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No éramos dioses. Diario de una pandemia #42

¡Que la detengan!

12/05/2020 - 

VALÈNCIA. Sansón se ha cortado la melena. Veinte minutos escasos ha tardado mi estilista Lidia en quitarme la pelambrera, lavado incluido. A mi lado, a tres metros de distancia, una clienta se tiñe el pelo. Amparo y las dos peluqueras comentan que la gente es muy irresponsable. Como el experto en cejas, también temen un repunte del virus chino en las próximas semanas. Luego empiezan a hablar de multas; me ha parecido que estaban de acuerdo con ellas. A mí me ha dado mucha tristeza ver mi pelo en el suelo del salón de belleza. Mi tiempo me llevó. Me han cobrado once euros.

Al llegar a casa me he dado cuenta de que me quedaban pelos en el cuello, lo que me ha puesto de mal humor. He terminado la faena con una cuchilla de afeitar.

La escena de esta mañana, camino del quiosco, me ha resultado chocante. Una anciana vestida con bata y calzada con zapatillas de andar por casa fuma en la puerta de su vivienda. Tiene el pelo del color de una zanahoria. En el tobillo derecho lleva tatuado el escudo del Atleti de Madrid. Nunca he comprendido el misticismo de los perdedores en el deporte. Si te birlan dos veces la Copa de Europa en el último minuto de un partido, es que nunca serás un grande. A los grandes les sonríe la suerte.

La Delegación del Gobierno investiga al arzobispo de València, Antonio Cañizares, por sacar la imagen de la Virgen de los Desamparados a la calle en su día grande. El Ayuntamiento del iaio Ribó ha declarado que lo sucedido el domingo, cuando se congregaron decenas de personas para venerar a la Virgen, fue una decisión "irresponsable". Lo extraño es que los grises del presidente maniquí no se llevasen detenidos al cardenal y a la Geperudeta. Los tiempos andan un poco revueltos. Llegará el día, a no muy tardar, en que los grises del maniquí te apaleen por llevar una bandera española.

La nueva normalidad de la España libre

Ha sido muy bonito sentarse esta tarde a ver los telediarios. Todo han sido chuches y gominolas a gusto del paladar de la audiencia acobardada. Las primeras cañas de unos amigos sevillanos en el barrio de Triana, la nieta que abraza a la abuelita, el reencuentro efusivo y lacrimógeno de dos primos… Las televisiones han retratado, como sólo ellas saben, la nueva normalidad (siniestra expresión) de la España libre, algo así como la República Federal Alemana (RFA) durante la guerra fría. Al otro lado del muro permanecemos los habitantes de la España arrestada, que sería algo así como la República Democrática Alemana (RDA). Nuestro Honecker es un chico atildado que aspira a ser elegido míster Tetuán.

Varias personas corren por un polígono a última hora de la tarde.

Larga, larguísima videoconferencia con los compañeros de trabajo. El ordenador se me ha bloqueado varias veces. No sé si me veían ni me oían. Total, para lo que tenía que decirles. Me he desesperado. Para tranquilizarme he dado vueltas por la casa y, al regresar a mi mesa, la pantalla seguía ausente. El teletrabajo acabará conmigo.

Las colas del hambre se ven en internet. Alguna televisión se atreve a sacarlas al final de sus informativos. Es de mal gusto exhibirlas. Pobres y muertos por el coronavirus nunca serán bien recibidos en las cadenas del régimen. Las colas son en el barrio madrileño de Aluche, donde trabajé en 2016.

Entretanto, el Gobierno sigue a lo suyo y crea 24 nuevas direcciones generales que supondrán un desembolso anual de 2,3 millones de euros. Todos estos altos cargos han sido elegidos a dedo. Es ahora o nunca. Hay que pillar cacho antes de que sea demasiado tarde.

Propaganda, represión policial y paguita

Todo autoritarismo latino como el nuestro se apoya en tres pilares: un formidable aparato de propaganda, la represión ejercida por las policías amigas y la generalización de una pobreza subsidiada que previamente ha generado.

Poco a poco vamos conociendo los detalles de la paguita ideada por los comunistas para una parte significativa de la población. Tiene un nombre pomposo: ingreso mínimo vital (IMV). Si no he leído mal, la ayuda oscilará entre los 462 y los 1.015 euros. Un millón de hogares podrá beneficiarse de ella. Se puede ser un veinteañero sin trabajo ni vivienda propia y presentar la solicitud para que te la concedan.

En principio, sus promotores quieren que la paguita sea definitiva, es decir, de por vida para el beneficiario, lo que tal vez le disuada de buscar trabajo. Me imagino que habrán tenido en cuenta la experiencia previa de las peonadas del PER andaluz. Gracias a ella los socialistas se mantuvieron casi cuarenta años en el poder. La paguita va indisolublemente asociada a la papeleta del voto.

Como a veces no pienso en el interés general sino en el mío, porque soy así de egoísta y de mala persona, la única pega que le veo a la ayuda estrella del Gobierno es que cuando me jubile, junto a otros hijos del baby boom, no quedará nada que rebañar en el fondo de esta olla podrida que aún llamamos España. Ni un céntimo de nuestras pensiones cobraremos, después de tantos años de cotización, porque estos canallas  habrán arrasado con todo.

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