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'Préliminaires': ¿Cómo es el primer beso en la era de las redes sociales?

Mientras los estudios muestran que cada vez es más habitual entre los adolescentes postergar actividades propias de los adultos como el sexo, y el número de personas vírgenes o que no tienen relaciones sigue creciendo, los testimonios de adolescentes franceses recogidos por Julie Talón en Préliminaires muestran a una juventud que quiere desmitificar el sexo para que no tenga tanta importancia. Algo que contrasta con las investigaciones que encontraron que los adolescentes que más hablan de dar sexo oral tienen más reputación, pero menos amigos. 

10/07/2021 - 

VALÈNCIA. Leo en Magnet el miércoles pasado: La gran crisis global del sexo: el 30% de los jóvenes estadounidenses ya no tiene relaciones. Es una "revolución silenciosa" que está transformando Occidente. "El sexo está en retroceso". Los adolescentes sexualmente inactivos entre 18 y 24 años de Estados Unidos han pasado del 19% entre 2000 y 2002 al 31% entre 2016 y 2018. Otros hábitos relativamente vinculados al sexo en la adolescencia, como el alcohol, el tabaco y las drogas recreativas, su consumo también se ha reducido, y eso que en los productos audiovisuales adolescentes ni una cosa ni la otra se tratan ya con paternalismos y/o censurasSegún el artículo, se están postergando cada vez más todos los "ritos de paso". 

Hay causas económicas, en Estados Unidos, tienen menos sexo los jóvenes sin trabajo. Tampoco juega a favor el retraso de la edad de emancipación y la convivencia intergeneracional, esto es, con los padres, en un mismo techo. Aunque hay estudios que han investigado el fenómeno y no respaldan que se deba a la escasez económica, ocurre también en capas de rentas altas según otros indicadores. Pero si nos dirigimos a un futuro como el japonés, allí la mitad de los adolescentes y jóvenes solteros es virgen. "El 45% de las mujeres menores de 24 años no desean tener relaciones sexuales ni ahora ni en el futuro" y "un tercio de los menores de 30 años no tiene citas".

Toda esta información contrasta con un documental que ha lanzado este año Les films d´Ici en Francia. En el austero, aséptico y directo reportaje Préliminaires, la directora Julie Talon refleja que los hábitos sexuales de los adolescentes han variado desde que socializan más a través de sus teléfonos móviles y redes sociales que en persona. Las entrevistas se centran en adolescentes entre 12 y 23 años y tienen como premisa descubrir El nuevo orden del amor del siglo XXI. Cómo son las relaciones afectivas entre los que han crecido con Instagram, básicamente. 

La primera voz que se escucha, de 14 años, dice que eso del primer beso solo lo ha oído en canciones, porque el documental entra de cabeza en los preliminares. Una figura que, según la sexóloga Laura Morán, no está bien entendida. No es una fase previa al sexo, que solo sería la penetración, o complementaria, sino que ya es sexo en sí. Así lo explicó en una entrevista: "Como somos más simples que el mecanismo de un botijo: palito, agujero y dentro. Se nos olvida lo demás. En torno a esto empiezan las disfunciones eréctiles, la eyaculación precoz, porque a él se le pide que esté enorme, a ellas que se corran entre gemidos y alaridos mientras nos empotráis y si esto no funciona, preliminares, que es algo que nos han vendido a todas en las mismas revistas que hablan de tipos de orgasmos. Porque los preliminares no son tan importantes por las técnicas, sino por el concepto. Se considera preliminar el sexo oral o la masturbación mutua, que podemos las chicas orgasmar maravillosamente con ellas, pero al ser preliminares, como entre paréntesis, te los puedes saltar, ya que lo verdaderamente importante es la penetración. Me parece un error porque te pierdes todo el resto del bufé". 

