Un informe de 2023 ya alertaba del abandono y necesaria rehabilitación del Teatre Principal

Teatro y danza

Ni la Diputació de València ni el IVC han impulsado trabajos a gran escala en el auditorio a pesar de conocer su mal estado

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VALÈNCIA. La clausura del Teatre Principal de València ha sido una sorpresa; el mal estado del inmueble, no. No lo ha sido para muchos de los trabajadores de la casa y agentes culturales, que este mismo jueves denunciaban la gestión del espacio en una protesta frente a las puertas del auditorio, ni tampoco para sus gestores pues, aunque el informe pericial recibido este lunes provocó el cierre inmediato de la sala, en el año 2023 -meses antes de las elecciones locales y autonómicas- la Diputació de València tuvo sobre la mesa un Plan Director que ya alertaba de graves problemas el auditorio.

El documento, que fue encargado en 2021 y al que ha tenido acceso este diario, no solo pone negro sobre blanco algunos de los problemas en los que vuelve a incidir el informe pericial de 2026 -que añade otros nuevos-, sino que enmarca el mal estado del inmueble como una suma de problemas que venían de años de falta de mantenimiento y que también pasa por la propia gestión del inmueble, cuya propiedad es de la Diputació pero que congestiona con la Generalitat a través del Institut Valencià de Cultura (IVC).

Para muestra, un botón. En el caso de las cubiertas, por ejemplo, el informe señala que las inspecciones periódicas “no se están realizando correctamente o no se ha dado solución a los problemas con suficiente rapidez”, lo que refleja “una falta de mantenimiento por parte del IVC y de control por parte de la Diputación”. Más botones: el Plan Director señala que existe un gran número de espacios sin uso sobre los que no se realiza “ningún trabajo de mantenimiento y conservación preventiva”, un problema que podría tener su origen en “cierta indefinición” en el convenio sobre quién debe realizar esas tareas. “El abandono total y la falta mantenimiento está provocando daños irreversibles de gran importancia, como las filtraciones de agua o la pudrición de la estructura portante”, alerta.

La caja de galletas danesas que es el Plan Director está llena de botones de todos los colores. Algunas conclusiones más. Las instalaciones del Teatre Principal tienen “muchas carencias para cumplir correctamente con las normativas aplicables” y no existe un plan de conservación preventiva “con unas inspecciones y limpiezas regulares”. En este sentido, el informe teje una problemática en la que los daños sobre el inmueble están directamente relacionados con la deficiente fórmula de gestión del espacio, cuyo mantenimiento, precisamente, pasó en 2024 a manos de la corporación provincial. 

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Los “grandes problemas de seguridad” que arrastraba el edificio

El documento detectó hasta una cincuentena de actuaciones que se podían llevar a cabo, distinguidas según su urgencia. Si bien más de una decena de estas deficiencias están calificadas como “muy graves”, el informe sugería que “el modo más eficaz, rápido, económico y sostenible de llevar a cabo a restauración y rehabilitación del Teatro Principal de Valencia consiste en su rehabilitación integral y unitaria”. Una obras que se plantearon, pero que no se han llegado a abordar en ningún momento.

Sobre los problemas de evacuación que han convertido el Principal en una “ratonera” (tal y como la calificó el jefe de servicio de Proyectos Técnicos, Evaristo Carlos López), el informe de 2023 ya señalaba, literalmente, “grandes problemas de seguridad”. Por ejemplo, “el telón antiincendios no cumple las exigencias normativas” como tampoco lo hacían hasta seis escaleras, que el edificio carecía de un sistema adecuado para la eliminación del humo en caso de incendio, y que no cumplía los requisitos de evacuación de personas con discapacidad en caso de incendio.

Además, el informe señalaba “problemas de evacuación del edificio, usando escaleras de emergencia como uso habitual y con puertas en sentido contrario”. Sobre la evacuación, también censuraba que todo el público tiene que salir por la puerta principal y en una acera estrecha, no existiendo “espacio de esparcimiento y de recogida del público”.  No solo es un peligro para las personas, sino para el propio edificio, ya que la cubierta “no dispone de compartimentación de sectores de incendios”.

