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Biografies Marginals recupera la vida de proscritos en la edad media

Sodomía, brujerías y otros pecados: las minorías de la Corona de Aragón que siguen marginadas hoy

14/11/2020 - 

VALÈNCIA. Los marginados sociales de hace más de cinco siglos son los marginados sociales de ahora. Cuando se habla de reparación histórica, de minorías y de opresión, ¿realmente cuál es su origen? En València, uno de los poquísimo referentes históricos con los que se cuenta es Margalida Borràs, un mujer transexual nacida a Mallorca, que fue juzgada y ejecutada en el siglo XV poer “ser un hombre que se sentía una mujer”. Vicent Josep Escartí fue la persona que pudo reconstruir su vida y muerte a partir de archivos históricos en la década de los 90, y que permitió el reconocimiento de Borràs como el primer caso de transfobia documentado en València y ha animado una memoria de su caso reparada por el propio Ayuntamiento de València en una placa.

Escartí no ha dejado de seguir indagando en historias y biografías de minorías en la historia medieval y es uno de los miembros de Biografies Marginals, un proyecto de investigación que pretende rescatar casos de racismo, homofobia, transfobia y machismo de archivos y documentos. El pasado mes de octubre celebraron un congreso bajo el titulo Proscrits, marginats i minories a la Corona d’Aragó (ss. XV-XVIII). Textos i vides que se puede ver online.

La labor de muchas de los y las ponentes del congreso es la de crear una nueva narrativa que no ha habido hasta ahora sobre cómo era la vida de las personas sistemáticamente oprimidas. La literatura de la época tiene innumerables ejemplos de gestas y héroes. Se conoce hasta el pénultimo detalle de reyes y doncellas. “Nosotros nos preguntamos qué nos puede contar otras personas a las que no se les ha dado voz, y eso solo lo podemos hacer a través de documentos judiciales o algún testimonio en primera persona. Sabemos que en la época había bandoleros, pero, ¿nos hemos preguntado alguna vez por qué lo son? ¿Qué les hizo huir de la montaña? ¿Qué les arrastró a la delincuencia?”, explica a este diario Escartí.

El congreso reúne centenares de historias documentadas de sodomía, robos, crímenes y otros pecados que fueron azuzados por la persecución ideológica de la Inquisición (“una institución de juicio moral que no se superaría hasta el siglo XVIII”). Son delincuentes, que a veces han cometido crímenes atroces, pero otros muchos simplemente han vivido fuera de la norma. Expulsados del imaginario social de la época, el único rastro de sus vidas se encuentra en los testimonios de acusación y defensa de los juicios a los que se enfrentaron.

Los castigos y las condenas, al igual que el relato de los hechos por parte de los procuradores civiles y religiosos eran “ejemplarizantes”. Exposiciones públicas con un importante carácter humillatorio, torturas, penas de muerte, destierros... “El poder quería que el pueblo viera cuáles eran las consecuencias de vivir fuera de la norma moral de aquella época”, comenta el profesor.

Las minorías son inacabables, siendo en suma una mayoría. El marco moral de la época censuraba por igual a mujeres, personas LGTB, judíos y creyentes no enmarcados en el catolicismo o a la comunidad gitana. Especialmente interesante es el caso de las brujas, una figura muy ligada a lo mágico, pero documentado en archivos históricos. En realidad se trata mujeres y hombres con creencias alternativas, habitualmente ligadas a la naturaleza. Personas que, en positivo, eran consideradas curanderas, magas; y en negativo, responsables de maldiciones y hechizos. En la Corona de Aragón hay registrados varios juicios por brujería, aunque en la ciudad de València no se ha conseguido documentar ninguno aún. El más cercano es una mujer de Traiguera, Vicenta Queralt, que en 1669, que finalmente fue absuelta tras un año de prisión por falta de pruebas y testimonios, y después de sufrir un linchamiento público en su pueblo natal.

Investigar aquello que se repudiaba para cambiar la historia

El trabajo de reparación que se ha hecho en el caso de Margalida Borràs i el creciente interés por la labor del grupo Biografies Marginals son dos de las pruebas del interés por este tipo de vidas. “Creemos que vamos por el buen camino, aunque al final, nuestra investigación está muy limitada a documentos de varios siglos atrás que se conserven en algún archivo histórico”, explica Escartí.

¿Qué supone para la sociedad actual poder exponer estos casos? “El relato histórico y narrativo de aquella época está dirigida por el poder. A nosotros nos interesan las historias humanas y personales, explicar la época y la sociedad de entonces dando voz a los que se les quitaba sistemáticamente. Al fin y al cabo, seguramente tengamos mucho más que ver con estas personas que con Jaume I o el Cid”, concluye.

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