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Descorchando esencias

Te lo Jura, tía

Aquí estamos otro viernes y os juro que no será en vano, sino en vino, hedonistas. El de amorosos juramentos que nunca se llevará el viento si no es al Jura, tía

Por | 26/06/2020 | 3 min, 42 seg

Hablamos de aquellas tierras francesas que se declaran independientes y tan valientes. Por personalidad, modos y maneras en esos suelos que vieron mareas. En botellas clavelinas de utópicas medidas, contenidos amarillos y hasta de paja, y bajo velos de flor loquilocos. Rarezas de precios a veces imposibles, que te llevan por caminos de los que atrapan sin retorno. Pero en Jura hay mucho Jura, ni mejor ni peor, pero eternamente diferente. Con esos que, sin alejarse de la línea de sus hermanos mayores, se hacen más asequibles para paladar y economía, y que se beben sin sentir más que alegría. Con algo de levadura a veces, juventud casi siempre, y frescura toda y buena. Con uvas chardonnay, savagnin, ploussard, trousseau… y productores con chapeau. Un variadito para todos los públicos con el que, sin complicarnos más la existencia, empezar a destapar el frasco de las esencias.

Empezando por el Cuvée Pollux 2015 (Champ Divin). Chardonnay y savagnin sous voile y voilà, que listo está. Porque cubre caras lindas con seda y encaje, mientras se entrega entre cariñoso y muy directo. Ímpetu intenso que no oculta su origen de blanca luz en suelos de tiza deslumbrante. Y nos ilumina mirando al sur con una tarta de patata y comté.

El Arbois Savagnin 2014 (Domaine de la Pinte) nos conduce a saltitos sobre árboles frutales llenos del peso de su producto. Cítricos regordetes y  terciopelos huesudos que se entremezclan con armonía y libertad. Decidido y echao palante, pone la primera y llega lo lejos que quiere acompañándonos por largo tiempo con una corteza con setas variadas y variopintas.

El Caveau De Bacchus Savagnin Reserve Du Caveau 2011 (Lucien Aviet) nos ofrece recuerdos de velo que vela miradas colmadas de fogosa energía.  Identidad compleja que sólo alcanza la calma poniendo toda la carne en el asador. Y saca ese extracto que sabe a niñez, macarrones y nueces abiertas con la mano y que nos incitan a terminar la botella con una fondue pringosita.

De efusiva chardonnay, el Côtes du Jura Blanc Jean Bourdy 2016 (Jean Bourdy) es dama recogiendo margaritas. Camomila escondida en campos de heno del bueno que ofrece amena charla y mucho rato. Belleza de paisaje y sombrero pintados a caricias sin olvidar lo importante. Porque tiene la acidez y ese amargoso que incita a comer algo especial, y que sea una ensalada comtoise.   

Ligereza encantadora

Cambiamos a los tintos, que por aquí no faltan y son de ligereza que encanta. Como la de Le Jaja du Ben 2016 (Domaine Ganevat). Gamay y pinot noir, bio y naturi, que nos atesta los bolsillos de gominolas divertidas y acidillas. Un glugluglú de libro refrescante que fluye alocado. Sumito de mirtilles para beber a litros con la vista puesta en su tierra, esa que le da la vida y que nos pone delante un platazo de poteé comtoise.

El Domaine de la Renardiere, Ploussard, 2018 (Domaine de la Renardière) es arbois pupillin que nos sube a la silla de un caballo suave suave. Del paso al trote pisamos verdes prados salpicados de frutillas lozanas y muy sanas.  Corredor de fondo, expresivo y juguetón, se pone acaramelado y le damos un besito arriesgado en forma de galette comtoise.

Rojiblanco y resultón el Méli Mélo (Amélie Vuillet & Sébastien Jacques) es mezcolanza de las buenas. Uvas ploussard, trousseau, pinot noir, chardonnay y savagnin en liviana unión que mola mogollón. Saltarín y efervescente, es de los que no pueden estar quietos ni un minuto. Otro que cae con los ojos cerrados porque sabe sonreír sin perder su fondo serio, tanto como el plato que lo acompaña, una noble pularda.

Nos despedimos en la misma línea y que no decaiga nunca. Porque el Domaine Pignier Trousseau 2016 (Domaine Pignier) nos llena el alma de florecillas chicas que se abren descocadas y sin perder un minuto. Y nos pierde con su tanino ligero y frescales que gustará a todos, casi seguro, y mejor con gallo al vino amarillo. Como el vino que abriremos para celebrar que seguimos por aquí disfrutando, como siempre y hasta pronto.


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