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EXPOSICIÓN EN LA NAU

Revisitando a Michavila: geometría cálida, abstracción mediterránea

17/02/2016 - 

VALENCIA. Marcharse, quedarse o permanecer. Estas tres posibilidades recorren las mentes del emergente circuito artístico actual en Valencia. El escenario, un erial de posibilidades comerciales, podría ser -si se acepta la distancia política y social- una analogía del mismo al que se enfrentó hace casi 60 años Joaquín Michavila (l'Alcora, l'Alcalaten, 1926); antaño por defecto (apenas una docena de creadores), ahora por exceso (una gran cantidad), pero ante un supuesto económico a partir del cual desarrollarse igual de famélico.

El maestro del arte abstracto y la neofiguración no escogió marcharse. Tampoco quedarse. Michavila decidió permanecer. Como apuntaba este martes su hija Carmen Michavila (también pintora) en la presentación de la exposición Michavila: Geometria i ecologia  que acaba de abrirse al público (hasta el 22 de mayo, sala Martínez Guerricabeitia de La Nau de la Universitat de València), "Ximo hubiera podido llegar mucho más lejos, tener otra repercusión, si se hubiera marchado a París o a Nueva York". Pero escogió permanecer, que es una opción más elevada que la de quedarse, a la que le acompaña un ingrediente indispensable para entender al genial pintor: compromiso por el territorio. En perspectiva, con décadas de antelación, no es descabellado hablar de ecología en el sentido más global de la palabra.

Michavila hubiera sido imposible en otro lugar. Lejos de la ciudad de Valencia donde fue durante tantos años docente y pintor, o sin la luz familiar de Albalat dels Tarongers, su verdadero hogar. El territorio es el telón de fondo al que se suma -al 50%- la autoexigencia por mantenerse ligado a las vanguardias, la investigación incansable y consciente del artista que reconoce la aplicación automática de la época franquista por recuperar lo clásico y la huida hacia el pasado de quienes vinculaban las citadas vanguardias con la República y a las tendencias europeas más aperturistas. Con la suma de territorio y vanguardia, se resuelve el comisario de la exposición Pascual Patuel, la aportación diferencial del pintor de 90 años, todavía presente aunque alejado del foco público por el alzheimer.

Una visión geométrica del paisaje

FOTO: EDUARDO ALAPONT

30 obras atraviesan los principales periodos del artista contemporáneo valenciano: el geométrico (1968-1978), con una huella más profunda de esa búsqueda de las vanguardias, y el paisajístico con la serie de 'El Llac' (a partir de 1978), más próximo a su motivo de creación. El valor añadido de ambas posibilidades en el marco pictórico internacional es, precisamente, la capacidad cálida de abordar el arte abstracto a partir de la geometría -tras décadas de trabajos en otros autores- y la abstracción de temáticas mediterráneas, también genuina del maestro.

"Llegó un momento en que todo lo veía de manera geométrica: las personas, las casas, incluso el paisaje", asegura Patuel. La obra geométrica, al inicio de sus años de creación, sólo es "una premonición de lo que sería el paisajismo posterior", señala Patuel. "Ha sido un maestro, un docente de vocación, vinculado desde siempre a la escuela y a la Universitat, y aquí es donde reside el valor que tiene esta exposición para toda la familia", añadía el director de la Col·lecció Martínez Guerricabeita, José Pedro Martínez.

Patuel, Martínez Guerricabeitia, Ariño y Michavila en la presentación

Patuel, profesor de Historia del Arte de la Universitat de València, ha estudiado en profundidad el movimiento plástico valenciano de la década de los 50, lo que le ha llevado a forjar una sólida amistad con sus protagonistas, como es el caso de Michavila, a quien, junto con la Universitat, quiere rendir homenaje en esta exposición. El comisariado de esta muestra ha contado con la estrecha colaboración de Carmen, hija del artista, y de la Galería Benlliure. "Michavila, todo lo vendía", apuntaba el comisario, algo necesario para entender la dispar procedencia de los 30 cuadros de gran formato procedentes tanto de instituciones públicas como de coleccionistas particulares, incluso de la colección privada del artista.

Han prestado obra, entre otros, el Ayuntamiento de Valencia, el Fons d'Art i Patrimoni de la Universitat Politècnica de València, la Universitat de València, el IVAM, el Museo de Bellas Artes de Valencia, la Fundación Chirivella Soriano, el Museo Contemporáneo de Vilafamés y Fundación Bancaja. La exposición exhibe 12 obras del periodo geométrico y 18 de la serie de 'El Llac'. 

El lazo entre los Michavila y los Martínez Guerricabeitia

A la presentación de la muestra asistieron también el vicerrector de Cultura e Igualdad de la Universitat de València, Antonio Ariño y el director de Actividades de la Col·lecció Martínez Guerricabeitia, José Pedro Martínez. El hijo del recientemente desaparecido Jesús Martínez Guerricabeitia señaló el vínculo casi familiar entre Michavila y este importante clan de mecenas para la cultura en las últimas décadas, poseedora de obra del autor de l'Alcora y que a raíz de esta exposición, por decisión de los hijos del artista, pasa a contar también con la pieza Natura morta al capvespre (1980), 80x80.

acrílico sobre lienzo de la colección privada del artista que ha sido restaurado por la Col·lecció Martínez Guerricabeitia

El propio José Pedro Martínez, por su parte, ha subrayó la importancia de inaugurar la temporada expositiva de la Col·lecció Martínez Guerricabeitia este 2016 con una "retrospectiva" de 'Ximo' Michavila, cuya calidad pictórica "queda fuera de cualquier discusión".

La presentación no estuvo exenta de un carácter emotivo, por el citado vínculo afectivo que une al artista homenajeado y a la institución organizadora -Michavila también fue miembro del Patronat Martínez Guerricabeitia desde su fundación-, pero también por la intervención de su hija, quien se refirió a su padre como un "magnífico artista e intelectual".

Más homenajes

Asimismo, en este marco se ha hecho pública la entrega de la Medalla del Círculo de Bellas Artes de Valencia, que este año reconocerá a la figura de Joaquín Michavila.

El vicerrector Antonio Ariño ha destacado el "excelente magisterio" de Michavila, profesor de Dibujo de la Escuela de Magisterio de la Universitat de València, así como su "constructivismo dinámico" y su "retorno a la naturaleza con La Albufera", lo cual se recoge en una exposición que ha calificado de "extraordinaria".

Michavila, que exploró su actividad creativa conectado con más mundos (música, serigrafía, cine, teatro, muralismo, fotografía, escultura, crítica de arte...) permanece seis décadas de producción artística después. No sólo como agente imprescindible del arte del siglo XX con origen en la Comunitat, sino como referencia contemporánea de las disciplinas pictóricas que desarrolló. Y para ello no cabe una monografía como la que exhibe La Nau sin la presencia de su mujer, Carmen. La hija de la pareja señalaba que es la voz de esta mujer la que acompaña la visita a las cuatro salas expositivas, acolchando una obra presente "como perfecta compañera" y que desde la familia se categoriza de "imprescindible" para que el autor pudiera desarrollar su obra.

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