Comarca y empresa

Avanzan las obras de la discoteca Tabú de Benetússer para convertirla en un espacio comunitario en l'Horta Sud

La Fundación Horta Sud y la Fundación Princesa de Girona prevén finalizar este 2026 la rehabilitación del edificio en Benetússer tras culminar el proceso participativo

  • Fachada de la discoteca Tabú de Benetússer.
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VALÈNCIA. La rehabilitación de la antigua discoteca Tabú de Benetússer, un edificio abandonado que en sus inicios albergó una fábrica de licores y quedó gravemente afectado tras la Dana del 29 de octubre de 2024, avanza con el horizonte puesto en su culminación a finales de este año. El proyecto está impulsado por la Fundación Horta Sud y cuenta con la colaboración de la Fundación Princesa de Girona, encargada de restaurar el inmueble. La intención es convertir el edificio en un espacio comunitario al servicio del tejido asociativo de la comarca.

Las obras comenzaron entre septiembre y octubre de 2025, después de que la Fundación Horta Sud adquiriese el local en junio de ese mismo año, una vez completados los trámites administrativos y las licitaciones necesarias. Según explica a Valencia Plaza el presidente de la entidad, Julio Huerta, la primera fase ha estado centrada en el vaciado interior del edificio. "Había mucho por derribar. Teníamos que vaciar todo lo era la discoteca, las barras...", detalla Huerta. Tras superar esa etapa, los trabajos se centran ahora en elementos estructurales como la cubierta, dentro de una intervención integral que respetará la fachada protegida del inmueble.

Cabe recordar que la iniciativa parte de un diagnóstico muy preciso sobre el impacto de la riada del 29-O en el movimiento asociativo de l'Horta Sud. En las semanas posteriores a la catástrofe, la fundación realizó una primera evaluación y habilitó ayudas de emergencia para sostener la actividad de las entidades afectadas. Posteriormente, en febrero de 2025, llevó a cabo un segundo diagnóstico que detectó que alrededor de medio centenar de asociaciones presentaban dificultades de espacio en distintos grados: desde sedes inutilizadas por la Dana hasta locales arrendados cuyos propietarios no asumirían su rehabilitación o dependencias municipales que también quedaron dañadas.

"El objetivo es que ninguna asociación cierre sus puertas", subraya Huerta. En una primera fase, se distribuyeron 3,5 millones de euros entre unas 600 entidades de la comarca para distintos conceptos. Sin embargo, el análisis posterior evidenció que la respuesta no podía limitarse a transferencias puntuales. La falta de espacios adecuados para las asociaciones se antojó como "un problema estructural" que exigía una solución estable. De esa necesidad parte la decisión de adquirir y rehabilitar el antiguo edificio de la discoteca Tabú para convertirlo en un equipamiento comunitario de referencia.

Dos talleres participativos para definir los usos del edificio

El proyecto no se ha definido de manera unilateral. Durante julio de 2025 se celebró un primer taller participativo al que acudieron 43 entidades, mientras que a principios de este año tuvo lugar un segundo encuentro con más de 50 participantes. En el primero se planteó qué usos debía tener el espacio y cómo debían distribuirse las salas. Las aportaciones que se recogieron de ese taller se trabajaron junto al equipo de arquitectos para traducir las necesidades de las asociaciones —reuniones, presentaciones, actividades culturales, encuentros técnicos— en espacios polivalentes capaces de adaptarse a diferentes formatos.

En cambio, el segundo taller abordó la sostenibilidad y el modelo de gobernanza. "Mantener y sostener el edificio tiene que ser responsabilidad de todo el mundo", afirma Huerta, quien insiste en que la fundación es una entidad privada con recursos limitados y que el equipamiento deberá contar con la implicación de todo el tejido asociativo de l'Horta Sud para garantizar su viabilidad a largo plazo. Huerta explica que la intención es que el futuro centro no funcione como un "hotel de asociaciones", sino como un espacio compartido y sostenible. Además, el edificio aspira a convertirse en un punto de referencia para la reconstrucción social y cultural tras la riada, así como en un entorno preparado para responder ante futuras emergencias.

Por otro lado, la intención es que la rehabilitación de la antigua discoteca Tabú de Benetússer concluya entre septiembre y diciembre de 2026. No obstante, Huerta muestra cierta cautela. "Las obras siempre las carga el diablo", señala el presidente de la Fundación Horta Sud, en alusión a los posibles imprevistos técnicos o administrativos que pueden alterar los plazos en intervenciones de esta envergadura. Si se cumple el calendario previsto, Benetússer contará antes de finalizar el año con un nuevo espacio comunitario pensado desde y para las asociaciones de l'Horta Sud. 

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