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Vicente Lafuente: «La reconstrucción ha sido un gran triunfo de la sociedad y un gran fracaso de las Administraciones»

Vicente Lafuente asume la presidencia de la CEV en un momento de cambio y de retos para el empresariado valenciano. Con una trayectoria ligada al sector del metal y una visión centrada en las pymes y la competitividad, afronta la tarea de unir a los empresarios de toda la Comunitat Valenciana, fomentar el consenso y garantizar soluciones frente a la polarización y los desafíos económicos actuales

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Si a Vicente Lafuente (València, 1964) le hubieran dicho hace tres meses que acabaría 2025 representando a los empresarios de la Comunitat Valenciana habría pensado que se trataba de una broma. Pero ¿qué es la vida sin giros de guion y decisiones inesperadas? «Es algo que no me había planteado», nos confiesa —al director de ValenciaPlaza, Javier Alfonso, y a una servidora—, durante una de sus primeras entrevistas como presidente de la CEV. Estamos entre las paredes del que ahora es su nuevo despacho, ubicado en la calle Hernán Cortés, que hasta hace poco más de un mes ocupaba Salvador Navarro, quien ha estado llevando la batuta patronal autonómica durante ocho años y que ahora cede al que ha sido representante del sector del metal valenciano durante dos décadas, desde el número 127 de la avenida Blasco Ibáñez.

Lafuente afirma que no estaba entre sus planes presentarse como candidato a presidir la CEV, pero tampoco dudó en dar el paso en cuanto vio el estallido de malestar que se produjo en el seno empresarial cuando Navarro anunció que adelantaba las elecciones y que se volvía a presentar con la intención de repetir mandato en una tercera legislatura. La decisión del dirigente del metal, antes de hacerse oficial, ya se comentaba en los mentideros empresariales y suscitó un revuelo inusitado, puesto que anticipaba un proceso electoral con dos candidaturas enfrentadas, algo nada habitual en una organización empresarial donde siempre se ha pactado la presentación de un único candidato.

Al preguntarle cómo vivió este proceso, dedica sus primeras palabras a destacar su lealtad hacia Navarro, tratando de alejar cualquier atisbo de duda al respecto. «Yo ya estaba en un equipo de trabajo con Salvador Navarro. Siempre he estado con él, pero verdaderamente, cuando vimos que había que tomar una decisión diferente, supimos ceder los dos y salir de nuestros espacios de confort. Hicimos lo que pensamos que era mejor para la organización», subraya en alusión a las semanas de alto voltaje que vivió la patronal entre el 11 de septiembre —día en el que Navarro anunció el adelanto electoral— y el 23 de ese mes, cuando este mismo dirigente comunicó en una rueda de prensa su renuncia a repetir mandato.

A lo que se refiere el empresario al decir «vimos que había que tomar una decisión diferente» es a que una parte de los integrantes de la patronal no estaba de acuerdo con la gestión del anterior presidente de la CEV y, de algún modo, Lafuente sirvió de catalizador de ese descontento. «Era consciente de las diferencias de visión de proyecto que había y es algo que le había transmitido a Salvador Navarro. Al final, optamos por la salia más inteligente y el tiempo nos dará la razón. Las empresas no quieren ruido, quieren solucionar sus problemas», añade. Esa facción crítica estaba formada por varios sectores, entre ellos el del mueble y el agrario, que consideraban que su visibilidad en la CEV se había diluido en los últimos años con Navarro al frente.

Y, ante todo, Lafuente subraya su independencia política ante las voces que aseguraban que su candidatura fue impulsada por Carlos Mazón a través del empresariado alicantino, guiado por el presidente de la Cámara de Comercio de Alicante, Carlos Baño —amigo del expresident—. «Tengo que dejar clarísimo que todas las decisiones que hemos tomado han sido en clave empresarial y sobre las necesidades de las organizaciones. La política nunca ha influido en esta casa», sostiene el dirigente del metal, que admite haber asistido «atónito» a esas informaciones que conectaron la formación de su candidatura con una presión política desde el Palau. «La realidad es que ha sido una decisión empresarial para beneficio de las empresas y de las organizaciones», insiste.

Y es que Navarro y el anterior jefe del Consell enfriaron su relación tras el bulo de la comida juntos el día de la Dana del 29 de octubre, lo que se sumó a otros desencuentros a cuenta de la Plataforma por la Financiación autonómica, así como el tijeretazo a las partidas que iban destinadas a patronales y sindicatos en los presupuestos autonómicos. Ese distanciamiento entre ambas figuras acabó por evidenciarse de manera más pública en la Noche de la Economía Valenciana, donde Mazón recriminó a Navarro que se marchara antes del final de la gala, en medio de un auditorio con más de mil empresarios.

