VALÈNCIA. El poeta madrileño Lope de Vega huyó a València, en el año 1588, para curar su “mal de amores”. Testigo de ello fueron los dramaturgos de los corrales de comedia de Els Santets y La Olivera que le vieron llorar y recitar desalmado por un desengaño amoroso. De este viaje a València nacieron dos grandes obras: La viuda valenciana, escrita en el año 1600 y centrada en la historia de una joven viuda que no quería saber nada del amor -vaya, qué casualidad- y también Los locos de Valencia, una obra que sigue a un joven filósofo que se hace pasar por loco para ser internado en el hospital de alienados de València. Ahora, en pleno 2026, esta historia que captura el momento en el que Lope de Vega “enloqueció y se enamoró” en València -y de València- toma las tablas del Teatro Principal.
Lo hace del 22 de enero al 8 de febrero con la representación de Los locos de Valencia, una producción propia del Institut Valencià de Cultura (IVC) dirigida por Jorge Picó y que cuenta con la dramaturgia de Vicent Montalt y con Carles Sanjaime como asesor del verso. Sobre el escenario se encuentran, junto a Sanjaime, los actores Marina Alegre, Àngel Fígols, Héctor Fuster, Sergio Martínez, Manuel Minaya, Lucía Poveda, Marta Santandreu, Arturo Sebastià, Fernando Soler, Elena Valera y Josep Zapater, que darán vida a los “parias y desfavorecidos” que el Padre Jofré acogió en su hospital en València.

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- Imágenes de los ensayos cedidas por el IVC
Tras esta historia, escrita por Lope de Vega, Picó pone el foco en el protagonista de Los locos de Valencia: Floriano, un joven que escapa a València desde Zaragoza y que una vez internado en el hospital de alienados de la ciudad donde se encuentra con Erifila, que ha sido internada también en el mismo lugar tras “ser hallada medio desnuda gritando en la puerta del hospital”. Los dos, unidos por una locura fingida para huir de sus problemas, juegan a perderse por los pasillos del hospital valenciano entre otros pacientes gobernados por el amor y el miedo a lo que les rodea.
Con una comedia “gobernada por el erotismo, la pasión y la folía”, Picó se centra en rescatar a un Lope de Vega enamorado del amor para escuchar a los desfavorecidos y comprender su manera de ver el mundo. “La obra habla sobre la importancia de escuchar a los desfavorecidos, porque tienen cosas que decir y tienen las respuestas a las preguntas que plantea Lope de Vega. Él imagina poetas, músicos y enamorados que se sumergen en una locura divertida para encontrarse a sí mismos”. Tal y como destaca el director en sus notas al pie de la obra es precisamente el amor el motor que mueve el relato.

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- Imágenes de los ensayos cedidas por el IVC
“La trama de Los locos de Valencia empieza con una hermosa inversión social: solamente entre los desfavorecidos, los parias, aquellos a los que el Padre Jofré libró de ser apedreados en las calles, a quienes protegió y acarició antes de fundar su hospital valenciano, donde ocurre nuestra obra. Solamente entre ellos se está a salvo. Y dentro de ese hospital, los personajes no paran de enamorarse porque para Lope enamorarse es un comienzo nuevo. Esta es la propuesta de Lope. Lucidez, paradoja, locura, enamoramiento y juego son una buena base para construir nuevos nacimientos, otros mundos posibles, más libres de los pesos que nos abruman, de las coacciones diarias del vivir”, destaca Picó en el texto en el que analiza cómo se aproxima a este texto.
“Sobre el escenario vemos los momentos en loq eu Lope se vuelve a enamorar de la vida, en los que lo que le rodea se transforma. Una de las claves de la obra es comprender una de sus frases en las que sentencia que para transformarnos basta fingir con ser amantes. Los actores tienen que comprender el amor desde esta perspectiva y jugar con la mirada de los otros para comprender al autor vitalista que escribe esta obra”. Con un juego de luces único, y la cuidada escenografía de Fernando Calzadilla -junto con la construcción de escenografía de Marcos Orbegozo- Picó construye el hospicio perfecto en el que alojar a sus actores “locos de amor”.
“A esos los llamamos los momentos del enamoramiento, los momentos de luz. Lope habla del amor como una herramienta para transformarnos y ser mejores. A pesar de todos los desamores que ha tenido en su currículum amoroso se muestra como un vitalista y un apasionado de la vida. Para que se entienda el escenario trabajamos entre la forma y el contenido de la obra para que se sienta lo que los actores están pensando. A los actores les decimos también que esta obra permite entrar en muchos estados mentales diferentes para vivir el enamoramiento”, explica Picó, que comprende Los locos de Valencia como una pieza con una complejidad extrema y que permite a los actores mostrar “todos sus colores” sobre el escenario. Lo hacen también con herramientas claves como confesiones cuando están a solas sobre el escenario.

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- Imágenes de los ensayos cedidas por el IVC
¿Y cómo se trabaja la dramaturgia dentro de este clásico? A esta pregunta responde la mano derecha de Picó, el dramaturgo Montalt, que comprende la dramaturgia como un diálogo siempre abierto con el texto, el público y los actores que dan vida a la obra: “La dramaturgia es un diálogo con el texto orientado a su puesta en escena. Parte de este diálogo ha consistido en una serie de intervenciones con el objetivo final de revitalizar el clásico y acercarlo al público actual. Para garantizar la viabilidad escénica, hemos suprimido pasajes opacos o redundantes y referencias hoy poco reconocibles, y hemos ajustado personajes y parlamentos en función del reparto”, destaca Montalt, contemplando a un enorme elenco sobre el escenario -once actores- a lo largo de dos horas de obra.
“Asimismo, en coherencia con el carácter polifónico de la obra y desde una lógica dramática, en algunos momentos dos personajes se expresan en valenciano. Hemos respetado la estructura de la trama y la métrica originales, de modo que no se trata de una adaptación libre, sino de una dramaturgia fiel al texto, concebida para facilitar su puesta en escena y su recepción en nuestro contexto”. Y con este análisis, y saliendo de la espiral de la locura que supone comprender el amor a través de los versos de Vega, Picó empieza a entenderlo verso a verso: “Uno siente en privado y después en público, nosotros lo que habemos es subirlo sobre el escenario”, sentencia un enamorado de las artes, de la vida y de los versos que vuelven a recitarse en la València que vio a un Lope de Vega completamente “enloquecido y enamorado”.

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- Imágenes de los ensayos cedidas por el IVC