmau y su relevo por Hector Illueca, a mayor gloria de Pilar Lima, la portavoz parlamentaria de la formación morada y coordinadora del politburó del partido en la Comunidad Valenciana. Lima, del núcleo duro, durísimo, el mismo que conformó Pablo Iglesias, frente a un rostro afable como lo era Dalmau: comunismo de rostro humano; o pos-comunismo de rostro humano para ser más exactos (ya lo diseccionó Miquel Gonzálezhace tres artículos). Y todo lo que ha coleado después: la dimisión de sietemiembros del politburó acusando de “autoritarismo” a Lima. Es decir, el que se mueve no sale en la foto. Democracia interna: tararí que te vi.

Entrar en barrena se traduce en la nada desdeñable posibilidad de que Podemos no supere la barrera del 5% en las próximas elecciones autonómicas y se quede fuera del mapa político en la Comunidad. Podemos, que iba a rescatar al pueblo, a la gente, está derivando en un selecto club de sálvese quien pueda, siguiendo idénticos pasos a los de Cs, partido en extinción: ya se emplea en ello a fondo Albert Rivera que acaba de fichar a Toni Cantópara dar clases en un posgrado sobre liderazgo político en la Universidad Cardenal Cisneros. Un gesto nada sutil y que lo dice todo. Cantó, pico de oro y gramática parda.

Podemos arrastra varios problemas estructurales. Uno de ellos es la ausencia de rostros conocidos y de unas bases sólidas entre la militancia. A mí me cuesta muy mucho ponerles rostro en Alicante, salvo la excepción de Xavi López, portavoz en el Ayuntamiento de Alicante. Le pongo rostro a José Luis Valdés, estimado, siempre en la trinchera, siempre apuntándose a un bombardeo. En Elche, mi pequeño país, ni te cuento: los visualizo por las redes sociales y porque a alguno de ellos, Manuel Albentosa, los conozco de toda la vida. Da igual, porque ni siquiera tienen representación en el Consistorio de la tercera ciudad de la Comunidad Valenciana, todo un alivio para Carlos González que gobierna cómodamente (más o menos) con los dos ediles del partido de Mireia Mollá y Mónica Oltra, sumando mayoría absoluta.

Hay otro problema estructural: Podemos se visualiza básicamente en el campo de las ideas, en la permanente lucha contra lo que ellos denominan fascismo, donde incluyenal PP. Ycuando formulan propuestas, casi todas giran en torno a la estatalización de los bienes y servicios. Siempre desde el maximalismo populista.Dalmau matizaba más: incentivos fiscales para los tenedores, no todos, de viviendas vacías; anatema (son más rápidas las incautaciones o expropiaciones, aunque sean temporales).

Pero el problema más estructural de todos tiene un nombre: Pablo Iglesias. Sirva como botón de muestra su fichaje como articulista en los diarios Gara (órgano de expresión de Bildu) y de Ara (órgano de expresión del sector más radical del soberanismo catalán). No hay que hacer una tesis doctoral, basta una pregunta simple y llana: ¿De cuándo la izquierda internacionalista se alía con gusto y pasión con los nacionalismos exclusivos y excluyentes? Iglesias puede escribir donde le dé la gana, faltaría más. También es igual de libre de adentrarse en la boca del lobo. En cualquier caso, las batallas ideológicas no dan votos y el caso más evidente fue el de las últimas elecciones en la Comunidad de Madrid en las que Podemos, arrastrando al PSOE, empoderó, y de qué forma, a Isabel Díaz Ayuso con el discurso del “No pasarán”. Y aún salió Monedero, rematando la faena, a tildar de gilipollas a los currantes, los de 900 euros al mes, que habían votado al PP, un gesto inelegante, burdo,y totalitario. Así les va.

Y veremos también el coste electoral del veto de Podemos/IU, Yolanda Díaz, de Ada Colau, y de un sector importante del partido de Pere Aragonés a la inversión de 1.700 millones en El Prats, tirando al cubo de la basura miles de puestos de trabajo directos e indirectos. Nada: nos vamos todos a la España vaciada tele-trabajar y a ordeñar vacas.

Me dice R.M. (querida) que Iglesias también se va a dedicar al periodismo de investigación y se me ponen los pelos de punta. Tecleo en San Google: va a fichar por un grupo de investigación en la Universidad Oberta de Cataluña para analizar el discurso político en redes. No es lo mismo, aunque parecido. Pelos en semi-punta.

La Diputación de Alicante no puede tener relaciones bilaterales con la Generalitat Valenciana en tanto en cuanto su naturaleza es, por ley, idéntica a la de una entidad local. Y uno de los mayores lamentos de Carlos Mazón en la reunión mantenida esta semana con representantes del Consell fue el de la ausencia de Ximo Puig. No. Es lo mismo que denominar de bilaterales las relaciones entre el Gobierno de la nación (que administra el Estado)con el gobierno de una comunidad autónoma (Cataluña, que no administra el Estado). No voy a entrar en el asunto de los Fondos de Cooperación y el de las competencias impropias que absorbe la Diputación alicantina: esa es la trampa y el pretexto para elevar un problema relativamente menor a la categoría de bilateralidad. El meollo de todo es que don Mazón no tiene escaño en Les Corts para plantarle cara al tripartito de la Generalitat, por mucho que ponga de ventrílocua a María José Catalá. La bilateralidad le da réditos en un sector de la opinión mediática alicantina: pero eso apenas se lee o se escucha en Valencia y Castellón. Convendría urdir por tanto urdir en otra estrategia.

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