Teatro y danza

Mathilde Invernon propone en La Mutant una obra de "danza subversiva" contra la virilidad "excesiva" cotidiana

Suscríbe al canal de whatsapp

Suscríbete al canal de Whatsapp

Siempre al día de las últimas noticias

Suscríbe nuestro newsletter

Suscríbete nuestro newsletter

Siempre al día de las últimas noticias

VALÈNCIA. (EP) La artista francoespañola radicada en Suiza Mathilde Invernon recala en La Mutant de València los próximos días 15 y 16 de mayo con una pieza de "danza subversiva" donde se invierten los roles de género, Bell End.

La joven actriz y bailarina protagoniza junto a la intérprete de nacionalidad francesa, italiana y suiza Arianna Camilli una performance burlesca que examina los mecanismos de dominación inscritos en los microgestos y el lenguaje cotidiano propios de la virilidad excesiva.

Ambas llevan a cabo un ritual catártico y gozoso mediante exclamaciones e interjecciones, y acciones como acariciar, olfatear, sacar la lengua, amenazar con golpear, frotarse, mantener la mirada y acercarse mucho, explica la sala municipal en un comunicado.

El alfabeto de la propuesta, la primera de la Compañía Carmen Chan, se nutre de la masculinidad excesiva de posturas en una discusión corporal y verbal donde la comedia va de la mano de lo esperpéntico. Sus cuerpos, masculinizados a partir del vestuario, se comportan de manera desaliñada y vulgar.

"Nos interesa el impacto visual del movimiento en el espacio, así como el impacto sonoro de una frase o expresión, con el objetivo de comprender cómo los pequeños gestos y las micropalabras son suficientes para dominar los cuerpos de los demás", avanzan las intérpretes.

En este dúo rítmico y gráfico, se ejecuta una partitura corporal y sonora que alcanza su clímax a partir de voces que gritan al unísono, una iluminación cada vez más intensa y un breve ritornello (término musical italiano que se refiere a una sección de música que se repite) que se amplifica y divierte a la audiencia hasta el disgusto.

Cuerpos y lenguajes en disociación

La disociación corporal y verbal han sido fundamentales en el proceso de escritura. De este modo, según ha concluido Invernon, la ventriloquia es la forma adecuada de hablar sobre las consecuencias de enfrentarse a los que ellos denominan "imbéciles" en lugar de representarlos. El término bell end cabe aclarar que es un insulto vulgar en Reino Unido e Irlanda que se refiere al glande.

"Inicialmente, la ventriloquia evoca lo absurdo, lo cómico y lo grotesco, revelando gradualmente una violencia a la vez silenciosa y universal, que resuena en nuestra memoria colectiva", avanza la creadora.

El resultado es una partitura coreográfica en forma de danza del vientre sentada que evoluciona mediante la amplificación, la repetición y la oposición. Bell End indaga así en cómo se arraigan los discursos en una parte del cuerpo como el vientre, conocido como el espacio donde se alojan invisiblemente los afectos.

Para reforzar esta cuestión colectiva, en la pieza se utiliza una canción obscena, La Petite Huguette. "Aprendidas en la infancia, repetidas de generación en generación, las canciones obscenas permanecen en la mente, ocupando un lugar en la cultura común", expone Mathilde.

Recibe toda la actualidad
Valencia Plaza

Recibe toda la actualidad de Valencia Plaza en tu correo

Teatro Círculo baila una copla disidente con 'No ni ná'