VALÈNCIA (EP). Diez municipios valencianos viajan este mes de julio al interior de las artes escénicas en la VI edición de Via Escènica, un programa de residencias de creación vinculado a Russafa Escènica-Festival de Tardor y que impulsa la exhibición más allá del certamen de teatro. El apoyo de los consistorios de Alaquás, Alboraia, Aldaia, Alfafar, Almussafes, Alzira, Benifaió, Foios, Quart de Poblet y Rafelbunyol es "imprescindible" para la celebración de esta nueva edición, según ha informado la organización en un comunicado.
Via Escènica tiene por objetivo la participación ciudadana, la descentralización de la cultura y favorecer la movilidad de artistas emergentes. Para ello, organiza una "pequeña red de distribución provincial" que permite a los espectáculos que hayan sido acogidos en residencia circular por los municipios adscritos al programa.
Durante el mes de julio, diez proyectos escénicos dispondrán de un espacio de trabajo y disfrutarán de encuentros con el grupo de espectadores del municipio de acogida. Ya en septiembre, estos vecinos ejercerán como programadores, escogiendo otras piezas del programa que quieran llevar a sus municipios.
Los consistorios de Alaquàs, Alboraia, Aldaia, Alfafar, Almussafes, Alzira, Benifaió, Foios, Quart de Poblet y Rafelbunyol han confirmado su "compromiso" con esta iniciativa que, en anteriores ediciones, también recibió apoyos de otras instituciones. "La confianza de los responsables de cultura de dichos municipios ha permitido mantener un proyecto que ofrece a la ciudadanía la posibilidad de viajar al interior de las artes escénicas", señala la organización.
"Desde que nació Via Escènica, hemos podido ver cómo se ha ido asentando y contribuyendo al desarrollo de las artes escénicas. Sobre todo, es un impulso para los creadores emergentes y no entendemos cómo las instituciones que en otras ocasiones hay apoyado la iniciativa ahora retiran su aportación. Al final, para que nuestra escena tenga futuro, ha de haber un relevo generacional. Aquí tenemos que implicarnos todos", afirman desde la dirección de Vía Escènica.
En esta iniciativa, cada localidad aloja en julio en un espacio de su dotación cultural al equipo creativo de un espectáculo. Allí escribe, ensaya y pone en pie el montaje que estrenará en septiembre, dentro de la programación de Russafa Escènica dedicada a las características piezas breves que se exhiben en espacios no convencionales del barrio de Russafa, como cafeterías, coworkings, galerías de arte o tiendas.
Además, cada municipio de acogida organiza un Grupo de Observación compuesto por vecinos que participan en sesiones de mediación donde ven los progresos del proceso creativo, hacen sus aportaciones y acompañan a los artistas. La experiencia permite "recorrer caminos normalmente desconocidos para quienes no se dedican de manera profesional a las artes escénicas".
Artistas consolidados
El equipo directivo de Via Escènica es consciente del "calado" que está teniendo un programa al que, en los últimos años, también se han sumado artistas consolidados para participar de la experiencia. "Tenemos la suerte de que tanto los técnicos de cultura como los vecinos que han participado ven los beneficios que tiene esta iniciativa y quieren repetir", han explicado Santi Ribelles, Marta García y Aurelia Díaz.
Los tres destacan que sentirse "partícipe" de la evolución de un proceso de creación "enriquece y amplía la mirada del espectador, entrando en contacto con disciplinas o temáticas que en un principio podrían parecerle ajenas". También, ofrece a los artistas la oportunidad de "testar la respuesta del público, una orientación que influye en la evolución de sus proyectos".
La segunda fase del programa se desarrolla en septiembre. Coincidiendo con el estreno de las piezas dentro de Russafa Escènica, los Grupos de Observación de cada municipio acuden a València para ver los diez espectáculos y ejercen como programadores, escogiendo dos más para que, junto con la pieza acogida en residencia creativa, se representen en su localidad a lo largo de la temporada.
Esta labor les hace ponerse en la piel de los gestores culturales y tiene un "beneficio colateral: activa una pequeña red de distribución donde los espectáculos nacidos de este programa tienen representaciones más allá del festival, llegando a otros puntos de la provincia de Valencia, entrando en contacto con públicos muy diversos".