La sentencia «las pequeñas células grises. Son ellas las que resuelven los acertijos de la vida, mon ami» y, sobre todo, las dos palabras con las que concluye, identifican al que se consideraba —y no tenía reparo en reafirmarlo el aludido— «el detective más grande del mundo».
La escritora Agatha Christie consiguió, con sus decenas de libros protagonizados por el agudo e histriónico Hércules Poirot, convertirlo en celebridad internacional. El actor Peter Ustinov le puso cara y gestos cinematográficos en películas exitosas como Muerte en el Nilo o Asesinato en el Orient Express.
Compitió en capacidad de resolución de enigmáticos crímenes con otros personajes de primera magnitud en este género literario, con el sagaz Sherlock Holmes —y su inseparable doctor Watson— a la cabeza, gestado por el también escritor británico Arthur Conan Doyle.

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- Marga Ferrer
La larga lista de protagonistas de novelas que han encandilado e intrigado a millones de lectores ha contribuido a asentar, en el imaginario colectivo, la imagen del detective privado como una suerte de ingenioso aventurero capaz, con privilegiada capacidad de deducción y un compendio de infalibles argumentos, de desarmar al más vil y oscuro delincuente.
Saltando de la ficción a la realidad, en España destaca la figura de Eugenio Vélez-Troya, considerado el decano de la profesión como fundador, con su apellido compuesto en el rótulo, de la primera agencia de detectives reconocida a escala nacional. Intervino en alrededor de 85.000 casos en sus sesenta años de trabajo y recibió infinidad de reconocimientos, bastantes de ellos en Estados Unidos, donde desarrolló gran parte de su trayectoria.
Colegio autonómico
La autonomía valenciana constituye una de las pocas en España que ha logrado aglutinar a la profesión con un colegio en el que caben ejercientes y otros que en la actualidad desempeñan labores diferentes, que se preparan académicamente para trabajar de detectives (con el grado en Criminología o el título propio de Detective Privado de 180 créditos) o que desarrollan este trabajo en otras autonomías aunque estén colegiados en la valenciana.
El carné de colegiado número uno lo luce Alonso Doménech, ya jubilado y con ocho décadas de vida y miles de casos en su itinerario vital. La función de decano recae en el activo y omnipresente Emilio Rodríguez, detective privado desde 2012 tras una larga etapa como escolta en el País Vasco. Dirige la institución en un momento emblemático por cumplirse veinticinco años desde su creación.

- Octavio Morellà -
- Marga Ferrer
En esas dos décadas y media la temática de las tareas profesionales ha variado. De la clásica demostración de infidelidad —también tan clásica de películas del siglo XX— se ha pasado a la investigación de absentismo en el trabajo. Asuntos familiares —más vinculados a propiedades o herencias— y laborales se acumulan en los ordenadores de estos profesionales.
No obstante, también les plantean otros dilemas que ponen a prueba su perspicacia y perseverancia, como, en el caso que relata el decano a título personal, «la recuperación de un historial médico de hace un siglo», que permitió resolver un asunto. «A veces puedes estar un año detrás de un tema», matiza para destacar adjetivos como «observación, templanza, paciencia o resiliencia», a modo de requisitos, además de los formativos, que han de configurar el carácter de un hábil detective.
«Hay gente que te pide cuestiones ilícitas, como mirar wasaps ajenos», advierte, para dejar claro que «desde el principio, y así lo dicta nuestra praxis, dejamos claro que solo aceptamos asuntos que discurran por cauces legales».
Trabajadores por cuenta propia, en régimen de autónomo en la mayoría de casos, también son requeridos para peritaciones o con el fin de investigar asuntos que mezclan tecnología y economía, como puedan ser estafas con criptomonedas. La especialización se extiende en este colectivo, al igual que la movilidad geográfica puede formar parte de los entresijos procedimentales para resolver un asunto.
Ya lo demostró con el don de la ubicuidad Vélez-Troya, cuya hija, por cierto, ha publicado un libro que está presentando sobre su curiosa historia que le llevó, por ejemplo, a ser reconocido como sheriff honorario en una localidad del estado norteamericano de Tennessee.
Trabajo 'de película'
Quizá tan ilustre personaje, referencia en este ámbito, observó con templanza, sin aspavientos, la popularidad que alcanzó, en la segunda mitad del pasado siglo, el Cluedo, un juego de mesa envuelto en misterio protagonizado por detectives espontáneos que tenían que resolver complejos casos. Un factor más para crear una aureola singular sobre esta profesión.

