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comer y dormir en la ciudad de las tres culturas

Toledo tiene magia

Cristianos, judíos y musulmanes cohabitaron en sus calles, haciendo que fuera considerada como la ciudad de la tolerancia y las Tres Culturas, legándonos monumentos que hoy son Patrimonio de la Humanidad 

Por | 25/01/2019 | 5 min, 21 seg

Fue capital gastronómica en 2016 y el lugar donde El Greco desarrolló gran parte de su obra. Tiene magia, tiene historia... Y parece que para ella el tiempo no ha pasado. Bienvenidos a Toledo.

Siempre me ha fascinado ir por la carretera, justo en ese momento en el que te acercas al punto exacto en el que aparece Toledo, grandilocuente, encaramada en lo alto y bañada por las aguas del Tajo. Cuanto más te acercas, mejor puedes adivinar la silueta del Alcázar, su Catedral, los puentes que permiten el acceso a la ciudad y sus murallas. Es pequeña, es manejable y a los que vivimos cerca, a veces se nos olvida que existe. Hasta ahora. No hay excusas. Es el momento de volver a Toledo, a redescubrirla, a patearla, a comértela... Porque hemos estado y no le faltan razones para ser uno de los puntos claves de nuestro país. Entre sus murallas aúna arte, patrimonio, gastronomía, historia, secretos y misterio.

Es el momento de volver a Toledo, a redescubrirla, a patearla, a comértela.

Cada esquina de Toledo esconde una historia. Desde la entrada por la majestuosa puerta de Bisagra, hasta la plaza de Zocodover, sin olvidarnos del Alcázar o la exquisita sinagoga de Santa María la Blanca. Y puede que no lo supieras, pero el dulce más típico toledano es el mazapán. Vale, ya no estamos en Navidad, pero cualquier excusa es buena para pararse en Santo Tomé, la Meca del mazapán manchego. Llevan más de 150 años elaborándolos de manera artesanal y para nosotros siempre han sido pequeños bocaditos de placer casi adictivo. Avisados estáis.

El Cigarral del Ángel, parada obligatoria

¿Cómo no iba a enamorarnos Toledo por su gastronomía? Empezando por el Bohío del televisivo Pepe Rodríguez en Illescas y terminando por la alta cocina manchega de Adolfo. También nos gusta la cocina actual con un puntito de tradición de Alfareritos 24 y las carcamusas (guisote de carne de cerdo y verduras de temporada) preparadas con la misma receta de hace 50 años, de Ludeña.

Pero si hay un sitio en el que pararse sí o sí, es en el Cigarral del Ángel. Quizás no te suene todavía, pero es la nueva casa de Iván Cerdeño, que hasta principios de enero operaba en El Carmen de Montesión. Aquel restaurante abría de la mano de éste y Pepe Rodríguez, que más tarde dejaba volar a Cerdeño en solitario. Su carrera y tesón le valieron ser el único cocinero en la ciudad de Toledo con estrella Michelin. Y es que ha sabido crear un lenguaje nuevo, reinterpretando la cocina clásica castellano-manchega con pulcra maestría. Un soberbio buñuelo de sopa de ajo, un bombón de perdiz o su croqueta artesana de jamón, son pequeños snacks que ya nos dan un anticipo de lo que se cuece en esta casa. Al igual que platos como la anguila ahumada con una velouté de hierbas, el pichón asado con foie-gras y estofado de castañas o la liebre a la Royal, son lecciones de alta cocina apabullantes. A principios de febrero el cocinero abrirá en el cigarral más antiguo de la ciudad, haciendo de éste una parada ineludible para todo gastronómo que pase por Toledo.

Y amigos, esta ciudad es para quedarse. Nada de pasar el día y volverse. Cuando cae la noche la ciudad se llena de misticismo y es cuando se organizan las rutas más famosas de la noche toledana. 'Toledo Mágico' es la que cuenta con más fieles, ya que durante dos horas, recorre sus entramados callejones, desvelando misterios, casa encantadas e historias de brujas y hechiceros que harían temblar al mismísimo Iker Jiménez.

Pero no todo iba a ser pasar miedo, porque Toledo también presume de tener hoteles en los que pernoctar se convierte en una delicia. Prueba de ello son hoteles como el Entre dos Aguas, que fuera la casa de Paco de Lucía en la ciudad y que hoy se ha reconvertido en hotel boutique con cinco habitaciones en torno a un patio andaluz.

En mayo de 2018 abría sus puertas el hotel Eugenia de Montijo, ubicado en un edificio de corte renacentista, rehabilitado en el XIX. Se encuentra en el casco histórico y es una de las mejores opciones para pasar tu estancia en Toledo. ¿Por qué? Porque cada estancia destila el estilo de la mujer a la que debe su nombre: las camas tienen dosel -sí, nos gusta lo cuqui-, todas las habitaciones respiran aires franceses y su spa con circuito termal, se limita por ruinas romanas del siglo I y un muro del periodo árabe. Y allí, además de dormir de maravilla, puedes ponerte las botas en su mazapán corner, beberte un destilado Km.0 (crema de mazapán o ginebra artesana hecha en Toledo, entre otros) o cenar en Federico, su restaurante, en el que sirven recetas tradicionales con producto de la zona. 

Dormir bajo las estrellas

Si te van la calma y la naturaleza, a apenas 45 minutos de la ciudad está uno de esos hoteles de lo más curioso. Se llama Miluna y se trata de burbujas transparentes en las que dormir bajo las estrellas. Y creedme, aquí te vas a poder aislar de absolutamente todo. En el pueblo de Hormigos, bien alejado de la contaminación lumínica de las grandes ciudades, se encuentra este proyecto con apenas unos meses de vida. Cada habitación tiene cama king size, bañera con vistas al cielo y un jardín propio -y privado- con un telescopio. Dormirte con el cielo estrellado sobre tus ojos es una auténtica pasada, así como despertar y contemplar el amanecer, mientras disfrutas de un suculento desayuno dentro de tu propia luna de PVC. Completan la experiencia con un restaurante para cenas, un flotarium, espacio para masajes y piscina para el verano.

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