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GRAND PLACE / OPINIÓN

Semana de pasión

27/03/2018 - 

Me sorprendía este fin de semana la noticia de que Standard & Poor’s nos ponía buena nota en la calificación de riesgo de España, cuando el reloj se paró a las 12.30. La policía alemana anunciaba la detención de Carles Puigdemont al cruzar la frontera entre Dinamarca y Alemania, en el itinerario entre Finlandia y Bélgica que el ex President catalán había iniciado tras activarse la orden europea de detención y entrega, la Euroorden.

Lo siguiente fue un cúmulo de información que venía a sumarse al resto de acontecimientos de los días precedentes en torno al Procès de Catalunya. Viernes de Pasión, sábado de Gloria, domingo de Resurrección. Perdón, intento de investidura, auto de procesamiento y prisión para el futuro nuevo Gobierno de la Generalitat catalana. Nada nuevo bajo el sol.

Me sorprendía la noticia de que la Sareb, el banco malo encargado de sanear el mercado inmobiliario español en poder de los bancos —con el 45% de participación estatal—, le había echado el ojo al mercado del alquiler. Bueno, ya poco nos sorprende por estos lares. Y que se lo iba a encargar a empresas externas —léase, amigas— para que comerciaran con esta parte del pastel: pisos con inquilinos, la guinda. 

Lo siguiente fue un cúmulo de gente que salía a la calle a protestar por las recientes detenciones de políticos catalanes, dentro y fuera de nuestras fronteras. Estamos acostumbrándonos a ver a gente en la calle protestando y no deberíamos. Porque lo cotidiano ya no te emociona ni te conmueve, ya no te asombra ni te obliga a cuestionarte el por qué ni el para qué ni el para quién.

Me sorprendió, aún más si cabe, la noticia de los cinco ejecutivos mejor pagados de la Bolsa española: entre 29.287 y 56.068 euros al día. Sí, lo han leído bien, ¡al día! Yo aún me estoy frotando los ojos. Mientras a una directiva de una empresa financiera la despedían por reclamar un salario igual al de sus compañeros. De cuatro jefes de departamento, ella era la única que cobraba muchísimo menos. Los tribunales le han dado la razón con el articulo 14 de la Constitución en la mano. Y me sorprendía que no saliéramos las mujeres a la calle a solidarizarnos con ella y contra la brecha salarial.

Lo siguiente fue un cúmulo de noticias en las que la prensa internacional se hacía eco y se hacía cruces con la detención de Puigdemont. El New York Times, por ejemplo, daba en el clavo del periplo del ex President por Europa: “Carles Puigdemont Is Arrested in Germany, Drawing E.U. Giant Into Catalan Fight”. Había que internacionalizar el conflicto implicando a la Unión Europea. Aunque lo de la Euroorden es algo muy común desde que se implantó en 2004 dentro de la política común de seguridad, para intensificar la cooperación policial entre los Estados miembros. Y funciona. Unas veces mejor que otras, como es el caso. Y lo digo porque tengo un acusado en un proceso judicial buscado por la Audiencia Provincial de Valencia desde noviembre de 2017, al que aún no han traído al juicio. Y eso que ya ha habido hasta sentencia. Alemán y residente en Alemania, por mas señas. Yo le he encontrado en Google…

Me sorprendía, digo, que los estudiantes no salieran a la calle en protesta por la prostitución de la universidad española ante los escándalos de tesis sospechosas o de TFM’s -Trabajos Fin de Máster- fantasmas. Y lo digo con conocimiento de causa, que sé lo que me costó hacer un Máster trabajando -porque son presenciales- y un Trabajo de Final de Máster y una tesis doctoral -estoy en ella-. Y no es cuestión de cuatro meses, y menos con un proceso judicial encima. Lo juro por Mafalda. Lo digo por nuestro ex President, Francisco Camps, que también estuvo en el punto de mira con su tesis… Mira, como la Presidenta de Madrid, Cristina Cifuentes, que es la que no encuentra su TFM.

Lo siguiente fue un cúmulo de despropósitos. Calles y carreteras cortadas, estaciones de trenes cerradas, un contenedor quemado —uno—, detenciones, golpes, disparos al aire, heridos en ambos lados. La sangre no llegará al río. Catalunya no es Euskadi. Y, para los que recordamos la Transición, con asesinatos de ETA a diario y la subsiguiente kale borroka, ha quedado claro desde el principio que la independencia de Catalunya no se conseguirá por las armas. Que el “seny” catalán no le dará razones de peso al juez Llarena para aplicar el delito de rebelión: alzamiento tumultuario con violencia.

Me sorprendía la noticia de que los diputados del Parlamento Europeo pueden seguir cobrando su salario y la pensión de jubilación al mismo tiempo, cuando dejan el cargo. Su jubilación ya fue motivo de escándalo hace unos años porque se nutre de un fondo alimentado con dinero público que gestiona una Sicav en Luxemburgo. La mitad, lo paga el Parlamento. ¿Conocen las ventajas de una Sicav? Pues que sólo pagan el 0,01% de impuestos. Sin complejos. Y me sorprendía que no salieran a la calle nuestros miles de pensionistas, los que aún pueden salir por su propio pie, porque otros tantos permanecen convalecientes en sus lechos o perdidos entre sus sueños.

Lo siguiente será cuando nuestros jubilados y pensionistas se enteren de que le estamos pagando la “dependencia” entre todos al padre de Mariano Rajoy. Sí, al del Presidente del Gobierno que se niega a dedicar un euro en ese capítulo de los Presupuestos Generales del Estado, los que no va a poder aprobar después de esta Semana de Pasión… Pero esto lo dejo para otro capítulo…, en el que no nos sorprenda el Procès.

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