En una de las esquinas más transitadas del centro de València, donde confluye la calle Colón con Pascual y Genís y Félix Pizcueta, una oficina totalmente acristalada observa, desde la privilegiada posición de su primer piso, la evolución de una ciudad cada vez más cosmopolita. Es la sede de ECOM Consultores, una firma de consultoría inmobiliaria especializada que suma ya más de dos décadas de trayectoria.
La elección del local no fue casual. Durante meses, Miguel Boronat, socio director y fundador de ECOM, pasó por delante del edificio observando el cartel de «Se vende». «Fue un flechazo», recuerda. «La ubicación reunía todo lo que buscábamos. Estábamos diversificando negocio y necesitábamos una oficina más amplia, pero queríamos seguir en el centro de la ciudad y ganar visibilidad, algo que no era fácil», explica.
La empresa atravesaba entonces un punto de inflexión. Tras la crisis inmobiliaria de 2008, había logrado consolidarse en el sector de oficinas. Sin embargo, con el paso del tiempo, la escasez de este tipo de inmuebles y el crecimiento del mercado residencial, impulsado en parte por la llegada de compradores internacionales, los llevó a reorientar su actividad.

- Oficina de ECOM Consultores -
- Eduardo Manzana
Sin embargo, ocurrió algo inesperado. La digitalización creciente del sector y la experiencia acumulada durante décadas hicieron innecesaria la ampliación del equipo. «La estructura que teníamos, de cuatro personas, estaba muy consolidada y nos permitía seguir trabajando con agilidad», recuerda Boronat. Los resultados confirman que la decisión fue acertada. La firma cierra unas sesenta operaciones anuales, una cifra muy significativa para un equipo tan reducido.
Oficinas como las de ECOM Consultores son poco habituales en el centro de cualquier gran ciudad. Hablamos de un espacio desahogado, que transmite amplitud, bienestar y confort; un pequeño oasis en medio del ritmo acelerado de València.
Interiorismo atemporal y muy cuidado
Los segundos de espera hasta que te abren las instalaciones de ECOM permiten observar la puerta, original del edificio y obra de Miguel Colomina, uno de los arquitectos valencianos más reconocidos. El respeto a este elemento arquitectónico no es casual: anticipa que el interior ha sido concebido con el mismo cuidado.

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Nada más cruzar la puerta, se percibe un fuerte contraste entre el exterior y el interior. Fuera, el flujo incesante de personas, vehículos y conversaciones; dentro, un ambiente sereno, casi pausado. Pronto se entiende que aquí el ritmo es otro.
En ECOM querían que la oficina transmitiera los mismos valores que han guiado siempre su forma de trabajar. Desde sus inicios, la firma quiso distanciarse del modelo de agencia inmobiliaria tradicional para acercarse más al de un despacho profesional, basado en la confianza, el análisis y el acompañamiento al cliente. «Cuando alguien entra por la puerta queremos que sienta la seriedad de una empresa consolidada, que intenta trabajar bien todos los días», explica Boronat. «Deseamos que perciba que puede confiar en nosotros como lo haría con un médico o un abogado, que sabes que va a analizar bien tu caso para darte la mejor solución», añade.
«En el sector inmobiliario se pagan honorarios importantes, y eso exige ofrecer un servicio realmente valioso. Nuestro trabajo no consiste solo en cerrar una operación, sino en aportar valor durante todo el proceso», admite. Otro de los rasgos que definen a la firma es que trabajan con el mismo compromiso tanto para grandes empresas como para particulares. No hay diferencias en la exigencia ni en el nivel de implicación. Esta manera de entender el negocio ha tenido una consecuencia natural: buena parte de los encargos llegan a través de recomendaciones. La prioridad no es la operación puntual, sino la construcción de relaciones a largo plazo basadas en la confianza.