- Octavio Morellà fue el primer decano del Colegio de Detectives de la Comunidad Valenciana -
- Marga Ferrer
«Algunas personas piensan que nuestra labor es de película, a lo James Bond; no obstante, no dejamos de realizarla como cualquier profesional, con una reserva y una discreción muy controladas. Ni vamos a robar documentos ni asaltar viviendas. Todo debe ser escrupulosamente legal; primero, por la dignidad de nuestro cometido, y segundo, porque solo recurrimos a aquellas prácticas que pueden ser defendidas en un juicio», explica Octavio Morellà.
Fue el primer decano del Colegio de Detectives de la Comunitat Valenciana y, desde hace más de 31 años, dirige una agencia (nombre habitual para la oficina de estos especialistas) que fundó su padre y donde en la actualidad comparte espacio con su hijo.
Esas tres décadas, y la facultad de observación intrínseca a su labor, le permiten analizar la evolución de su oficio. «Se ha mantenido más o menos estable en lo que se refiere al número de ejercientes, con algo más de cincuenta en la provincia de Valencia. La demanda ha aumentado, aunque tampoco podemos decir que se haya disparado», desgrana.
«Han bajado mucho los asuntos de familia y temas personales; en cambio, más del 80% de los casos tienen que ver con bajas laborales. Esto deriva en que tengamos horarios más razonables y no aquellos que marcaban nuestras jornadas cuando investigábamos infidelidades en mayor medida, que era en los años noventa. Ahora a la gente le da igual que le pongan los cuernos y le preocupan más los asuntos económicos», continúa explicando.
¿Y por qué tanto seguimiento de bajas laborales? En este punto Aurelio Morellá aporta bastante más que una pista. «Existen personas profesionales del absentismo, que empalman una baja con otra. Tenemos clientes que dirigen empresas en las que la mitad de su plantilla se encuentra en esa situación. En general, hoy en día, el absentismo puede alcanzar el 15% cuando antes era muy bajo», señala para reflejar el panorama que dispara su demanda.
Despidos más baratos
A continuación remata el argumento con su traslación a las cifras, el motivo que genera su contratación por parte del empresario. «Un despido que le podría acarrear una indemnización de diez mil euros al trabajador por despido improcedente puede quedarse en pagar una minuta a nuestra agencia de quinientos o de mil euros si demostramos que existe ese absentismo», confirma este detective con despacho en la calle Buen Orden de València.

- Emilio Rodríguez, decano del Colegio Oficial de Detectives Privados de la Comunidad Valenciana -
- Marga Ferrer
Y lanza un nuevo ejemplo que también forma parte de la nueva conflictividad social y de las cuitas para la que alguien requiere a un detective. «Por ejemplo, nos llaman también para acreditar que alguien que ha ocupado un piso no es vulnerable», señala. Primero solventará el asunto presentando su informe y, después, si se requiere, declarando en juicio.
«Somos testigos cualificados, con total credibilidad en lo que manifestamos. Contamos lo que vemos. Testificamos sobre la realidad y añadimos audios, vídeos.., para que un juez pueda comprobar, por concretar, que un trabajador que dice que tiene una lesión en el brazo se dedica a jugar al tenis en su tiempo de incapacidad temporal», resume.
El romanticismo que transmiten series televisivas o en plataformas como Castle, Perry Mason o Sherlock Holmes: casos especiales se ha desvanecido a estas alturas de la conversación. «Posiblemente no exista tanta vocación como antes. Ahora contamos con detectives que proceden de otras profesiones y llegan pensando en su carácter aventurero hasta que se encuentran con horarios intempestivos, una presión fiscal enorme y un trabajo duro», sostiene Octavio Morellá.
Ha cambiado la temática de los casos, y también la forma de investigarlos. Cuando empezó a trabajar con su padre, una fuente ineludible la constituían las guías telefónicas en papel. «Me archivaba todas las Páginas Amarillas y las Páginas Azules, acudía a la Hemeroteca de València, al Registro Mercantil… Ahora tienes todo a un clic. La tecnología lo ha transformado todo. Antes dependías mucho de tu habilidad e ingenio», enumera, para, a continuación, citar una circunstancia que no ha variado y que recuerda a otras profesiones como el periodismo: «El sacrificio, con las muchas horas que dedicas a algunos asuntos, y la búsqueda de información».

