Botellas bonitas para una cuesta que así no cuesta

Por un nuevo año vinoso, hermoso

Pues sí, gente, hemos cambiado de año y hasta de década, pero seguimos siendo hedonistas y aquí nos quedamos, por mucho que insistas. Con nuestro yo más vinoso y un oso, hermoso

| 03/01/2020 | 5 min, 34 seg

Para todo el año y desde enero, ese mes que cuesta en forma de montaña o precipicio, porque todo depende del punto de vista. Pero siempre con vino, que a eso venimos. A contar de aquellas referencias que dan tanto por bien poco. Las que, aun siendo asequibles, contienen contenido perfecto a su manera, cada una con sus cosas preciosas que decir y todas hablando de lo importante. De sus tierras y paisajes. De la viña y sus frutillas. Y de las personas que saben sentir y lo expresan alto y claro, que tampoco es tan difícil aunque a veces lo parezca. Hacer las cosas de la mejor manera, con la verdad por delante y poniendo la vida en ello. Y así, con más que menos empezamos a bebernos 2020, sin dolor en el bolsillo y entre botellitas tan bonitas.

Como por ejemplo el Sanmartín 1018 2017 (Celler Sanmartí). Macabeo y picapoll de Pla de Bages, aromático de flores ricas y algunos limoncillos. Intensidad salerosa de cítricos que no cansan mientras le damos al bocata de calamares, que estamos en plan austero y nos vamos de entrepanes.

Llega el Antier Tradición Saca Verano 2017 (Bodegas Recuero), que es verdejo, palomino, pedro ximénez, ojén y ojo de liebre de la Sierra de Gata. Se acerca a la naricilla con manzanas restallantes y algún melocotón pequeño. Con la profundidad de intensas flores masticables que perduran y te alegran el día al lado de uno de nuestros preferidos, un bocadillo de queso manchego en carretera.

Loco de frutas irreverentes aparece en escena el Ganadero Blanco 2018 (Canopy). Macabeo de Méntrida con su pelín de verdejo y de garnacha, divertido como quiere. Loco de locuras y siempre resultón. Que no se corta un pelo y sabe hacernos reír mientras pedimos un montadito de melva canutera.

Desde paisaje verde con su rocío mañanero se presenta el A Coroa 2018 (A Coroa). Godello de Valdeorras que nos acompaña, tan comedido como atento, a dar un paseo largo y más si cabe. Mullidos pasos en paisaje envolvente y aparece el hambre, que tiene su eso de amargoso y nos apetece un sandwich vegetal de toda la vida.

No muy lejos nos topamos con el Ramón do Casar 2017 (Ramón do Casar). Ribeiro de treixadura, albariño y godello, de morder y jugosón. Alegre y con su punto, llena fruteros sin miedo, porque sabe que es su momento. Y tan complacido nos lleva a comer uno de esos bocadillos de pulpo que sí.

El LaFou 2016 Els Amerels 2016 (Celler LaFou) es garnacha blanca de Terra Alta y a la altura de las cumbres. Porque es gustoso para cada día, sin líos y de chateo. Entre coleguis y sin darle más vueltas. Tan frescales que es descarado, y no le ponemos pega ni reproche con una medianoche de bacalao ahumado.

El Tosca Cerrada 2016 (Bodega y Viñedos Akilia) nos manda directos al sur más gaditano de palomino y albariza. Lozanía inquieta que deja traslucir ese poso de historia de los tiempos del saber hacer por siempre. Introducción hacia el jerez que se disfruta sin miramientos con una pulguita de ventresca de atún. O dos.

Entre tintos y elegancia

Pasamos del blanco al tinto con el Cebreros 2018 (Península Vinicultores). Garnacha del lugar que lo nombra y que le da toda su elegancia. Ligereza que se entiende de maravilla con la complejidad que lo borda. Muy buf de rebien hecho y nos lo bebemos enterito con un bocadillo, claro, y de la mejor morcilla.

La Zarcita 2016 (Palacio Quemado) es garnacha, syrah y otras varias variedades de tierras extremeñas con todos sus aromas. Hierbas de echar en guiso con su aquel de rústico golosín. Apetitoso y algo cremoso nos lleva a la zarza a por moritas. Y así, medio perdidos entre montes, sacamos de la mochila el bocadillo de filete empanado con pimientos. Y a seguir.

En Valbuena del Duero nos recibe los Viñedos de la Provincia 2016 (Pietro Pariente). Tempranillo y garnacha con resultado de fruta carnosa y su suave paso resuelto. Especias con su pimienta y unos poquitos mentolados, que se quedan a tu lado sin cansar. Y ahora vas y me lo pones de panceta, toma esa.

El Xabre 2016 (Fento Wines) viene con la belleza de la Ribeira Sacra y sus mezclas de tradición entre garnacha tintorera, sousón, mencía y mouratón. Seda de piedros escarpados y frutales tirando a negruzos. Ese Atlático a tope que se termina sin sentir y gozando un montón con un bocadillo de lacón.

De garnachismo central y aquel Cebreros querido es La Viña de Ayer 2016 (Soto Manrique). Acideces muy bien puestas entre suaves caricias que van y vienen en un pispás.  Frescor que no da frío y calienta el ambiente para que apetezca devorar una hamburguesa de las de calidad.

Volamos con pajaritos para llegar a Navarra y su Viña Zorzal Corral de los Altos 2016 (Viña Zorzal). Garnacha de personalidad propia, suya y pedregosa, siempre sonriente y con la cabeza bien puesta. Inteligencia y sentimiento. Conjunción de medida simetría que nos tomamos sin tonterías y con un bocadillo de chistorra.

Volvemos a Cataluña con una uva muy suya en botella de Abadal Mandó 2017 (Bodegas Abadal). De ánforas influyentes, fluye que fluye campestre y especiado, y desde luego nada pesado. Como el clavito que clavó Pablito nos alcanza directo al corazón con un bocadillo de tortilla jugosona.

Aunque ya llevamos un buen puñado, no podemos irnos sin unas gurbujas y algo de jerez. Con el Ferran Brut Nature Gran Reserva (Conde de Valicourt) que es proyecto ilusionante por responsable, bonito y finito. Combinado de xarel·lo, macabeo y parellada, resulta timidín y con sus cítricos. Pícaro señorito con su fondo vulcanoso y estupendo con perrito caliente de feria.

Y de remate el Fino Inocente (Valdespino). Palomino de pago Macharnudo y su albariza, con destellos de almendrados que se van con las Navidades y camomilas que crecen desde chicas. Carácter bravo y para todos, acompañado de esos molletes de jamón que nunca nos sobran para aplacar las penas en las en las despedidas. Que nos vamos, amigos. Eso es así y hasta pronto.

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