Pero si algo caracteriza los procesos electorales de cualquier organización empresarial que se precie es que suelen converger en una única candidatura pactada previamente. Y esto mismo fue lo que buscaron Lafuente y Navarro ante el ruido y la división interna que crecía en la patronal en esas casi dos semanas vertiginosas. Con todo ello, una parte del empresariado alicantino afín a Mazón logró activar ese cambio que ansiaba en la patronal autonómica, aunque el afán de Lafuente —tal y como él explica— fuera el de mantener una CEV fuerte y cohesionada.

Si algo no escondió Lafuente desde que presentó oficialmente su candidatura a presidir la CEV es la existencia de ese malestar interno protagonizado sobre todo por el empresariado alicantino. «Alicante tiene una comarcalización importante y, además, son comarcas muy potentes económicamente. Hay un sentimiento muy diferencial entre las propias comarcas que lo está generando esa pérdida de poder empresarial de la propia provincia. Asimismo, siempre ha habido un recelo histórico de si Valencia intentaba o no absorber a las provincias», nos explica para, acto seguido, insistir en que ahora la atmósfera dentro de la provincia alicantina es de consenso.

En toda la gestión y resolución de esta crisis, Lafuente sacó a relucir su capacidad de diálogo y negociación, dos virtudes que ha podido desarrollar de manera sobrada a lo largo de su trayectoria profesional. Y es que, aunque su ascenso como dirigente patronal haya sucedido de manera casi sobrevenida, Lafuente no es alguien nuevo en la organización valenciana. Ya ejercía como vicepresidente, mano a mano con Salvador Navarro. También dirigía la comisión de industria de la CEV. Además, Lafuente ha sabido posicionarse como una figura clave y recurrente en la mayoría de movimientos empresariales, siendo su nombre protagonista en gran parte de las quinielas en el ámbito empresarial valenciano.

No solo ha dirigido Femeval desde 2005, sino que ha sido vocal de la patronal nacional Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), en representación de la CEV, así como vicepresidente de la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (Cepyme). Tampoco ha escondido su madera de líder y su afán por dirigir la voz empresarial del tejido industrial. En 2017 Lafuente, en representación del metal, montó junto a Ascer (cerámica), Fevama (mueble), Ateval (textil) y Avecal (calzado) Confeindustria CV, una organización que aspiraba a erigirse como la gran patronal industrial de la Comunitat Valenciana. Una formación que causó cierto terremoto en aquel momento, ya que la CEV transitaba en su transformación para dejar de ser una organización provincial y convertirse en autonómica tras la extinción de Cierval.

Tiempo más tarde se demostró que la coexistencia entre Confeindustria y CEV era complicada, por el solapamiento de algunos aspectos entre ambas, por lo que dos años más tarde la organización impulsada por Lafuente decidió cesar temporalmente su actividad. Entre las razones se adujo que sus intereses ya estaban representados en la organización que lideraba Salvador Navarro, así como la duplicidad de estructuras que se generaba y que implicaba costes extra para los asociados al tener que pagar dos cuotas diferentes.

A lo largo de estos últimos años, el nombre de Lafuente también salió a la palestra para presidir Feria Valencia, cuando todavía era una corporación privada. Corría el año 2019 y el entonces presidente del recinto ferial, José Vicente González, decidió no repetir en el cargo. Pese a que el dirigente del metal sonó con fuerza como candidato de consenso para el puesto, el empresario rechazó públicamente esta opción ante «la imposibilidad de compaginar el cargo con sus responsabilidades actuales en Femeval y su labor diaria como empresario».

Pero, por encima de todos sus cargos institucionales, Vicente Lafuente es empresario. Su empresa es Metalrec, una compañía dedicada al tratamiento, revestimiento y reciclaje de metales. Por sorprendente que pueda parecer, el presidente de la patronal valenciana no está detrás de una gran mercantil, sino de una pyme, lo que explica su sensibilidad hacia las pequeñas y medianas empresas, a las que quiere dirigir sus esfuerzos en la nueva etapa de la CEV. «Quizás en los últimos años nos han reprochado que no las tuviéramos tan en cuenta, por lo que generar sentimiento de pertenencia en todas las compañías será una línea de trabajo importante», indica Lafuente, que tampoco quiere olvidarse de los autónomos, otro de los colectivos por los que espera trabajar en los próximos cuatro años.

