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atracón de pantallas

‘The investigation’: la capacidad nórdica para no rendirse al buscar una aguja en un pajar

La miniserie suecodanesa, que se estrenará próximamente en Movistar+, recrea la investigación real del truculento asesinato de la periodista sueca Kim Wall en 2017

13/11/2020 - 

VALÈNCIA. The Investigation (Efterforskningen) está basada en un caso real que causó gran impacto en Dinamarca y Suecia. Los medios lo llamaron ‘el caso submarino’. Se trataba de un asesinato escabroso: una periodista sueca visitó al constructor danés de un submarino casero para hacerle una entrevista. Después de ese día no se supo nada más de ella. A partir de aquí, si estuviéramos hablando de una historia totalmente de ficción, con esa premisa sería suficiente para atraparnos como espectadores. Surgirían miles de preguntas sin respuesta. Sin embargo, el hecho de que se trate de un caso real juega en contra del relato, ya que conocemos su desarrollo y desenlace. El efecto sorpresa no existe. Prepárense para ver cómo se hunde el Titanic. Aunque, como la película hollywoodiense demostró, pese a saberse el final, en principio se podría recrear una historia adictiva.

The Investigation cuenta con figuras de primera línea. La serie está creada y dirigida por Tobias Lindhol, guionista de Borgen, que escribió un capítulo de Mindhunter y estuvo nominado a los Oscar con la película A War. Para el papel principal, el del investigador Jens Møller, reconocerán a Søren Malling por sus papeles en Forbrydelsen y Borgen. Como fiscal tenemos al inolvidable spin doctor de Borgen, Pilou Asbæk. Y como padre de la víctima, verán al mítico actor sueco Rolf Lassgård, archiconocido en Escandinavia por su interpretación de Kurt Wallander en varias miniseries producidas en Suecia. Tres DiCaprios en un solo producto. Mel de romer

Con esos mimbres, ¿qué puede salir mal? Lamentablemente, unas cuantas cosas. Al tratarse de un caso bien conocido por la audiencia, la producción ha tenido especial cuidado en su tratamiento, alejándose todo lo posible de lo escabroso para no herir sensibilidades entre la opinión pública. Para parte de la crítica, esta decisión creativa es digna de elogio. No vemos al asesino, ni fotos de la víctima, lo terrible del crimen se cuenta pero no se ve.  En otras palabras, la historia trata de ser lo más blanca posible en un caso que ya de por sí es horrible, sucio y truculento. Tan escabrosa que le han hecho una versión seriada para crear un nuevo éxito televisivo (que lo ha sido).

De esta forma se justifica que el asesino no aparezca en ningún momento. Olvídense, por tanto, de esas sesudas entrevistas a brutales asesinos a lo Mindhunter; tampoco hay juegos mentales, ni trabajo psicológico que pergeñar; el punto de vista del caso lo veremos únicamente desde el trabajo policial, el rescate del cadáver, el impacto emocional de los padres de la víctima y, por último, desde la estereotipada vida personal del policía protagonista. En resumen, como diría Gene Hackman en La noche se mueve al referirse al cine de Rohmer, The Investigation “es cómo ver crecer una planta”, pero encima sin el delicioso Erik Rohmer. Grandes actores, prometedor guionista, sobriedad nórdica y aburrimiento. La realidad, en este caso, superó a la ficción a todas luces. 

La historia, que todavía colea, bien merece un documental porque chicha, desde luego, tiene. De hecho Discovery estrenó en septiembre precisamente uno titulado Grabaciones secretas con Peter Madsen (nombre del asesino), donde el propio Madsen admite, en una conversación telefónica con un periodista, haber cometido el crimen. Mi decepción con esta serie evento tal vez se mermaría si Movistar+ emitiese el documental al finalizar la serie. Después de ver el relato oficialista, propagandístico incluso, sobre las fuerzas del orden danesas y suecas, a más de uno nos encantaría ver el lado oscuro del caso.

Un homenaje al equipo policial y de rescate

No se puede negar que destaca el arduo trabajo en el agua durante el rescate del cadáver. La serie al final resulta eso: un homenaje al equipo de rescate (buceadores, marineros, protección civil…). Un grupo de submarinistas y especialistas en el mar báltico buscaron durante casi 120 días el cadáver de Kim Wall. La búsqueda se hizo metro a metro, costa por costa, hondonada por hondonada, con un frío que no dejaría impertérrito ni al más aguerrido aragonés. Erraron bastantes veces, pero no tiraron la toalla. 

De los seis episodios que dura la serie, cuatro de ellos están dedicados a la dificultad del rescate. El homenaje está tan presente que la producción ha contado con los propios buceadores y demás personal que en realidad trabajó en las labores de búsqueda.

Lo mismo ocurre con el equipo policial: entregado, concienzudo y milimétrico. La serie en ese sentido tiene un tono realista y constata que el trabajo policial normalmente,  y más en un caso como este, es tremendamente tedioso.

Más increíble es aún la labor de un equipo de perros suecos capaces de detectar un cadáver debajo del agua gracias a los gases que emiten los cuerpos en estado de putrefacción. La policía danesa pidió prestado a sus homólogos suecos a dos perros y sus entrenadores para que olfatearan determinadas zonas. Tal vez sea el momento más impresionante de la serie: cuando un perro, navegando en una zodiac, ladra para avisar a su entrenador que bajo el agua, a más de mil metros de distancia, se encuentra lo que buscaban.

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