Sobre los sistemas de emergencia, una anécdota: el informe señala que, ante la falta de “comunicaciones rápidas e independientes”, el personal usaba las puertas de emergencia “para moverse más rápido por el exterior” y desconectaban las alarmas durante su jornada laboral para poder hacerlo. Más allá de la anécdota, todo esto formaba parte de un “problema severo en las circulaciones internas del edificio”.

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Por otra parte, el Plan Director ya advertía de graves problemas de accesibilidad. Señalaba, por ejemplo, la ausencia de ascensores para el público y la accesibilidad “nula” para técnicos y artistas y pedía una actuación en varios puntos del edificio para eliminar cuestas pronunciadas o escalones que actúan, de facto, como barreras para personas con problemas de movilidad. De hecho, el documento señala que estas personas solo podían ocupar lugares en la plantea de la planta baja.

Otro de los grandes temas que señala el informe pericial de esta semana y que ya arrastraba desde, al menos, 2022, son los problemas de impermeabilización del edificio. El Plan Directo detectó deficiencias muy graves en la cubierta, como “canalones ocultos con problemas de capacidad y sin acceso para mantenimiento”.

Estas son solo las actuaciones tachadas de “muy graves”, pero el resto también señalan un edificio totalmente disfuncional. Por ejemplo “balcones de la fachada principal utilizados como almacenaje” o la infrautilización de los espacios (hay pisos enteros de butacas que no están habilitados para el público), que se acababan utilizando como almacén, sin su correcto mantenimiento.

Y finalmente, aunque ni mucho menos era lo más urgente, lo más visible: el claro desgaste de muchos elementos que “han superado su vida útil”, las grietas, la degradación de las ornamentaciones, etc.

Algunas de estas deficiencias se han parcheado a lo largo de los últimos años con actuaciones puntuales, pero la mayoría siguen vigentes.

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El elefante en el escenario: “existe un problema de comunicación”

Con todo esto sobre la mesa, el Plan Director señala que en el convenio “no queda claro cuál de las dos partes implicadas debería encargarse de la conservación preventiva” y considera “conveniente” que sea la Diputación quien la asuma. “Existe un problema de comunicación entre el IVC y la Diputación, no habiéndose dado traslado entre las partes de algunos documentos encargado y de algunas obras realizadas”, sentencia el informe. 

Estos ejemplos dibujan un escenario de dejadez que han derivado en el cierre del gran emblema público de las artes escénicas valencianas, un Plan Director que era el faro a seguir para la gran rehabilitación del teatro. Sin embargo, la ‘patata caliente’ ha ido pasando de manos en estos años. 

Ya en la legislatura de 2015-2019, con Rosa Pérez como Diputada de Teatros, se fueron haciendo actuaciones puntuales y se encargaron informes sobre el estado del edificio y que, según ha podido saber este diario, apuntaban a cierta degradación, si bien no asomaba ni de lejos la posibilidad de un cierre. 

Años después, y tras la rehabilitación de la fachada, el Plan Director fue encargado y entregado a finales de la legislatura 2019-2023, con Glòria Tello (Compromís) al frente del área de Teatros de la Diputació. Con el cambio de legislatura y gobierno, el documento pasó al despacho de Rocío Gil (Partido Popular), quien anunció en 2024 su intención de llegar a un acuerdo con la Generalitat (la Conselleria de Cultura entonces estaba en manos de Vox) para costear las obras. El acuerdo nunca se llegó a concretar y, por ende, dejaba la rehabilitación para la siguiente legislatura.

La bronca política no se limita al eje ideológico, y esta misma semana la diputada Paz Carceller aseguró que la Generalitat Valenciana (también a manos del PP) ignoró sus advertencias del posible cierre del edificio al presentar la temporada menos de 24 horas antes del fatal anuncio.

En cualquier caso, el Plan director amortigua cualquier escenificación de la sorpresa del cierre. La degradación severa del Teatro Principal hizo que esta posibilidad estuviera encima de la mesa desde, al menos, hace cuatro años.

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