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crónica - el socialista tiene un margen de dos escaños para ser presidente el martes

Polarización, bronca y la sombra del 'tamayazo' marcan la investidura aplazada de Sánchez 

6/01/2020 - 

VALÈNCIA. La segunda jornada de investidura trajo la votación fallida aunque esperada para el candidato socialista, Pedro Sánchez, quien recibió 166 votos a favor -eran necesarios diez más- y 165 en contra. Un balance insuficiente que, sin embargo, le deja en una posición favorable para conseguir su objetivo este martes a partir de las 12.45, cuando deberá celebrarse la segunda votación en la que solo se requiere obtener más 'síes' que 'noes'.

Al margen de esto, la segunda jornada del debate evidenció la polarización que se vive en el Parlamento, lo que augura una legislatura especialmente compleja dada la igualdad entre bloques y la dificultad de articular mayorías.

Los grupos conservadores, que van desde el centro derecha a la extrema derecha y que se concentran en Ciudadanos, PP y Vox, han evidenciado en ambas jornadas que van a utilizar todas las armas a su alcance para poner palos en las ruedas a Sánchez. El principalmente motivo: su posición de diálogo con ERC, formación independentista catalana con la que ha pactado a cambio de su abstención una mesa para que el Gobierno de España se siente a hablar con el de Cataluña, encabezado a día de hoy por Quim Torra (JxCAT).

Sánchez tiene un margen de dos escaños para ser investido el martes. Foto: EFE

Si esto ya había soliviantado a las mencionadas formaciones -además de otras como el Partido Regionalista Cántabro (PRC) y a la representante de Coalición Canaria, Ana Oramas-, la indignación se transformó este domingo en bronca con la intervención de la representante de EH-Bildu, Mertxe Aizpirua, cuya formación también ayudará a Sánchez con su abstención. Y no es que la intervención de la parlamentaria abertzale estuviera fuera de lo común según sus postulados políticos sino que, como si hubiera un pacto tácito las fuerzas de derechas, todas estuvieron especialmente activas a la hora de intentar trabar su comparecencia a base de protestas y algún insulto que otro.

Gritos de "fuera", "asesinos" y "terroristas" salieron de las bancadas conservadoras al criticar Aizpurua al Rey tachando de "contrarreforma autoritaria" el discurso pronunciado tras el referéndum ilegal en Cataluña. Un discurso nada extraño desde esta fuerza política, al igual que tampoco lo fueron las menciones de la portavoz de EH Bildu a Arnaldo Otegi, y que sin embargo terminó de sacar de quicio a las fuerzas de derecha.

Más aún cuando Pedro Sánchez pasó de puntillas por estos asuntos y obvió el dedo en el ojo a la Monarquía, lo que propició la intervención del líder del PP, Pablo Casado, quien pidió la palabra para criticar a la presidenta del Congreso por no haber llamado al orden a Aizpurua y atacó al candidato socialista por no haber defendido a Su Majestad.

Cayetana Álvarez de Toledo y Pablo Casado protestan durante la sesión. Foto: EFE

Una bronca, a la que se unieron Foro Asturias y Navarra Suma -también enclavadas en el ala conservadora- con duras intervenciones, lo que evidencia la tremenda polarización que se vive -y se va a vivir en el Congreso. 

Está por ver si el diálogo abierto por Sánchez con los independentistas, debido principalmente a las necesidades aritméticas, mejora el diagnóstico de la crisis territorial. Una vía que parece apoyada por los resultados que dieron las urnas el 10N tras muchos años de bloqueo dialéctico entre el Gobierno de España y las fuerzas del 'procés': o lo que es lo mismo, el deseo del líder socialista de mantenerse en la Moncloa ha conducido a una oportunidad de diálogo de incierto resultado. Eso sí, lo que el candidato del PSOE ha comprobado es que en este camino no va a contar con ningún apoyo -ni respiro- desde las fuerzas conservadoras, que durante todo el fin de semana han buscado un debate entre la España y la Antiespaña.

Todo ello si se concreta la investidura este martes. Ayer, Sánchez, debido a la ausencia de una parlamentaria de Unidas Podemos, solo logró un voto más a su favor que en contra. Si todo sale como está previsto, el líder socialista será investido por 167 sufragios a favor y 165 en contra. Una diferencia mínima que dificulta el sueño a PSOE y Unidas Podemos.

Diputados de Vox levantan los brazos durante la sesión. Foto: EFE

La propia portavoz de Ciudadanos, Inés Arrimadas, apeló este sábado a que algún diputado socialista "valiente" cambiara el sentido de su voto, lo que trajo el fantasma del 'tamayazo' a la sesión parlamentaria. Una posibilidad -la de que algún miembro del PSOE no acuda o decida salirse de la línea- que parece complicada. Fuentes socialistas en el Congreso consultadas por este diario descartaron que esto pueda producirse y se limitaron a afirmar que desde la dirección del grupo se ha hecho especial hincapié en que no surja ningún imprevisto el martes. 

De la misma manera, desde el PP tampoco creen que vaya a producirse ninguna sorpresa de última hora en las filas socialistas. Ahora bien, otros diputados como el representante de Teruel Existe, Tomás Guitarte, que ha anunciado el 'sí', ha lamentado presiones para que se replantee su postura.

Una crispación general y un margen tan ajustado que dejarán abierta la puerta a la emoción hasta el último momento. 

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