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el cudolet / OPINIÓN

València no paga traiciones

15/01/2022 - 

A una semana de celebrarse en el calendario la festividad del veintidós, la fiesta de cruces hacia dentro, la del Vicent martirizado, la del patrón de la colectividad, me veo en la sana obligación de reflexionar sobre la prolongación en el túnel de tiempo del día del “precepto”. En los últimos años, ciertos insurrectos con la Iglesia Católica, no soy creyente, han intentado sin éxito utilizar el veintidós de comodín en la baraja del póker festivo. El veintidós es una jornada reducida a las cenizas de la indiferencia. Un veintidós que ni luce ni brilla arrinconado a la última fila del ropero.

Desempolvar el veintidós del armario es una obligación moral contraída con la vieja ciudad crucificada. No hacerlo es un traición, o traicionarse a uno mismo y traicionar a nuestros antepasados o traicionar al Cap i Casal.  Hace unos meses mantuve una conversación disfrutada con el ciudadano Fernando Giner sobre el asunto. Le propuse que la ciudad de València creara un observatorio con el Consell y las poblaciones que beben de la ciudad del Turia. Sumar la festividad del veintidós al proyecto global de la València metropolitana. Estamos a años luz de las big data españolas, Madrid y Barcelona.

El veintidós es un día incómodo para muchos valencianos. Los empadronados en la capital que ejercen su profesión fuera de las murallas trabajan, sus hijos, por el contrario no acuden a los pupitres. Al otro lado de la carretera se encuentran los vecinos de la ciudad que residen en las poblaciones de cercanías, y que no pueden trabajar en el Cap i Casal por encontrarse la ciudad cerrada a cal y canto. No existe conciliación familiar, ni laboral, y eso es un auténtica pesadilla para muchas familias valencianas.

Visto lo visto, no creo que vayamos por la buena senda de levantar esa gran ciudad anhelada por todos. Al revés hemos entrado en una dinámica de estrechar aún más la València del pedal. El veintidós no puede convertirse en un día de peregrinación a una multinacional del mueble blanco y barato. El veintidós debe servir a los valencianos para conocer un poco más de nuestra historia ancestral, disfrutando de un romántico paseo por la vieja ciudad emparedada reconvertida en un museo de la polis de antaño, la original, la nuestra. Debemos enseñar a los más retoños la fundación de Valencia abriendo las puertas del Centro Arqueológico de L’Almoina. Conectemos a Vicent con las escuelas. El veintidós nos hace diferentes al resto de los españoles. Apadrinemos el veintidós a nuestras vidas ¡València no paga a traidores!

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