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La residencia de Tuéjar (Clece)  pone en marcha un simulacro de infección por covid-19

9/06/2020 - 

VALÈNCIA. Son las primeras horas de la mañana en Tuéjar y entre las paredes de la Residencia de Personas Mayores Dependientes hay una actividad frenética al ponerse en marcha el protocolo de infección por covid-19. Desde el inicio de la pandemia se ha conseguido alejar al virus fuera de esta residencia moderna, inaugurada en 2015 y gestionada desde entonces por la empresa Clece. En la reunión en la sala de juntas está el equipo técnico del centro que va a poner en marcha un simulacro de infección para poder testar su plan de contingencia y todo aquello que deben hacer para garantizar la salud de las personas usuarias.

Según la Guía de prevención y control frente al covid-19 del Ministerio de Sanidad, las residencias de mayores y otros centros de servicios sociales de carácter residencial deben tener un plan de contingencia adaptado a sus características y dirigidos a la prevención y a la respuesta ante la eventual aparición de casos y brotes de covid-19. “Este plan debemos de enviarlo a nuestra Dirección General de Mayores indicando, entre otras cosas, el análisis detallado de las infraestructuras del centro, las características del centro, los recursos humanos disponibles y el stock de EPIS disponible” comenta Patricia García, directora de la Residencia de Personas Mayores Dependientes de Tuéjar.

“En nuestro centro no hemos tenido ningún caso de covid-19, la empresa ha hecho test a todas las personas usuarias y a la plantilla del centro y nos sentimos orgullosos de ser un centro libre de coronavirus, gracias a las medidas de protección y anticipación que pusimos en marcha. Por eso hemos querido ensayar lo que supondría tener un caso de infección en el centro”.

El simulacro ha comenzado con el reparto de tareas en dos grupos principales. Por un lado, la directora y el psicólogo se encargarán de comunicar tanto a familias como al resto de personas usuarias la existencia de un caso por covid-19, y por otro lado, el responsable de mantenimiento, el fisioterapeuta y la trabajadora social se encargarán de movilizar a las personas y el mobiliario necesario para habilitar las diferentes estancias. “Comunicar un caso de infección no es tarea fácil, se trata de transmitir la información de manera sensible y transparente, procurando no alamar pero comunicando la gravedad de la situación”, comenta Juan Manuel Castillo el psicólogo del centro. “Hemos contemplado en el simulacro de hoy la presencia de tres personas usuarias infectadas por covid-19. A través del check-list que nos ha pasado Clece hemos ido dando los pasos necesarios para habilitar las zonas y ensayar los protocolos de limpieza y desinfección, así como los del uso correcto de los EPIs”.

El simulacro ha contemplado recolocar y reubicar a 7 personas, lo que ha supuesto el cambio de 10 habitaciones. “Hemos habilitado un pasillo de habitaciones específico para infectados de covid-19 en el que se ha establecido un perímetro de seguridad de 3 habitaciones más una cuarta para uso exclusivo del personal al cargo. Tendremos que habilitar habitaciones individuales para las personas infectadas y hay que reubicar también a sus compañeros de habitación. Además se asignarán trabajadores que solamente se dedicarán a estas personas y no tendrán contacto con el resto. En la habitación al uso se cambiarán y se desinfectarán utilizando el nebulizador para pulverizar utilizando el desinfectante” nos explica JuanMa. “Con esta máquina, además, haremos la limpieza de habitaciones y de dependencias para que queden totalmente desinfectadas”.

El check-list implica a todas las áreas del centro, las auxiliares, el personal de limpieza, cocina, etc… y todo el mundo tiene una tarea fundamental que hacer. “Tenemos que trasladar a los usuarios más sensibles y reagruparlos en una zona sectorizada para tener mayor control y seguridad. Esto implica a un número aproximado a 30 personas”, comenta Patricia.

“También hemos sacado la cartelería que anuncia las zonas y los procedimientos, así como los circuitos de entrada y salida de las zonas, tanto la seguras como las «sucias». Y hemos repasado y ensayado el procedimiento para ponerse y quitarse los EPIs y el material de protección de manera segura, que es bastante costoso, puesto que hay que ponerse buzo, calzas, gorro, gafas, mascarilla FPP2, mascarilla quirúrgica y doble guante”.

La directora del centro está muy satisfecha del resultado del simulacro “gracias a un gran equipo que trabaja duro, tanto en Clece, para que tuviésemos todos los recursos que necesitábamos, como en la residencia, donde los profesionales se han volcado para atender con calidad y seguridad. Ha sido muy interesante ponernos a prueba y detectar aquellas áreas donde podemos mejorar. En unos diez días aproximadamente realizaremos el segundo simulacro y valoraremos la evolución.”

 

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