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- Marga Ferrer
El modelo de negocio se basa en pequeñas agencias, de entre uno y tres trabajadores, que facturan habitualmente por horas de trabajo. No existe una regulación oficial; no obstante, el precio de los sesenta minutos puede rondar, para el cliente, los cincuenta euros.
La relación laboral queda establecida como la de cualquier otra con profesionales por cuenta propia. «Comparar precios de diferentes profesionales, pedir información documentalmente, firmar contrato de prestación de servicios por escrito en el que todo quede claro, solicitar todos los justificantes de pago y de posibles cantidades entregadas a cuenta, consultar opiniones de otros usuarios sin que constituya un elemento fundamental a la hora de contratar…», enumeran desde la Asociación Valenciana de Consumidores y Usuarios (Avacu) el protocolo de contratación para un usuario de a pie.
Añaden que no han recibido ni consultas ni reclamaciones. Quizás porque no las ha habido o puede que por la reserva y la discreción que envuelve este tipo de prestación de servicios, poco admitida por empresas y particulares y menos divulgada por los detectives, entre cuya pericia destaca el hecho de pasar desapercibidos.
Dónde buscarlos y clientes
A modo de ejemplo, la antes citada Agencia Morellá únicamente cuenta con tres reseñas en Google. La recomendación se basa más en la sugerencia personal de algún conocido satisfecho con el servicio o, como ocurre con la inmensa mayoría de productos, en la búsqueda en internet y comparación de precios y opciones.

- Octavio Morellà fue el primer decano del Colegio de Detectives de la Comunidad Valenciana -
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Un sector que recurre con asiduidad a estos expertos en investigación y testigos cualificados en juicios es, precisamente, el de la abogacía. Vicente Ibor, diputado tercero de la junta de gobierno del Ilustre Colegio de Abogados de Valencia, confirma, a este respecto, que «el ejercicio diario de la abogacía en multitud de ocasiones requiere la intervención profesional de detectives privados».
En esa línea, ofrece más detalles. «Son conocidas las intervenciones en materia de bajas laborales ficticias o infidelidades conyugales, pero quizá es menos notorio que los detectives privados tienen un papel fundamental en los procedimientos penales, en muchas ocasiones mejorando los atestados policiales e incidiendo en la investigación de aquellos aspectos que interesen a la defensa o acusación que en cada caso concreto dirijan los abogados».
Incluso va más allá al afirmar que «en numerosas circunstancias la contrastada profesionalidad de los detectives puede cambiar el curso de un procedimiento penal, evitando que un inocente sea condenado o, en otros casos, ayudar para que se depuren correctamente responsabilidades penales. La colaboración de detectives y abogados logra en multitud de ocasiones garantizar los derechos constitucionales esenciales a la defensa y a la tutela judicial efectiva».
Ibor insiste en el punto en el que tanto Emilio Rodríguez como Octavio Morellá hacen especial hincapié: el del cumplimiento escrupuloso de la legalidad. «Como es lógico, para que un informe de apoyo a la intervención del abogado pueda surtir efectos probatorios tiene que cumplir todas las garantías exigidas por la ley, y en este caso los informes de los detectives lo hacen, ya que se trata de una profesión cuyo ejercicio está reglado. En este sentido, el Colegio Oficial de Detectives Privados de la Comunidad Valenciana está haciendo una encomiable labor tendente a dar visibilidad a este trabajo esencial para defender adecuadamente los intereses ajenos que se encomienda a los letrados».
Esta colaboración entre sus respectivos profesionales se traslada a las organizaciones que representan a ambos colectivos. «En estos momentos la relación entre el Ilustre Colegio de Abogados de Valencia y el Colegio Oficial de Detectives Privados de la Comunidad Valenciana es más que excelente y ellos en gran parte gracias a las constantes colaboraciones entre los decanos José Soriano y Emilio Rodríguez. Es muy importante que esta leal cooperación se mantenga para siempre, no solo en beneficio de ambas profesiones y de los colegiados, sino sobre todo por el bien de la Justicia», sentencia Vicente Ibor.

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* Este artículo se publicó originalmente en el número 138 (julio 2027) de la revista Plaza