Cultura

Verónica Ronda encarna a Donna en 'Mamma mia!': "Es un canto a la libertad, el amor y la alegría"

El musical regresará a Alicante con una nueva superproducción que ocupará el Teatro Principal del 22 de enero al 22 de febrero poniendo en escena hasta 38 funciones

  • Verónica Ronda, en el centro, interpreta a Donna en el musical 'Mamma mia!'
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ALICANTE. Del 22 de enero al 22 de febrero, el Teatro Principal de Alicante se llenará de música, color y emoción con la nueva versión de Mamma mia!, el musical basado en los grandes éxitos de ABBA que ha conquistado al público de todo el mundo. Tras tres temporadas de éxito en Madrid, con más de 800.000 espectadores, la producción llega ahora a Alicante de la mano de ATG Entertainment, con 27 intérpretes sobre el escenario, en una escenografía que recrea una isla griega y coreografías que parecen desafiar la gravedad. Cada una de las 38 funciones promete ser toda una experiencia.

Una historia que no envejece

Verónica Ronda da vida a Donna, una madre independiente y llena de vida que regenta un hotel en una isla griega, y explica con entusiasmo por qué Mamma mia! sigue emocionando a públicos de todas las edades. “Creo que Mamma mia! es una comedia de enredo perfecta”, sentencia. “Mantiene al espectador pegado a la historia desde que empieza hasta que se descubre la identidad de los tres posibles padres”, añade.

“Es un homenaje a todos los tipos de amor: el maternal, el de la amistad, la juventud… y, por supuesto, a ABBA, cuya música trasciende generaciones y sigue siendo un referente cultural”, describe Ronda, al tiempo que apunta que la película, al igual que el musical, tiene la capacidad de revivir recuerdos personales y colectivos. “Es un canto a la libertad y a la alegría que permite conectar con lo que fuimos y lo que somos hoy en día”, explica.

Sin embargo, también contiene renovación y frescura. Esta versión trae una dosis extra de energía y modernidad, según destaca la protagonista. “Y gran parte de eso viene de las coreografías de Iker Karrera, que son contemporáneas, cercanas a la gente joven, con movimientos que impresionan y acrobacias que casi parecen desafiar la gravedad”, describe. Pero no solo es danza. “La escenografía de Ricardo Sánchez-Cuerda, combinada con la iluminación de Felipe Ramos, permite al espectador viajar por nuestra isla griega como si pasara las páginas de un libro. Cada espacio, cada rincón, está pensado para sumergir a la platea en la historia de Donna y su hija”.

ABBA: un puente entre generaciones

Ese contexto escénico se eleva todavía más con la música de ABBA, que es más que banda sonora. Es un personaje más de la función. “Impone, porque es un referente enorme, pero también juega totalmente a favor”, confiesa Ronda. “El público se sabe las canciones, viene a revivirlas y eso crea una complicidad inmediata”, afirma. Algo que es mágico porque, además, es una música transgeneracional. “Vemos desde niños de cinco años hasta personas de noventa compartiendo emociones; ese instante de comunión es único y solo puede pasar en un teatro como este”, asegura la cantante e intérprete.

 

Momentos que emocionan

Para Verónica Ronda, hay escenas que marcan el corazón del público, y Slipping through my fingers es uno de esos momentos. En ese momento, Donna ayuda a Sophie con el vestido de novia y se da cuenta de que la está perdiendo. “No soy madre, pero como hija, entiendo perfectamente lo que significa”, afirma la artista. “Cada noche siento la emoción del público y eso hace que la función cobre vida”, admite. Y, justo después, llega The winner takes it all, donde Donna se enfrenta al gran amor de su vida, confiesa que nunca volvió a enamorarse y se planta con dignidad. “Cantar desde esa emoción es complicado, pero hermoso; significa que estamos viajando juntos, actores y público”, afirma.

“Esa conexión es lo que hace que cada función sea irrepetible”, destaca Ronda, destacando no solo el segundo acto, sino también el colofón final, con un medley donde el público se pone en pie, baila, canta y se abraza. “Ver cómo disfrutan y se llevan esa alegría a casa es un momento maravilloso, uno de los que más me emocionan”, asegura la actriz, quien también destaca que la gira le permite redescubrir la función cada noche. “Cada público es diferente y eso nos mantiene vivos”, afirma. “En Madrid recibimos espectadores de todo el mundo, pero recorrer España nos permite ver cómo reaccionan distintos públicos: dónde ríen, aplauden y se emocionan; eso para una actriz es un regalo”, asegura.

Donna como referente

Donna es un modelo de valentía, resiliencia y amor incondicional. “Sacó adelante un hotel y a su hija en los años setenta, sola, con una fuerza enorme; ese tipo de personajes inspiran y conectan con todos los públicos”, explica Ronda. “Su alegría y su entrega como madre se reconocen inmediatamente en la platea; el público empatiza con su amor incondicional y con la determinación que tiene para salir adelante”, añade. Es por eso que, para quienes aún no han visto el musical, Verónica ronda tiene un mensaje: “Se van a sorprender, a reír, a cantar y a bailar; vivimos tiempos grises y este espectáculo potencia el amor y la alegría”, sentencia.

“Es una experiencia que te recarga por dentro y te deja con ganas de vivir”, añade la artista. Y, si tuviera que definir la esencia de Mamma mia! en una sola palabra, no lo duda. “Sería 'alegría', porque solo hay que ver las caras del público cuando cae el telón, cómo te tiran besos y aplauden; eso es lo que te llevas cada noche”.

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