La competitividad, el gran desafío

Con la mente puesta ya en los retos que le esperan como presidente de la CEV y vicepresidente en la CEOE, Lafuente no titubea a la hora de definir cuáles son las cuestiones que más preocupan a los empresarios valencianos. La productividad, la competitividad, el absentismo, las relaciones laborales, la fiscalidad y todo lo que afecta a la cuenta de resultados de la empresa componen los principales frentes de trabajo que actúan como denominador común en cualquier sector. «Pero, en paralelo a ello, sí que es verdad que hay especificidades de cada territorio», destaca Lafuente, que pone el dedo sobre los problemas de infraestructuras y de suministros como el agua en Alicante. «Al ser una organización coral tenemos que poner en proporción los problemas territoriales, que son importantísimos, pero no dejan de ser una parte más pequeña de lo que les importa verdaderamente a las empresas, que es la competitividad», afirma.

Entre los problemas que requieren una acción inmediata, el empresario identifica la falta de mano de obra: «Tenemos que tener la capacidad de fabricar y retener ese talento», indica Lafuente, que prefiere huir de la frase que otros dirigentes empresariales han declarado en alguna ocasión de que el problema reside en la falta de voluntad de trabajar en la sociedad. A su parecer, se trata de una cuestión generacional y cultural: «La gente joven no ve el trabajo como una forma de generar un proyecto de vida y es ahí donde tenemos que incidir. No es que no les guste trabajar, sí que les gusta, pero quieren ver que ese esfuerzo empleado les va a poder generar un proyecto de vida».

Otro gran frente de batalla para la CEV es el diálogo social con la Administración estatal y la sobrerregulación. En este sentido, pone un suspenso a su relación con el Gobierno: «Se están intentando aplicar nuevas normas en temas de relaciones laborales por la vía de real decreto, sin tener en cuenta las especificidades de las empresas». Lafuente reclama una legislación adaptada al tamaño de las compañías. «No es lo mismo regular a una empresa grande del Ibex que a una pequeña empresa. Si esto no cambia, vamos a continuar con el problema que estamos teniendo: las empresas grandes se están haciendo cada vez más grandes y las pequeñas se están precarizando», advierte.

El gran melón de la financiación autonómica no deja de ser fuente de preocupación para Lafuente, aunque admite que desde su posición poco puede hacer. Reitera que la CEV continuará reivindicando lo que considera una «exigencia histórica», pero subraya que la solución no depende del empresariado. «La solución la tiene la política, en el Congreso», insiste. Por eso apela directamente a PPCV, PSPV y Compromís para que «peleen» a nivel estatal por un cambio que la sociedad reclama desde hace años.

A su juicio, las formaciones políticas han actuado demasiado tiempo alineadas con las estrategias nacionales, en lugar de defender las necesidades del territorio. Lafuente pone como ejemplo la actitud del PSC en Cataluña, que plantó cara al PSOE y logró avances concretos para su comunidad. «Para la Comunitat Valenciana es imprescindible que haya un cambio en la financiación», recalca, y añade otra reivindicación estructural: que la provincia de Alicante deje de ser —«recurrentemente y desde hace muchos años»—, la última en inversión en infraestructuras.

Y no solo en el Congreso; Lafuente lanza un recado al Consell y a los partidos de Les Corts. «La polarización política es lo peor que nos puede pasar», lamenta. Por eso pide a los partidos de Les Corts que trabajen desde el primer minuto de manera coordinada, especialmente en situaciones de emergencia como la Dana. En este sentido, observa con preocupación la tramitación de los presupuestos autonómicos, de los que dependen leyes clave como la de simplificación administrativa.

En materia laboral, Lafuente reclama una relación más ágil y cotidiana entre empresas y sindicatos. «Quiero pedir que no nos esperemos tres años a negociar el convenio», señala, convencido de que las mesas de negociación deberían abordar medidas concretas «en el día a día», sin que todo dependa de grandes revisiones periódicas.

La reconstrucción tras la Dana

Sobre el proceso de reconstrucción tras el desastre, Lafuente habla sin rodeos: «Ha sido un gran triunfo de la sociedad y un gran fracaso de las administraciones en su coordinación». Aclara que cada institución, por separado, ha trabajado dentro de sus posibilidades, pero no al ritmo que requería la recuperación. Especialmente crítico se muestra con la gestión de los pagos del Consorcio de Compensación de Seguros, cuya lentitud, dice, ha provocado una «mortandad empresarial» significativa, al impedir que muchas pólizas se cobraran a tiempo. Recuerda que «lo que ocurrió en La Palma ha vuelto a pasar en la Comunitat y, de no corregirse, seguirá repitiéndose».

