CASTELLÓ. El cultivo del pistacho gana terreno en la Comunitat Valenciana como alternativa para diversificar las explotaciones agrarias de secano, aunque su implantación en la provincia de Castellón sigue siendo todavía muy limitada. Así lo señala la Unió Llauradora i Ramadera, que advierte de que las características estructurales del campo castellonense dificultan, por ahora, el desarrollo de este cultivo emergente.
La organización agraria, que esta misma semana ha celebrado una jornada técnica sobre el pistacho y el almendro, reconoce que este cultivo abre nuevas alternativas que permitan mejorar la rentabilidad de las explotaciones agrarias, especialmente en las zonas de interior más afectadas por la falta de rentabilidad y la presión de costes.
Según los datos aportados por La Unió, la superficie dedicada al pistacho en la Comunitat Valenciana alcanzó en 2025 las 244 hectáreas, frente a las 202 del año anterior, lo que supone un crecimiento del 20,8%, uno de los mayores incrementos registrados en España. Sin embargo, la presencia de este cultivo en Castellón continúa siendo testimonial. Las últimas estadísticas de la Conselleria de Agricultura sitúan en apenas 12 hectáreas la superficie cultivada de pistacho en la provincia.
A nivel autonómico, el cultivo comienza a implantarse sobre todo en comarcas de interior y en parcelas de secano o marginales que antes se destinaban a cereal, viñedo o almendro. No obstante, en Castellón la expansión es todavía reducida. El secretario general de La Unió, Carles Peris, explica que el pistacho requiere unas condiciones muy concretas de extensión de cultivo para resultar rentable y que la estructura de la propiedad agraria en la provincia no favorece, de momento, su desarrollo.
Peris apunta que las explotaciones necesitan alcanzar unas dimensiones mínimas cercanas a las 25 hectáreas para que la inversión sea viable económicamente, una circunstancia que choca con el minifundismo predominante en buena parte del territorio castellonense. Además, el cultivo exige unas determinadas condiciones climáticas y técnicas, así como un importante asesoramiento especializado durante los primeros años de implantación.
Oportunidad de futuro
En este sentido, el responsable de la Unió explica que se trata de un "cultivo novedoso", que los productores de la provincia "aún desconocen", por lo que la organización está llevando a cabo una tarea de información y asesoramiento. Peris también subraya que el Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA) está trabajando también en la investigación sobre las condiciones óptimas para este cultivo alternativo, como en su día se hizo con el aguacate, para comprobar su adaptación a las zonas de secano de la Comunitat.
Pese a ello, desde La Unió consideran que el pistacho puede representar una oportunidad de futuro en determinadas zonas del interior de la provincia, especialmente en áreas de secano con dificultades para mantener otros cultivos tradicionales. Comarcas como el Alto Palancia o Els Ports figuran entre las áreas con mayor potencial para su desarrollo. También en comarcas del interior de Valencia como Utiel-Requena, donde ya hay una mayor implantación, o en el interior de Alicante, en la Vall d’Albaida y La Costera.
La organización agraria insiste, no obstante, en que tanto el pistacho como el almendro deben abordarse con planificación y formación técnica para evitar inversiones fallidas. “Son una oportunidad, pero el productor necesita asesoramiento para obtener buenos resultados y evitar errores”, subrayan desde la entidad.
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