Aquí los entrevistados, chicos y chicas, lo tratan como una sucesión, un orden. No te lo puedes saltar como no puedes saltarte los semáforos, dicen. Hay que ir subiendo de nivel. Los preliminares son como la selectividad, sin ellos no puedes estudiar ni trabajar, no tienes nada. "Se te tienen que dar bien y no ser un torpe, hoy todo el mundo te va a etiquetar, mejor que sea por algo bueno", sentencia otro chaval. 

A continuación, una chica habla de que en su clase se enteraron de que otra había hecho sexo oral con un chico y todos la habían puesto "en un pedestal". Este fenómeno también se estudió años atrás. Esta investigación encontró que los adolescentes que más hablan del sexo oral que han recibido o realizado, tienen más reputación, pero no más amigos. Aquí las chicas que lo comentan reconocen que al escuchar hablar del tema se dieron cuenta de la importancia que tenía. Otra comenta que dijo que le había encantado cuando lo había hecho, aunque en realidad, para sus adentros, había sido una experiencia como otra cualquiera. 

En el documental, que se puede ver aquí completo gratis con subtítulos en castellano, una chica de 16 años habla de que cuando hizo su primera felación a su novio, pensó en que no había motivo por el cual no complacer a su pareja. Lo hizo detrás de unos arbustos, pero le costó aceptar después que eso "no era una guarrada" y tardó dos años en volver a hacerlo. Otra chica, en cambio, habla de que cuanto más prácticas sexuales de este tipo se hagan, mejor, porque se desmitificarán y no tendrán la absurda importancia que tienen después. Una visión que acierta de lleno, puesto que la mejor manera de no sufrir neurosis sexuales de adulto es haber tenido sexo de adolescente. 

Hay puntos de vista muy sorprendentes. Una habla de que creía que su cuerpo no valía nada y nadie se interesaría nunca por ella, de modo que la única solución que le quedaba era dar sexo a los chicos. Complacerlos. El problema es que está hablando de cuando tenía 12 años de edad. 

En lo referente a las redes sociales como principal espacio de interacción, los testimonios hablan de los nudes (fotos desnudos) como forma de entregarte a quien te gusta. En Estados Unidos, un estudio reciente había encontrado que un 5% de los adolescentes luego chantajeaba a quien se los enviaba. En la otra cara de la moneda, otras hablan de tener las fotos preparadas y luego, cuando están ya en pijama medio dormidas, las van enviando. Para ellas es una forma de poder, de "controlar al tío". Lo explica de forma muy prosaica: "Sabes que con enviar una foto, con apretar un botón, se va a empalmar y va a tener ganas de mí". 

Lo que no ha debido cambiar mucho es cuando los chicos admiten que todos se cuentan entre sí que ya no son vírgenes aunque lo sigan siendo. Al mismo tiempo, las chicas lesbianas y los chicos homosexuales hablan de los mismos problemas de vergüenza y miedo que han existido siempre, por mucho que la sociedad actual haya derribado ese tabú. En Internet, en lugar de ver que no había ningún problema, lo que hacían era buscar cómo curar sus tendencias. 

En el drama de los chicos heteros, se habla de la influencia del rap y la pornografía. Si no consigues hacer lo mismo que se muestra en esas películas o de lo que hablan esos cantantes, "eres un rajado". Estrangular a la chica durante una felación, dice uno, se ve como algo normal. En este punto, las chicas revelan que están hartas de que ellos exijan sexo oral y a ellas no se lo den, hasta el punto de que hasta les dé vergüenza pedirlo. 

Todos estos testimonios son una selección entre un centenar. La autora es madre y descubrió el mundo de sus hijos de fotos y sexting y se propuso investigarlo. Si algo le sorprendió fue la facilidad con la que hablaban de sexo. Su conclusión es que la presión sexual sobre los adolescentes siempre ha existido, pero ahora con las redes es mayor la obligación de demostrar que eres sexualmente activo. Se crean micro-sociedades represivas, sistemas de castas, donde las chicas cuyas fotos se distribuyen o los que se revelan como homosexuales o lesbianas son excluidos. Muchos crecen con miedo. Tal vez, la nueva liberación sea un espejismo. 

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