Por lo que respecta al futuro de la economía, Lafuente dibuja un escenario dual. Por un lado, reconoce que España forma parte de los países más avanzados de la Unión Europea y observa un dinamismo notable en las grandes empresas. Por otro, lamenta la «precarización» que atraviesan muchas pymes y autónomos, que no crecen al mismo ritmo: «Estamos viendo una precarización de la pequeña y mediana empresa y de los autónomos, mientras las grandes lo son cada vez más».

Aun con ese desequilibrio, considera que las perspectivas globales son «muy buenas», incluso en un entorno marcado por tensiones geopolíticas y guerras arancelarias. Destaca la capacidad de reinvención del tejido empresarial valenciano y la llegada de sectores emergentes —semiconductores, microchips, defensa y aeroespacial— que están encontrando en la Comunitat un terreno fértil.

El contrapunto lo aporta la industria automovilística, que observa con preocupación. Señala que las políticas europeas de los últimos años han generado incertidumbre y afectan directamente al futuro de Ford Almussafes. «No vemos que la recuperación de la fabricación vaya al ritmo que necesitamos», advierte. Por ello pide vigilancia y apoyo constante a un sector que considera estratégico, así como planes de reinvención que permitan anticiparse ante posibles escenarios adversos.

No son pocos los desafíos a los que se enfrentan los empresarios valencianos y que ahora Vicente Lafuente deberá asumir como su máximo representante. Su capacidad de diálogo, su experiencia en el sector del metal y su visión centrada en la pyme y la competitividad serán las herramientas con las que intentará cohesionar a un empresariado que reclama estabilidad, consenso y, sobre todo, soluciones en un contexto de transformación constante y de una polarización política que dificulta la colaboración entre agentes e instituciones. «Hace tres meses no me esperaba estar aquí, pero ahora estoy con mucho orgullo y con muchas ganas de trabajar», concluye el nuevo dirigente patronal.

«Mis trabajos transmiten vitalidad y son llamativos»

MacDiego es uno de los editores y diseñadores gráficos más destacados del panorama valenciano. Lleva trabajando en el mundo del diseño y la ilustración más de cuarenta años y ha desarrollado buena parte de su trayectoria en el campo de la publicidad, con campañas para Bancaja y su fundación, Cavaltour o el festival Cinema Jove. Además, tiene una gran capacidad para conectar talento y ha ejercido un papel fundamental como dinamizador cultural. MacDiego, cuyo nombre completo es Diego Ruiz de la Torre Gómez de Barreda, lleva más de cuarenta años trabajando, y muchos más siendo un agitador. Solo hace falta leer su Cara o Cruz cada mes en la última página de Plaza.

  • MacDiego ha sido el autor de la ilustración de Vicente Lafuente para la portada de la revista Plaza. 

La portada de este número la firma el propio MacDiego. Según explica, utiliza FreeHand como herramienta principal, una aplicación que Adobe eliminó en 2012 y «que no es compatible en ningún sistema operativo, así que ya ni se apoya ni se comercializa oficialmente; es difícil de encontrar y cero soporte técnico». Y sin embargo, MacDiego la emplea diariamente con su ordenador de 2003: «No necesito más para que mis trabajos transmitan vitalidad, calidez, sean llamativos y comuniquen como a mí me gusta». Trabajos que beben de muchos referentes, como Charles Burns, Cento Yuste, Coop, Shag, Vince Ray, Leviathan13, Pigors o Kozik, «artistas que todo amante de la ilustración vectorial debería tener en su agenda». También tiene de referente a  Javier Romero en el New York de los noventa. «Tuve claro que quería ilustrar como él. No lo he conseguido, pero tampoco me puedo quejar. Sigo intentándolo», explica. Y en esa larga trayectoria tuvo la oportunidad de conocer a Milton Glaser en su estudio y conserva como un tesoro el dibujo que Moebius le dedicó. «El retrato que he hecho de Vicente Lafuente para la portada de esta revista recoge un poco todo eso que os acabo de contar. Aunque, claro, tratándose de una publicación de economía y sociedad, me he tenido que contener. El encargo manda, y hay que ser profesional», comenta sin desaprovechar la oportunidad de mencionar su cuenta de instagram (@macdiego667) para ver su obra.

* Este artículo se publicó originalmente en el número 132 (diciembre 2025) de la revista Plaza

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