Teatro y danza

Una diva, ¿valiente y poderosa?: 'Torcidxs', una obra sobre violencia estética, fracaso y pop

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VALÈNCIA. Cantaba Melody -a cada micrófono que se le ponía por delante- aquello de que una diva es valiente y poderosa, pero esa diva también puede estar desubicada, estresada, confundida o frustrada. Sencilla como un simple mortal, vaya. Todas ellas se dan cita este fin de semana en La Mutant a través del espectáculo Torcidxs, una propuesta que conjuga improvisación, texto y performance puestos al servicio de una reflexión sobre los estándares de la belleza. 

La joven compañía navarra Las Nenas, que opta a cuatro premios Max con esta producción, da forma a una pieza que aborda desde el humor la violencia estética hacia los cuerpos, un trabajo que mira directamente a los ojos al propio sector de las artes escénicas y que sitúa como punto de partida esa cultura pop de los 2000 que ha sido clave para entender la presión sobre la imagen y la propia idea de la fama tal y como hoy la concebimos. 

Figuras como Paris Hilton o Lindsay Lohan fueron algunas de las caras de esa idea de celebridad extrema del cambio de milenio, situándose como semilla de lo que más adelante sería la figura del influencer. “Vivimos en una cultura que está atravesada por todo eso. Hay mucho de absurdo en esa idea de la fama, hay algo de vacío en ese reconocimiento”, explica Ane Sagüés, quien junto a Cristina Tomás forma el colectivo Las Nenas, un elenco que en Torcidxs completa Maddi Muñoz y Jon Muñoz.

La pieza aterriza en el teatro valenciano este 27 y 28 de febrero para poner en escena, a través de las dos divas que protagonizan la acción y un show bien cargado de música, una mirada crítica sobre la presión estética, la fama y el fracaso, muy especialmente en ese showbusiness que, hoy más que nunca, ha hecho del culto a la imagen un trabajo de 24 horas al día y siete días a la semana.

En cierta medida, el relato que sirve como una suerte de “metáfora” de aquello que viven sus propias creadoras, tanto como parte del mundo del espectáculo como desde un punto de vista más terrenal que tiene que ver, entre otras cosas, con la idea de llegar a la gran ciudad a cumplir unos sueños que no siempre se hacen realidad. 

“En la temática de la obra hay una impermeabilidad con nuestros propios conflictos. Realmente hay una profundidad en mostrarnos vulnerables en cómo cada una vive esto. Se percibe como algo muy personal. Muchas veces mostramos el éxito pero no se muestra el fracaso. Nosotras lo hemos abrazado”, relata Ane Sagüés. 

Ese fracaso está envuelto en grandes dosis de humor -a veces incómodo- y en un espectáculo fresco e irreverente que cuenta con el público como aliado, unos visitantes que llegarán casi como los oyentes de un gran concierto pop, aunque a quien se encontrarán no será a su diva favorita sino a dos divas desubicadas, artistas martirizadas de virtuosidad dudosa y una cantante que desafina a pesar del autotune.

Filosofía y drag kings

Torcidxs es el resultado de un proceso de investigación extenso, que partió de un proceso previo de trabajo junto a una trabajadora social y una filósofa, junto a las que abordaron cuestiones como la explotación del cuerpo desde el capitalismo o la identidad de género, una primera fase que ayudó a comenzar a dar forma a un proyecto que muy pronto vio que necesitaba mirarse a sí mismo. 

“De repente la obra se convirtió en algo metateatral. En esta profesión hay violencia estética. También hay una reflexión sobre la idea de lo normativo, que también existe en lo contemporáneo. Todas estas aristas atraviesan la obra”. La investigación teórica también tuvo de manera paralela un proceso de trabajo performático que llevo a sus impulsoras a pasar una jornada vestidas de drag king en la localidad de Olite o a trabajar en proyectos sobre cuestiones como la alimentación. 

Precisamente, el viaje de Las Nenas a València también pasa por salir del escenario propiamente dicho. Así, el sábado 28 de febrero impartirán junto a Paula Puchalt un taller a través del que hacer del espacio teatral, además de un lugar donde prevalece la temporalidad efímera de las obras escénicas, un espacio de enseñanza reflexivo y expandido.

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