- Miguel Boronat, socio director y fundador de ECOM -
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Y estos valores debían trasladarse al espacio. Para ello, confiaron el proyecto a la prestigiosa firma valenciana de arquitectura e interiorismo Cosín Estudio. «Me gustaban mucho algunas de las cosas que habían hecho, como las oficinas de Broseta Abogados», explica Boronat.
Cosín Estudio, con décadas de trayectoria, ha sabido interpretar las necesidades de ECOM y traducirlas en un lenguaje arquitectónico coherente. Su estilo, basado en la simplicidad, la elección precisa de materiales y una atención minuciosa al detalle, busca construir espacios que no solo funcionen bien, sino que perduren en el tiempo. El resultado es un interiorismo muy pensado, atemporal y sobrio, donde la funcionalidad y los materiales construyen espacios elegantes y abiertos que transmiten solidez y confort.
Una de las principales señas de identidad del espacio es la luz natural, que entra generosamente por los ventanales. Los colores neutros de las paredes refuerzan la sensación de calma y serenidad, mientras que la madera de roble y el cristal conviven para construir una atmósfera minimalista, pero cálida al mismo tiempo. Esta combinación de materiales y tonalidades no solo aporta equilibrio visual, sino que también favorece el bienestar de quienes habitan el espacio a diario, generando un entorno acogedor y funcional.

- Oficina de ECOM Consultores -
- Eduardo Manzana
Además, la oficina se organiza en torno a una distribución abierta, sin barreras visuales, que favorece una mejor circulación de la luz y potencia la sensación de amplitud, al tiempo que fomenta la conexión entre las personas. «Buscábamos un lugar en el que se trabajara a gusto y que facilitase la comunicación», explica el fundador.
El cuidado en la insonorización contribuye a reforzar esa sensación de calma, aislando el interior del bullicio exterior y permitiendo que el espacio funcione como un entorno de concentración. A ello se suma la presencia de moqueta en todo el espacio, algo poco habitual en València, que aporta una capa adicional de confort y suaviza la percepción general del espacio.
Aquí, la estética no es un fin en sí mismo, sino una consecuencia. El espacio busca expresar una forma de trabajar, una manera de entender el negocio y una relación con el cliente basada en la confianza, la claridad y el cuidado en cada detalle. Porque, al final, el espacio también habla de la empresa que lo habita.

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Un despacho de cristal que conecta el espacio
En el corazón de las oficinas de ECOM Consultores aparece el elemento que articula y conecta todo el espacio: un despacho ovalado completamente acristalado que actúa como núcleo central. Desde él se domina visualmente el conjunto, pero al mismo tiempo se mantiene la transparencia que define toda la arquitectura interior. Más que una separación, funciona como un punto de encuentro. A su alrededor se distribuyen las zonas de trabajo y la sala de reuniones, generando una sensación de continuidad que refuerza la idea de equipo. Todo en el proyecto responde a esa lógica: líneas limpias, espacios diáfanos y una distribución pensada para favorecer la comunicación y la conexión entre quienes trabajan allí. La neutralidad de la luz y de los materiales se rompe con una cuidada selección de obras de arte, en su mayoría heredadas del padre del director. Son piezas discretas pero muy presentes, firmadas por autores valencianos como Cristina Alabau Chapa, Sanleón, Michavila o Iturralde, que aportan color y carácter al entorno de trabajo. Estas obras, desde visiones y lenguajes distintos, comparten una misma sensibilidad: el uso del color como elemento estructural, la búsqueda de equilibrio entre geometría y emoción y una relación constante con la luz. Las piezas conectan el interior con una tradición mediterránea de modernidad sobria, donde cada elemento tiene un sentido. En el exterior, pequeños espacios ajardinados en el edificio, y que se pueden vislumbrar desde las ventanas, amplían todavía más la sensación de calma. Y, en el interior, pequeños detalles personales completan el relato del lugar, como la colección de teléfonos antiguos que forma parte de la decoración. «Nos regalaron uno de estos teléfonos al vaciar un inmueble que se había vendido. Luego llegó otro, y otro más… y al final se han quedado», cuenta Boronat. La colección de aparatos recorre ya varias décadas, de los años cincuenta a los setenta. Todos estos elementos completan un clima sosegado y atemporal y demuestran que, cuando el interiorismo está bien pensado, acaba contando exactamente quién eres.

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