VALÈNCIA. El propio Antonio Montiel admite que se siente decepcionado por la decisión final que ha adoptado Les Corts. Su intención nunca fue, ni mucho menos, ésa. Pero la realidad es que ahora uno de los últimos vestigios romanos que queda en la ciudad, los del solar de la calle del Salvador, se hallan escondidos bajo tierra, tapados como si nunca hubieran sido descubiertos, como si no existieran.
Y todo parece indicar que seguirán así durante muchos años. “Tardaremos una generación en volver a verlos”, se lamenta el historiador César Guardeño, de Círculo por la Defensa del Patrimonio. “La forma de proceder de Les Corts con el solar de la calle del Salvador ha sido lamentable y vergonzosa”, sentencia.
La historia se remonta a hace más de dos décadas, cuando aparecieron los restos romanos en lo que tenía que haber sido la residencia del president de Les Corts, un proyecto impulsado por el fallecido Vicente González Lizondo. Una vez bloqueada la propuesta de la vivienda oficial, se planteó la posibilidad de instalar allí la Biblioteca de Les Corts. Esta última propuesta también se desestimó.