Teatro y danza

LA MÀQUINA

Pilar Martínez viaja a la València de la posguerra con ‘Las madres presas’

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VALÈNCIA. Antes de que se subiera el telón por primera vez, la directora y dramaturga Pilar Martínez y la escritora Manuela Ortega, penúltima hija de Josefa, ya se habían conocido. Coincidieron en las páginas de Las madres presas, la novela de Ortega que cuenta la historia de Josefa y Aurora, dos mujeres y madres luchadoras que se conocieron en prisión y lucharon por su supervivencia y la de su familia emigrando a València. Del salto de las páginas de este libro al teatro se ha encargado Martínez, que del 27 al 29 de marzo presenta en La Màquina una pieza de teatro bajo este mismo nombre: Las madres presas, y que en forma de monólogo consigue homenajear a “todas esas mujeres anónimas cuya resistencia las hizo vencer, a pesar de pertenecer al bando de los vencidos”.

Buceando junto a Ortega a través de sus relatos familiares, Martínez se convierte en la aliada perfecta para llevar esta historia al teatro para honrar el coraje de las madres y las mujeres que “nunca dejaron de luchar por la dignidad de los suyos”. Lo hacen con una pieza en la que todas ellas vuelven a la vida gracias a las artes, desde donde se reivindica su labor y su figura. Tras varios años de insistencia -amigable- por parte de Ortega la creadora y dramaturga Martínez decidió dar forma a este proyecto para traer la historia de esas “madres presas al presente”. El proyecto surgió gracias al empuje del festival de teatro Cabanyal Íntim, desde el que le pidieron a Martínez si “no tendría alguna pieza de teatro por ahí para formar parte del programa”.

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Ortega respondió por ella que “la tenía pero no la contaba”, refiriéndose a su historia, y gracias a este “pique”, Martínez se obsesionó con su libro y en darle forma para llegar al festival. “Me quedé sin dormir pensando en cómo homenajear a las grandes mujeres de nuestra vida, a las madres y abuelas y a las luchadoras. Ellas resistieron como acto de sororidad y Manuela Ortega cuenta su historia como parte de la resistencia. Ella hace memoria dentro de su familia para poner el foco en dos protagonistas que describen la València de la posguerra”. Jugando con esta historia, “que ya tiene mucha miga” y entre bambalinas, Martínez se enamoró cada vez más de Josefa y Aurora y de su historia.

Con una puesta en escena muy austera y contando con dos historias tan únicas, Martínez se sube al escenario de La Màquina para dar vida a dos personas dentro de una mientras cambia entre personajes de una manera bastante “veloz”. “Es técnica pura, viajo entre ambas personas mientras me mueve el deseo de compartir su relato, que me emocionó desde el primer momento”. Con el objetivo de “darle cara y nombre a esas mujeres anónimas que son mucho más que dos personajes” se adentra en una obra de teatro de lo más personal en la que casi siente que forma parte de la familia Ortega.

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Al bajar del escenario, Martínez explica incluso que algunos familiares de estas dos protagonistas han acudido a ver la obra, y que le han hecho saber que su historia está tratada con mucho cariño. El logro es convertir en universal un relato tan personal -y también local- mientras mantiene el recuerdo de esta familia latente. “Trabajo con Las madres presas siempre desde la emoción y abordando la parte humana de la relación de estas dos mujeres. Mi pretensión es ser la voz de esta historia tan única y especial con un escenario neutro en el que el espectador puede viajar al pasado.

“Le cuento al público todo sobre Josefa y Aurora -todo lo que se relata en la novela- de una manera muy sincera y cercana. Busco ser muy coherente con su historia mientras como artista me cedo a los pálpitos de esta pieza”, destaca la creadora. De esta forma, y formando casi parte de la familia de los Ortega, viaja a la València de la posguerra sin salir del teatro. Sin ni siquiera moverse de la silla o levantarse, con un pequeño foco alumbrándole mientras relata una historia sobre amor, resistencia y lucha frente al público en un teatro de València, una ciudad que les vio cuidar a los suyos mientras conseguían “vencer al resto a pesar de pertenecer al bando de los vencidos”. 

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