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València a tota virolla  

Segunda edición: Estos son los edificios más espantosos de València

Bola extra de subjetividad. Actualización, actualización. Nuevas aportaciones al listado de edificios que no en la cartografia urbana de València. 

28/12/2019 - 

VALÈNCIA. Desde que, en 2015, se publicó la primera edición de los edificios más feos de Valencia (según los arquitectos). Paulatinamente se ha visto acompañada de incesantes aportaciones a la lista, a modo de afluentes. Y como en una creación exenta de talento, siempre hay secuelas. La saga continúa. “Puede que no sean los más feos, pero sí los que más daño me hacen", dirá una de las opiniones. 

En la primera tirada recorrimos puntos asombrosos en mitad de la cartografía urbana. Edificios tan horrendos que daban la vuelta y se convertían en imprescindibles. Bueno, no. Inevitablemente, un debate: ¿conservación o dinamita? También un intento de enseñanza: qué podemos sonsacar de casos tan disonantes en el lineal arquitectónico. Aunque, evitemos engaños, esto es más fácil que todo eso: el atractivo del adefesio. 

En 2015, los puntales del ‘no’ fueron: 

-  El parking de la calle Embajador Vich. Puff. 

- Torre de viviendas en la Calle Na Jordana 32. Argh.

- Sede de CCOO en Plaza Nápoles y Sicilia. Ups.

- Edificios de oficinas en Plaza Ayuntamiento, 19 y 20. Casi nada.

- Balneario Las Arenas. ¡Ala! 

- Antiguo edificio municipal de la Plaza América. Chof.

- Torres Coresol, en el barrio de La Torre. Já. 

- Torre de Miramar. Puum. 

- Rotonda del Palacio de Congresos. Ay. 

Calle Paz, 29

César Guardeño, Círculo por la Defensa del Patrimonio: “Un edificio que está situado al lado del nº31, que es una magnífico ejemplo de los primeros edificios residenciales plurifamiliares de corte modernista de la ciudad. La casa que diseño el arquitecto valenciano Francisco Mora Berenguer, autor del Mercado de Colón, para conocido hoy como edificio Gómez I. Más allá de los términos meramente estéticos, o de gustos personales, que pueden definir a un edificio como bonito o feo, dependiendo del ojo del observador, es más importante señalar el contraste entre ciertas arquitecturas que más que dialogar, se insultan, se dan la espalda y llegan a ser una falta de respeto para sus edificios vecinos. 

El edificio del nº29, con apenas cinco metros de fachada, resulta un auténtico pegote con placas de hormigón y un color gris, como toda su mediocre y anodina arquitectura en general. Desentona enormemente con la arquitectura burguesa modernista, ecléctica y clasicista de la calle de la Paz”.

Plaza de Brujas, 6

Vicent Marco, periodista: “Es horrible, cuadrado, sin alma, totalmente soviético pero en el mal sentido, un edificio más propio de la guerra, abandonado como en Chernobil. Para demolerlo entero, unas vistas excepcionales al Mercat Central pero una construcción de pésimo gusto”.

Pasaje Dr.Serra

Virginia Lorente, ilustradora: “No es el edificio en sí mismo, sino la solución de Pasaje y todo el “ruido visual” que se genera a su alrededor, siempre me ha resultado un espacio triste, oscuro… feo, quizá porque sea el tipo de edificio que transmite frialdad, por su diseño, sus materiales, su acabado. Se trata del pasaje Doctor Serra, que además ahora finaliza en un Primark, que para mí es el símbolo de “así nos vamos a cargar el planeta y la humanidad entera produciendo a destajo”.

Plaza de la Reina, número 4

César Guardeño, Círculo por la Defensa del Patrimonio:  “Un edificio acristalado y decorado de placas de granito o de mármol (semejante a lápidas funerarias del más lúgubre de los cementerios), que convive al lado de una de las obras más relevantes del maestro Lucas García Cardona, de corte ecléctico-neogriego. Se trata del edificio Monforte, conocido como almacenes Isla de Cuba y para los más nostálgicos, la tienda de disco Viuda de Miguel Roca. En este caso, ambas arquitecturas se dan la espalda y ni hablan entre ellas. De hecho el horroroso pegote situado en el nº4 no se lleva bien con ninguno de sus vecinos del entorno y de la plaza de la Reina”.

Prop I y Prop II

Paco Ballester, Disseny CV: “Es necesario ir un poco más allá y pensar no sólo en la mera estética, el quedarnos en la fachada, sino ahondar también en otros aspectos como la proporcionalidad, escala, inserción en el entorno urbano inmediato, funcionalidad o utilidad pública en el caso de edificios de carácter público. Por eso me vienen a la cabeza edificios como el PROP I y PROP II, que más allá de su propuesta arquitectónica siempre me han parecido de una monumentalidad excesiva. Es una sensación que me ocurre también con el edificio de la Rambleta, aunque en este caso el entorno en el que se ubica es peculiar ya que está un tanto exento”.

Calle Serpis, 66

Virginia Lorente, ilustradora: “El primero de mi lista, sería sin duda, el edificio Arcade, la antítesis de aquel “menos es más” que defendía Mies Van der Rohe y que tan bien supo reflejar en sus edificios. El Arcade podría haber sido dos torres bien resueltas, planteadas como fondo de perspectiva de la C/ Serpis, pero a partir de ahí, comienzan a añadir elementos, volúmenes, ascensores panorámicos, puentes robustos, hasta convertirlo en una mole pesada sin ninguna elegancia ni estilo. Un alarde estructural para crear un puente que abraza dos torres que no tenían ninguna necesidad de ser unidas y una mezcla de materiales y soluciones constructivas que le quitan toda limpieza al edificio”.

Antigua Sede Iberdrola, calle Isabel la Católica:

Foto: KIKE TABERNER.

Paco Ballester, Disseny CV: “En uso se trataba de un edificio que casaba bien poco con algunos buenos ejemplos de arquitectura racionalista o modernista que hay bien cerca. Pero la “fealdad” real viene como consecuencia de su estado actual, en desuso y en ocasiones vandalizado. Con ninguna utilidad para el barrio en que se encuentra y que dignifica bien poco las calles que lo rodean. Parece que ni a propietarios ni al consistorio preocupa demasiado su deterioro, pero no puedo dejar de pensar que con un poco de sentido común podría tener un uso de interés vecinal tras su rehabilitación”.

Calle Taula de Canvis, 8

Vicent Marco, periodista: “Al lado de la Lonja, dos edificios, uno de cara vista, en una plaza muy animada, pero con edificios que rompen como conjunto la estética, la visión del centro histórico. Hace daño a los ojos”. 

Calle Antonio Ferrandis con Avenida de  Amado Granell

Virginia Lorente, ilustradora: “Pertenece a esos restos de postpostmodernismo que tantas joyas nos ha dejado en València, creo que el muro cortina ha hecho mucho daño a la arquitectura, por su uso desmedido, pero eso es una opinión muy personal, que conste por escrito. Tiene vocación de ser Feo, porque hay toda una intención en su volumetría y en la elección de los materiales,  no es resultado de proyectar con desgana, no, hay toda una intencionalidad en él y eso es lo que me vuelve loca. La fachada rematada con arcos de medio punto, y esa pirámide talada delante del edificio que nos permite contemplarlo con cierta perspectiva. Es tremendo”.

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