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Nostàlgia de futur / OPINIÓN

Valencia necesita un plan

25/02/2016 - 

VALENCIA. Hemos cambiado mucho en estos meses. Parece que estemos más guapos y más altos. Nos lo hemos creído. En una especie de relato de historias cruzadas se superpone el thriller policiaco de la macro investigación contra la Ndrangheta que nos gobernaba, y de la que muchos han sido cómplices, con una historia de amor con la ciudad -y su gobierno- de domingo por la tarde en Antena 3. Al borde del ataque de diabetes. Ni tanto ni tan calvo. Ni más altos ni más guapos. En realidad no hemos cambiado en estos meses.

La aparición de los gobiernos de cambio no es punta de lanza sino reflejo de una sociedad que ya estaba cambiando. De combates ejemplares contra la política corrupta y de construcciones colectivas, luchas vecinales y proyectos emprendedores de una resiliencia admirable. 

Es saludable que algunos estén eufóricos y es comprensible la moderación discursiva de las entidades sociales. En los meses del gobierno de Ribó se han llevado a cabo algunas actuaciones de envergadura como el inicio de las obras del Parque Central, las mejoras en la movilidad no motorizada o el proyecto de VaCabanyal; acompañadas de muchas más iniciativas efectistas, y también efectivas, como la apertura del balcón del consistorio, el diálogo fallero, el Mercado  de frutas y verduras de la Plaza del Ayuntamiento, o el saludable cambio de actitud hacia el ciudadano de la Policía Local. 

No obstante, junto al orgullo y la relativa satisfacción, van apareciendo los primeros disensos. Los promotores musicales demandan más atención a un proyecto alternativo de Feria de Julio. La ciudadanía pide explicaciones por contrataciones presuntamente irregulares en una fundación municipal. 

Me parece imprescindible ir construyendo paso a paso, recuperar la capacidad del testeo y del ensayo/error en la política. Ir poco a poco y trabajar en la escala humana. Pero corremos el riesgo de confundir la anécdota con la estructura. Con aplicar soluciones sectorializadas y compartimentadas, el mismo error del gobierno anterior pero a otra escala, y de explicar el todo con las partes. 

Más allá de algunas ideas fuerza indiscutibles: cohesión social, ciudad humana, participación, sostenibilidad. El nuevo gobierno municipal no parece que se haya preocupado aún de pensar en términos estratégicos. El sucedáneo de presupuestos participativos en los distritos es un buen ejemplo de una oportunidad perdida. La participación ciudadana se tiene que trabajar con una idea de devolución clara para los ciudadanos que se implican. Es contraproducente ir cambiando las reglas del juego sobre la marcha o no dejarlas claras desde el inicio. 

Para un gobierno de coalición es todavía más importante tener un plan que jerarquice prioridades, identifique de manera participativa la visión y las problemáticas, involucre a la persona con una inquietud o una necesidad específica y movilice el conocimiento técnico de los profesionales de los distintos ámbitos.

No se trata de volver a la idea de los planes estratégicos como listas de buenas intenciones que acaban relegados a los cajones. Se trata de buscar herramientas transversales en las que el proceso de ideación-discusión-deliberación-redacción tiene un gran valor en sí. 

Cuando el alcalde Di Blasio ganó las elecciones en Nueva York su equipo decidió realizar la transición al nuevo gobierno de manera abierta en lugar de en pasillos enmoquetados. Fue la primera transición pública de la historia donde los ciudadanos y los técnicos (a distintas escalas, con distintos protocolos) pudieron aportar la suya para definir de forma práctica los horizontes de política pública en el marco de la legislatura. 

Pasar de la anécdota a la estructura requiere una ordenación consensuada de intenciones. Aprovechar el conocimiento técnico y el ilimitado saber cotidiano de los valencianos para ver de verdad que somos y que queremos ser. Más allá del tópico y de intenciones grandilocuentes. Se nos va haciendo tarde, pero estamos a tiempo. Ahora Valencia nos gusta. Qué mejor punto de partida que organizar un buen plan con ella. 

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