VALÈNCIA. Que la Generalitat Valenciana quiere esquivar la crisis del Teatre Principal es un hecho. Cuando se cumplen dos semanas de la clausura del gran teatro público de la ciudad, el gran símbolo de las artes escénicas de València, el gobierno autonómico se mantiene en una suerte de búnker desde el que, hasta el momento y más allá de la urgente reprogramación de las obras, ha evitado pronunciarse sobre el futuro del auditorio y su implicación en la rehabilitación del mismo.
Tampoco, por cierto, han respondido a la petición de reunión de las empresas de artes escénicas con el president, Juanfran Pérez Llorca, y sigue pendiente un encuentro con la Diputació de València —que este lunes remitía un escrito al Ministerio para pedir su implicación en las obras del teatro— en la que abordar una de las grandes crisis de ámbito cultural de la legislatura, un encuentro que no se dará antes del 9 d’Octubre.
El silencio es la tónica general en estas dos largas semanas en las que, si bien la agenda de la consellera de Cultura, Carmen Ortí, y la secretaria autonómica de Cultura, Marta Alonso, se ha mantenido con distintos actos, no ha sido hasta este lunes cuando esta última ha participado en su primera rueda de prensa tras el cierre del Principal, un primer encuentro en el que sobrevolaban las preguntas sobre la implicación de la Conselleria de Cultura en las causas o futuro de la sala, máxime cuando incluso desde el Ayuntamiento de València se ha propuesto una nueva fórmula de gestión en la que también entre el gobierno municipal.
Dos semanas después y con varias cartas sobre la mesa, ¿cuál es la postura de la Generalitat al respecto? “Yo voy a hablar del Teatre Martin i Soler”, rehuyó Alonso, preguntada por la situación del Principal tras la presentación de una exposición en el Centre del Carme, quien ‘invitó’ a los medios presentes a dar la “noticia bonita” del traslado de la programación del Institut Valencià de Cultura a la sala Martin i Soler de Les Arts, una temporada que abrió este fin de semana con El entusiasmo de Pablo Remón y una sala “casi llena”, con la presencia tanto Alonso y Ortí como de María José Mora, directora adjunta de artes escénicas del IVC.
"No voy a valorar nada más. Dad la noticia bonita, que hemos estrenado en Martin i Soler, que va a haber una permanencia absoluta y que nadie se ve perjudicado", insistió la secretaria autonómica de Cultura ante las distintas preguntas de los medios.

- De izquierda a derecha, María José Mora, Carmen Ortí y Marta Alonso. -
- Foto: IVC
La Martin i Soler, un “teatro más” lejos de ser el Principal
“El objetivo se ha cumplido, tenemos un teatro nuevo a disposición de la ciudad, unos espectadores que ayer estaban contentos y felices, casi llena la sala, unas compañías que también están contentas. Vendámoslo en positivo”, insistió Alonso en su brevísimo encuentro con la prensa, en el que insistió en una idea no poco relevante: la Martin i Soler no parece ser un espacio pasajero sino que se asume como “un teatro más que la Generalitat va a tener en el futuro”, un movimiento que presenta no pocas dudas para el futuro del IVC.
Y lo hace por varias razones. La más evidente es la pérdida de aforo en relación con el Principal (que ya estaba vendiendo apenas 700 entradas de un aforo potencial de 1.200 personas). La Sala Martin i Soler tiene capacidad para unas 400 personas —es decir, un 45% menos que el edificio de la Calle de las Barcas—. A corto plazo, es una buena solución para no cancelar la programación ya anunciada; pero a medio y largo plazo, esas 400 localidades son las mismas que tiene, por ejemplo, la Sala Rialto o el Teatre el Musical. La Rambleta, otro ejemplo, cuenta con 700 localidades, una cifra en la que encaja más montajes como El entusiasmo y otras grandes propuestas.
Otra razón para repensar la idoneidad de Les Arts es que la ópera guarda sus fechas y el director artístico, Jesús Iglesias Noriega, ya anunció que la propia Generalitat Valenciana, en este autoalquiler, ha puesto como línea roja la programación propia de la ópera y sus ciclos paralelos. Y a eso se le suma que el teatro de texto no tiene alternativa en el edificio. La caja escénica y los requisitos técnicos que necesitan los montajes no se pueden trasladar a otros espacios como el Auditori o Aula Magistral.
La Martin i Soler ha sido la salida inesperada de un callejón que parecía complicado y ha permitido que se pueda desarrollar la temporada programada, pero está muy lejos de ser solución o reemplazo del Principal. Por eso, la Generalitat sigue teniendo respuestas por dar sobre su implicación en el futuro del mismo.

- Representación de 'El entusiasmo'. -
- Foto: IVC