VALÈNCIA. Había una vez, un circo. Un lugar en el que soñar y viajar con un espectáculo, en el que hacer reír a los niños y en el que pasar siempre un buen rato. Había una vez otro circo en el que viajar también podía ser una cuestión de supervivencia, y en el que más que risa podría haber llanto. Ambos circos conviven en el mundo en el que vivimos, pero los espectáculos con final feliz son los que mejor funcionan entre las familias. Desde abril hasta finales de mayo, la compañía valenciana Bufoneta y la colombiana Circo Sombra se han encontrado bajo una carpa de lo más particular con Falso negativo, una pieza que aborda “la cuestión migratoria desde la mirada solidaria del circo”, y que se ha gestado en la Alqueria d’Albors.
Combinando circo y teatro físico, se logra subir al escenario a Diego y Tumbo, dos personajes que se convierten en protagonistas de la obra al ser desplazados de manera forzosa de sus respectivos hogares. Tumbo debe emigrar por cuestión económica, y a Diego le persiguen por ser artista de calle. Siguiendo bien de cerca a estos dos protagonistas, Circo Sombra y Bufoneta se hermanan en València para encontrar un lugar en el que reflexionar sobre el mundo que les rodea a través del espectáculo. Ana Sánchez, de la compañía Bufoneta, explica que Falso negativo, que se ha gestado en su residencia en la Alqueria d'Albors, ha sido una oportunidad única en la que conseguir unirse “entre compañías y culturas”. “Nos unimos bajo la idea del desplazamiento forzado y para abordar el tema de la migración”.
“Nos convertimos en una familia creativa y real para reflexionar sobre los espacios que podemos habitar y así enlazamos València con Colombia a través del arte”. Lo hacen conviviendo en un mismo hogar durante su residencia artística y reflexionando a lo largo de tres meses -ya que se prevé que el resultado de la obra se pueda ver a finales de junio- sobre los espacios y el amor que les dedicamos. Para ello lo hacen con un tono clown desde el que reflexionan sobre la crisis migratoria, intentan encontrar un entorno en el que la trama se aborde con cariño y humor mientras las acrobacias cuentan su propia historia.

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“Reflexionamos sobre lo que supone la migración a nivel personal. Lo hacemos a través de nuestros estilos propios hablamos del equilibrio y el desequilibrio mientras compartimos un lugar en el que nos permitimos equivocarnos y aprender sobre quiénes somos”, señala la creadora. Este espacio en el que el texto, las acrobacias y el humor se dan la mano es el que, en la compañía valenciana Bufoneta, llevan trabajando como lenguaje desde el año 2022. En sus piezas, “la poesía del mimo, la irreverencia del bufón y el riesgo del circo” se dan la mano para abordar todo tipo de temas: desde la adopción homoparental hasta la discapacidad auditiva, pasando por el relato de migración que se aborda en Falso negativo.
Sobre el escenario, Leonardo Díaz, Antonio Díaz y Sánchez -que trabaja como actriz gestual, payasa y artista de calle- encuentran un espacio en el circo en el que todo se convierte en un acto “poético y transformador”, empleando junto a Circo Sombra el espacio de la alquería como un lugar en el que pueden emplear el arte como pegamento entre “territorios, lenguajes y experiencias en torno a la misión de generar espacios de reflexión, encuentro y libertad”. Lo hacen para crear un circo en el que cabe a la vez la risa y el llanto, y en el que el público, después de aplaudir, reflexiona sobre lo que ha visto y sobre lo que significa volver tras la función a un lugar al que se le puede denominar hogar. Falso negativo se convierte en el espacio físico y creativo en el que el debate de la migración se abraza bajo la lona para crear una reflexión única y sensible al ritmo de un salto acrobático.